Ligar después de los 50: lo que cambia y lo que ya no importa
Quienes llegan a los 50 con ganas de encontrar el amor lo hacen con la sensación de que no son las mismas personas que antes
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MadridCada cumpleaños es especial porque nos ofrece la posibilidad de reflexionar sobre el paso del tiempo, sobre lo conseguido y las metas que quedan por alcanzar. Sin embargo, no todas las fechas son iguales y cumplir 50 años parece tener un peso especial, es un punto de inflexión en la vida de las personas que puede sentirse como una rendición o como un nuevo comienzo.
Muchas personas llegan a los 50 con la sensación de que ya han pasado los mejores años de su vida, que han llegado a lo más alto, alcanzado todo lo que podían lograr. Esto no es cierto, están más acertados aquellos que piensan que todavía se puede cambiar todo lo que no nos gusta, volver a empezar si es lo que se desea. Queda mucha vida por delante, muchas experiencias que vivir, y se hace con la serenidad de tener también muchas ya vividas. En el amor no es diferente.
Quienes llegan a los 50 con ganas de encontrar el amor lo hacen con la sensación de que son personas muy diferentes de quienes eran en décadas anteriores, por lo menos en ciertos aspectos, esto hace que buscar el amor también sea distinto. Hay ciertas cosas que cambian y hay otras que ya no parecen tan importantes. Pasados los 50, las prioridades cambian y también la manera de ligar.
Ligar después de los 50: lo que cambia y lo que ya no importa
Con el paso del tiempo, parece que ligar es más complicado, no sorprende una vez que somos conscientes de que con el paso del tiempo nos volvemos un poco más exigentes, en lo que esperamos de los demás, pero también en lo que queremos para nosotros. Pasados los 50 años, parece que se tiene más claro qué se busca en la vida, si es un compañero o compañera para siempre o una relación pasajera con la que divertirse durante un tiempo, algo profundo o solo una aventura.
La forma en la que las personas se sienten atraídas por otras también cambia con la edad, si a los veinte la atracción física es lo que prima, las cosas son diferentes a los 50, tal y como confirma en conversación con la revista Mía el psicólogo experto en atracción personal Hugo Hernández. "A los 50, la atracción está más influenciada por la compatibilidad emocional, los intereses comunes y la estabilidad. En este momento la gente no suele estar motivada por probar cosas nuevas o hacer experimentos, sino por buscar a alguien con quien poder construir un proyecto común".
También señala que hay "tres competencias psicológicas" que conviene trabajar para poder ligar con soltura y disfrutar de una vida sexual afectiva plena. La primera es la autoestima, una buena autoestima nos hace más atractivos a ojos de los demás y también sucede al contrario, alguien con buena autoestima (ni excesivamente alta ni baja), nos resultará más atractivo, "nos genera interés y alimenta nuestras ganas de invertir tiempo en conocer a la otra persona".
La segunda de estas herramientas o competencias que señala son las habilidades sociales, cuanto más las trabajemos, más sencillo será conocer a otras personas, aprender a reconocer los signos de que alguien es afín a nosotros o no. La última es la ansiedad social o temor al rechazo, "nos proporciona los niveles de alerta suficientes para medir nuestras acciones y nuestras palabras, de manera que evitemos meter la gamba con los demás, pero una ansiedad social excesiva dispara nuestros niveles de alerta y provoca que seamos incapaces de interactuar con naturalidad y espontaneidad".
Hay cosas que son iguales y que no cambian con el paso del tiempo, la búsqueda de conexión, de objetivos y metas comunes, la necesidad de compañerismo o la química, pero hay otras que sí son distintas. Las tácticas de manipulación para generar interés en el otro están desactualizadas, es preferible la sinceridad y vulnerabilidad. Pasados los 50 ya no existe la presión social por encontrar a alguien con quien formar una familia o sentar la cabeza, solo se busca encontrar a alguien con quien pasarlo bien, reírse y compartir momentos.
Suele buscarse a alguien con quien se sienta una conexión emocional e intelectual, el aspecto físico pasa a un segundo plano, aunque no queda olvidado, pero ya no se busca 'perfección estética', sino confianza en uno mismo, tal y como señalaba el experto, y vitalidad. Honestidad, inteligencia emocional y respeto por la independencia del otro. Por supuesto, no hay que olvidar la satisfacción sexual, porque aunque algunas personas asocien el sexo con la juventud, cumplir años no implica perder el deseo sexual o que se busque una relación donde la intimidad no sea relevante.
Cumplir los 50 no implica renunciar al amor o las aventuras de una noche, sino que invita a tener las cosas más claras que nunca, priorizando la autenticidad y la claridad emocional.
