La señal más clara de que te estás distanciando de tus hijos adultos, aunque habléis cada semana
Aunque se hable de manera habitual, la forma en la que esas conversaciones se desarrollan pueden ser clave
Comunicación con los hijos adultos: el arte de aconsejar solo cuando te lo piden y evitar críticas no solicitadas
MadridCon el paso del tiempo, lo más habitual es que la relación entre padres e hijos vaya cambiando, evolucionando y adaptándose a lo que ambas partes sienten que es lo correcto y lo que necesitan. Eso implica cierto esfuerzo por ambas partes, los hijos van necesitando independencia, confianza y seguridad, y los padres tienen que ser conscientes de que sus hijos son adultos que ya no les necesitan de la misma forma, aunque sigan siendo sus guías en cierta manera.
Adaptar la relación para que sea distinta y siga siendo gratificante para ambas partes no siempre es sencillo. En ocasiones existe algún problema que lo dinamita todo y hace que sea imposible mantener el vínculo, pero hay otras muchas veces que los cambios son más sutiles. No todo el mundo se da cuenta de cómo la relación se resquebraja y esto puede suceder incluso cuando la comunicación entre ambos es constante, puede pasar incluso entre quienes hablan de manera más o menos constante.
Es precisamente a través de esas conversaciones semanales como queda en evidencia que la relación es cada vez más distante. No se trata de una cuestión de frecuencia, sino de contenido y forma.
La señal más clara de que te estás distanciando de tus hijos adultos
Una de las señales más evidentes de que la relación ha dejado de ser cercana puede verse a través de esas conversaciones. Puede que sean habituales, pero si el contenido no es significativo, será porque algo ha cambiado, ampliando la distancia existente. Así sucede si durante las conversaciones se evitan temas vulnerables o se busca activamente no hablar sobre determinadas cosas que implicarían compartir sentimientos, como sucede al cambiar de tema sin dar respuesta.
Las alarmas deberían sonar también si, en lugar de una conversación fluida, nos encontramos con una suerte de monólogo y cada respuesta la tenemos que obtener con esfuerzo, como si no quisiera compartirla. Desaparecen las confidencias, los detalles íntimos y pasa a ser una llamada de control, que se tiene casi en piloto automático.
Estos cambios no suelen suceder de un día para otro, suele ser un proceso lento del que no siempre somos conscientes y que no siempre es posible revertir. En muchas ocasiones, para lograrlo es necesario, primero, ser conscientes de que existe un problema, y después estar dispuesto a afrontar la parte de responsabilidad que le corresponde a cada uno.
Existen casos en los que los hijos optan por distanciarse de sus padres como una forma de protección emocional, tal y como explica a través de las redes sociales el psicólogo Leocadio Martín. Es una manera de establecer límites que les permiten evitar críticas o manipulaciones. No es el único motivo que puede llevar a un distanciamiento entre padres e hijos.
Los diferentes estilos de vida y prioridades pueden causar que esto suceda, los hijos adultos ahora tienen sus propias vidas y ya no dependen de sus progenitores de la misma manera, lo que hace que puedan sentirse más alejados de ellos. No podemos dejar de señalar que el distanciamiento puede deberse a una falta de conexión, las interacciones pasan a ser superficiales porque no existe la posibilidad de una comunicación profunda entre ellos.
En estos casos, lo más aconsejable es evitar corregir y centrarse en escuchar lo que los hijos adultos quieren contarnos, sin intentar aconsejar o intentar solucionar sus problemas a no ser que lo pidan de manera expresa, construir un espacio seguro de comunicación, haciendo que se sientan cómodos para poder mostrar sus miedos y temores, sabiendo que pueden hacerlo sin sentirse juzgados o como si fueran niños.
Esto no siempre es sencillo, por eso contar con la ayuda de profesionales que puedan guiarnos y ayudar a fortalecer el vínculo antes de que sea demasiado tarde y se rompa definitivamente es una estupenda maner ade abordar estas situaciones.
Comportamientos que pueden romper el vínculo
Hay ciertos comportamientos entre padres e hijos adultos que pueden hacer que este distanciamiento entre ellos se produzca y que no se dan en relaciones saludables. Por ejemplo, en estas relaciones que buscan crear vínculos fuertes, se validan los sentimientos del otro, y esto funciona en ambas direcciones. Reconocer y aceptar las emociones del otro, incluso si no coinciden con las propias, es algo esencial para evitar que la relación se desgaste.
La autonomía es algo esencial para el crecimiento individual de las personas, por eso es importante que los padres respeten los límites de sus hijos adultos y les permitan tomar sus propias decisiones, el respeto a los límites es esencial. Como también lo es comunicarse de manera adecuada, evitando actitudes pasivo-agresivas o manipulaciones. Las críticas constantes tampoco suelen ser bien recibidas.
Mostrarse vulnerable y compartir los propios miedos hará que los hijos adultos puedan sentirse más cercanos a sus padres, invitándoles a mostrarse vulnerables también
