Silvia Congost o cómo hacer que el amor dure a los 50: "En las relaciones es necesario discutir"

La psicóloga explora en 'El arte de amar bien' (Zenith) las claves para reconstruir la conexión cuando parece dañada o perdida
Por qué las relaciones tóxicas son tan adictivas: "Activan los mismos circuitos que la heroína"
Amar bien no significa amar sin conflictos. Significa saber atravesarlos sin perderse a uno mismo ni destruir el vínculo. En las relaciones de pareja, especialmente cuando ya hay historia, heridas y experiencias acumuladas, las crisis no son una anomalía, sino una parte inevitable del camino.
En 'El arte de amar bien' (Zenith), la psicóloga Silvia Congost aborda con claridad y profundidad los mecanismos que desgastan las relaciones y, sobre todo, las claves para reconstruir la conexión cuando parece dañada o perdida. Hablamos con ella sobre cómo aprender a amar de una forma más madura, honesta y perdurable.
¿Crees que amar es más difícil después de los 50?
No. Amar es un acto que nace y surge a cualquier edad. Podemos amar a los 20 y a los 80. Lo que a veces nos resulta más difícil es encontrar a la persona ideal que encaje con nosotros. Porque a cierta edad tenemos más manías y somos más exigentes en ciertas cosas.
Tres errores emocionales que se repiten con frecuencia en esta franja de edad
No creo que sean muy diferentes a los de cualquier otra edad. Puede ser elegir por miedo a no encontrar a nadie que encaje con nosotros. A esta edad, quizás sentimos que vamos contra reloj, o que ya somos mayores y que será más complicado. Así, podemos cometer el error de quedarnos con la primera persona y no elegir correctamente.
Otro error puede ser dejar pasar ciertas tratamientos, comportamientos, manías, etc., por miedo a que si perdemos a esa persona no encontraremos a nadie más. Y otro error es no estar dispuesto a hacer nuestra parte o ceder ante nada, lo que puede dificultarnos encontrar a alguien con quien realmente podamos estar bien. En una relación, para encajar, siempre tenemos que adaptarnos.
Continuar después de una infidelidad, si aún hay rabia o resentimiento, será imposible
Después de separaciones, divorcios o traiciones previas, ¿cómo se reconstruye la confianza sin vivir a la defensiva?
Pues perdonando, en realidad. Es fundamental perdonar, honesta y sinceramente. Nos ayuda a soltar el resentimiento, la ira y a sentir que lo sucedido deja de dolernos. Una cosa es que te parezca mal y no lo aceptes, pero tienes que ser capaz de soltarlo si quieres intentar seguir con esa persona. Porque continuar después de una infidelidad, si aún hay rabia, resentimiento o ese punto de no aceptar, será imposible.
¿Qué heridas no resueltas suelen condicionar más la elección de pareja en la madurez?
Si no hemos realizado un proceso de autoconocimiento que nos haya permitido crecer y sanar, pueden ser las mismas heridas que nos condicionaron a los 20 las que siguen haciéndolo a los 50 y a los 60. Puede ser sentirte insuficiente, o compararte, o actuar como salvador de tus parejas, producto de esos miedos o de la falta de autoestima. Por eso es tan importante revisarnos y trabajar para asegurarnos de elegir bien y que nos funcione.
Las relaciones a distancia son frecuentes en esta etapa por trabajo, hijos o estilos de vida. ¿Qué riesgos específicos ves en ellas?
Un problema frecuente es que cuando nos enamoramos de alguien a distancia, esa fase de enamoramiento puede ser mucho más larga. Enamorarse es idealizar a la otra persona; no la conocemos al 100%. Y lo importante para construir una relación sólida es conocer bien al otro. Para ello necesitamos el día a día, compartir, interactuar, dejar que pasen cosas, vernos en diferentes contextos, y la distancia no nos lo permite.
También hay otro problema con las relaciones a distancia: puedes estar lejos, pero es muy importante que sientas a la otra persona presente y cerca. ¿Cómo? Porque estará pendiente de ti, te escribirá, te llamará, intentarás recordarle las cosas importantes. Si no sientes eso, esa distancia emocional y física también se mezclará y llegará un momento en que romperá el vínculo.
No podemos elegir desde el miedo, porque no lo hacemos conscientemente, de forma madura y sensata. Siempre tenemos que elegir desde la consciencia
A partir de los 50 ya no queremos ‘equivocarnos’ en el amor. ¿Elegir desde el miedo a fallar nos puede llevar a elegir peor?
Totalmente. No podemos elegir desde el miedo, porque no lo hacemos conscientemente, de forma madura y sensata. Siempre tenemos que elegir desde la consciencia. Por eso es tan importante que nos conozcamos bien, primero a nosotros mismos, que sepamos bien quiénes somos, qué buscamos y dónde están nuestros límites.
