Por qué tus hijos están envejeciendo más rápido que tú
Los cánceres que históricamente aparecían en personas mayores están aumentando en adultos de menos de 50
¿Es posible parar el envejecimiento humano? Un investigador español cree que sí
Hoy por hoy vivimos más tiempo, contamos con mejores tratamientos médicos y, en teoría, deberíamos llegar a la madurez en mejores condiciones que las generaciones anteriores. Sin embargo, aunque la esperanza de vida sigue siendo elevada en muchos países, nuestros hijos podrían estar envejeciendo biológicamente más deprisa que nosotros cuando teníamos su misma edad.
Así lo confirma un estudio liderado por la Universidad de Washington (WashU Medicine) y publicado en Nature Medicine. La clave reside en la edad biológica, un concepto que refleja el desgaste real del organismo. Es decir, dos personas pueden tener 45 años en el calendario y, sin embargo, una presentar un cuerpo con características propias de alguien varios años mayor.
El trabajo en cuestión analizó datos de más de 160.000 personas pertenecientes a distintas generaciones. Para estimar su edad biológica utilizaron marcadores presentes en análisis de sangre y compararon esos resultados con la edad cronológica de cada participante.
La conclusión fue clara. Las cohortes nacidas más recientemente mostraban una diferencia mayor entre ambas edades. Dicho de otro modo, su organismo parecía haber acumulado más desgaste del esperable para los años que tenían.
Los autores no sostienen que todas las personas jóvenes envejezcan de forma acelerada ni que el proceso sea irreversible. Lo que describen es una tendencia poblacional que ayuda a comprender otro fenómeno que preocupa desde hace tiempo a la comunidad científica.
Una posible explicación
Desde hace años se observa un incremento de determinados tumores diagnosticados antes de los 55 años, especialmente los colorrectales, aunque también otros tipos de cáncer. El nuevo estudio plantea que ese envejecimiento biológico acelerado podría ser uno de los factores que contribuyen a explicar este aumento.
Los investigadores comprobaron además que el envejecimiento de determinados órganos o sistemas parecía relacionarse con ciertos tumores. Un sistema inmunitario biológicamente más envejecido se asoció con mayor riesgo de cáncer de pulmón de aparición temprana, mientras que un tejido adiposo con signos de mayor deterioro se vinculó con el cáncer colorrectal precoz.
"Si podemos identificar a las personas jóvenes con mayor riesgo de cáncer cuando aún están sanas, podemos centrarnos en la prevención y las estrategias de detección precoz para las personas que más se beneficiarán de las intervenciones tempranas", dijo la investigadora principal Yin Cao
En cualquier caso, conviene interpretar estos resultados con prudencia. El estudio muestra asociaciones, no demuestra una relación directa de causa y efecto. Tampoco significa que una persona con una edad biológica superior vaya a desarrollar necesariamente un cáncer.
¿Por qué ocurre?
Ésa sigue siendo la gran pregunta. Los propios autores reconocen que todavía no existe una respuesta definitiva. Entre las hipótesis que maneja la investigación figuran la exposición continuada al estrés, el sedentarismo, la alimentación rica en productos ultraprocesados, las alteraciones del sueño, la contaminación ambiental y otros factores propios del estilo de vida moderno. Probablemente no exista un único responsable, sino una combinación de circunstancias que, mantenidas durante años, terminan dejando una huella en el organismo.
"Nuestro objetivo final es descifrar cómo los entornos modernos se integran biológicamente para aumentar el riesgo de cáncer, transformando la prevención de recomendaciones amplias a intervenciones personalizadas", dijo Cao.
Los especialistas insisten en consejos bien conocidos, pero respaldados por una evidencia científica cada vez más consistente. Mantener actividad física de forma regular, cuidar la calidad del sueño, seguir una alimentación saludable, controlar el estrés y evitar el tabaco siguen siendo las herramientas más eficaces para favorecer un envejecimiento saludable.
