Salud mental

Las 7 frases que delatan que tu hijo adulto ya no te respeta y cómo revertirlo, según los expertos

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Es importante para los padres aprender a establecer límites con sus hijos. Pixabay
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MadridLas relaciones cambian con el tiempo y no es raro que esto nos sorprenda cuando llegan a un punto nuevo, al que nunca antes nos hemos tenido que enfrentar. El momento en el que los hijos son cada vez más independientes es algo que los padres tienen que vivir. Lo más frecuente es que sea una transición complicada, pero que ambas partes son capaces de llevar con madurez, logrando entablar nuevos lazos y, con suerte, haciendo que sigan siendo fuertes. 

No siempre es así. Algunos padres ven que, con el tiempo, sus hijos adultos pierden el respeto que sentían por ellos y esto a menudo queda reflejado en frases que en ocasiones parecen inocentes, pero que en realidad esconden otras intenciones. Si bien es posible que se digan sin pretensión de hacer daño, hay algunos casos que tienen todo el propósito de herir. 

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Las 7 frases que delatan que tu hijo adulto ya no te respeta

Hay situaciones, charlas y momentos que dejan sensaciones agridulces, frases que los hijos adultos dedican a sus padres y que provocan en ellos un gran malestar. La reacción más habitual ante estos 'ataques' es pensar que no se da cuenta, que lo hace sin maldad o incluso dejarlos pasar porque es un hijo quien lo dice y el amor y cariño que se le tiene es más grande que el propio. 

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Cada vez somos más conscientes de lo importante que es establecer límites para cuidar nuestra salud mental y dejar que su hijo adulto les falte al respeto no parece la mejor manera de tener una relación sana. Hay ciertas frases que pueden hacer saltar nuestras alarmas y ayudarnos a saber que hay un problema que abordar. 

  1. "Después de todo lo que he pasado por tu culpa… me lo debes". Están en todo su derecho a exigir respuestas o pedir explicaciones, pero no es justo usarlo para manipular a sus padres. 
  2. "Eres muy mayor, no lo entenderías". Esta frase duele especialmente, porque hace que quien la reciba sienta que su valor como persona se pone en duda y es probable que esa sea la intención.
  3. "Si no me ayudas, ya me las arreglaré sin ti". Aunque pueda parecer una frase que denota independencia, el tono en el que se dice es lo que marca la diferencia, porque puede ser una forma de presión.  
  4. "Es culpa tuya que yo sea así". Todo el mundo comete errores, también los padres y lo saben, pero si los hijos les culpan constantemente de eso, sin tener en cuenta su propia responsabilidad y decisiones, eso es un tanto injusto. 
  5. "Nunca me has querido". Ya sea en mitad de una acalorada discusión o lanzada con frialdad, esta es una frase que duele especialmente porque es cruel. 
  6. "Estás exagerando" o "no seas tan dramático/dramática". Esta no parece tan hiriente, pero puede ser una forma de minimizar tus sentimientos y emociones, de hacer que se sienta rechazado. 
  7. "No te he pedido tu opinión". Sobre todo al hacernos mayores, tendemos a sentir que nuestras opiniones importan menos o son menos escuchadas, esto lo reafirma.

Ante frases como estas, lo mejor es tomar cartas en el asunto. 

Cómo revertir esta situación, según los expertos

“Cuando una familia se respeta mutuamente con sus palabras y el tono de su voz al comunicarse, demuestra que se preocupan los unos por los otros", explica la doctora Karmen Smith, terapeuta de Talkspace. "Si bien nuestras emociones a veces pueden reflejar frustración o enojo, la mayor parte del tiempo deberían reflejar un nivel básico de cariño, respeto y comprensión. Con el tiempo, esta es la comunicación que fortalece la conexión y la unidad familiar”.

Lo mejor ante estas situaciones y frases que son una falta de respeto es, según explica la experta, establecer límites claros y firmes. "Si tu hijo adulto suele ser grosero o despectivo, deja claro que no lo tolerarás", aconseja. "Para establecer límites efectivos, explícales con calma el comportamiento que deseas que cambie".

En todo momento es clave mantener la calma y la compostura, también reflexionar sobre el origen de esas faltas de respeto, porque puede deberse a problemas más profundos. "Aunque no seas responsable de resolver todos sus problemas, mostrar empatía y estar dispuesto a escuchar puede ser el primer paso hacia una comunicación más sana".

La manera en la que nos comunicamos es también importante, debe ser clara y asertiva, evitando que sea agresiva. Lo mejor es predicar con el ejemplo, "Enséñales a manejar los desacuerdos de forma tranquila, constructiva y saludable". Además, nunca hay que tolerar la falta de respeto, "Es natural querer mantener la armonía, pero permitir la falta de respeto solo empeorará las cosas. Establezca consecuencias firmes pero justas para las actitudes irrespetuosas". 

Por supuesto, si se necesita buscar ayuda externa para poder lidiar con ello, no hay que temer consultar con profesionales.