¿Cómo negociamos nuestros espacios propios sin que el otro lo viva como rechazo?
Tenemos que ser muy honestos con nuestras necesidades. Es importante que elijamos a una persona con la que podamos ser nosotros mismos y que esto no altere el bienestar ni el equilibrio del otro. Si necesitas más espacio y tu pareja se siente rechazada o muy mal porque se lo pides, la otra persona tendrá que ver qué tipo de dolor le causa eso para poder trabajar en ello. También hay que hablar para ver si eso es o no negociable para uno de los dos.
¿Por qué muchas parejas adultas evitan discutir… y qué precio acaban pagando?
Evitan discutir porque asocian las conversaciones con problemas, con rupturas, con distanciamiento. Es un grave error. Lo que tanto temen es lo que acaban obteniendo: el distanciamiento y, muchas veces, la ruptura. En muchas parejas, después de muchos años, uno de los dos dice 'basta' y se va, y el otro no entiende nada porque desde su punto de vista estaban fantásticamente bien. El problema es este, que nunca habían discutido y la otra persona no expresó lo que necesitaba, lo que no le gustaba, lo que le molestaba. Es fundamental que sepamos discutir y es necesario que lo hagamos en las relaciones, con respeto, por supuesto.
¿Cómo reconocemos que una relación ha entrado en un ciclo destructivo o negativo aunque “no haya grandes dramas”?
Porque altera nuestra paz, dejamos de estar tranquilos, porque sucede algo que no debería suceder. En una relación sana sentimos que no tenemos que preocuparnos por ella, y cuando estamos así empezamos a preocuparnos. A pensar si estaríamos mejor en otro lugar, con otra persona, sin esa pareja. Cuando la mirada se pierde es un indicador de que hay algo que debe abordarse de inmediato.
¿Duele igual una infidelidad a los 50 que a los 30?
No depende tanto de la edad, sino de cada persona. Puede doler exactamente igual a una edad que a otra. Depende de cada uno. Hay personas a los 30 que superan una infidelidad, otras con 40 a las que quizá no les importe tanto como creerían y otras a los 50 que dicen 'aquí te quedas'. Depende de tu educación, tus valores y lo que realmente te importa.
¿Pedir perdón se vuelve más fácil o más difícil con la edad?
También depende de la persona, de su nivel de evolución, de su madurez emocional. Hay personas con 60 años que son incapaces de pedir perdón y lo serán siempre, probablemente porque no lo han aprendido en casa y además tampoco han puesto de su parte. Y hay otras personas jóvenes a quienes también les puede resultar difícil y no son capaces de hacerlo. Más que con la edad, tiene que ver con la educación y con lo que nos hayan enseñado nuestros padres con su ejemplo.
Luego está el nivel de conciencia de cada uno. Quizás no te lo hayan enseñado, pero si eres una persona reflexiva que mira hacia dentro, que quiere mejorar y crecer, te esfuerzas por hacerlo y lo cambias.
¿Qué ocurre cuando alguien confunde amor con “no volver a estar solo”?
Pues que genera dependencia emocional normalmente. Es decir, se aferra a esa persona, independientemente de si le aporta más o menos, de si le gusta más o menos, o si encaja más o menos con lo que quiere. Va a hacer todo lo posible para no perder a esa persona y no quedarse solo. Si además se trata de alguien tóxico termina pasándolo muy mal y destrozado.
¿Por qué el miedo a la soledad sigue siendo tan poderoso después de los 50?
Porque somos seres sociales, estamos hechos para vivir en manada, en comunión con otras personas. Y el hecho de no tener pareja lo asociamos mucho con estar solos. La pareja es el pilar, la persona que consideramos que siempre estará ahí, que nos ayudará, protegerá y cuidará. Perder eso el cerebro lo asocia con un peligro mortal.
A partir de los 50, uno se vuelve más consciente de la vida, se hace más preguntas, entra en un campo más filosófico. Y el hecho de vernos sin pareja puede confundirse con quedarnos solos. Por eso es tan importante tener una red social, personas con quienes conectamos, que consideramos importantes y para quienes somos importantes. Si tenemos eso, la pareja no es esencial.
¿Qué hacen diferente las parejas maduras que funcionan bien?
Se cuidan, se tratan con respeto, respetan los espacios del otro, respetan su individualidad e identidad, y no intentan cambiarla. Intentan hacer todo lo posible para apoyar a su pareja a alcanzar sus sueños, a conseguir lo que quieren, a ser felices. Intentan complacer al otro. Son compasivos. Si la otra persona sufre, hacen todo lo posible por aliviar ese dolor. Tienen citas y buscan momentos para compartir. Hay muchas acciones que describo en el libro que, en general, comparten las personas maduras y que trabajan bien. Es bueno saber implementarlas y aplicarlas conscientemente.
