Nilda Chiaraviglio, psicóloga, sobre por dónde empezar a reconstruir la vida tras una ruptura: "Hay un único camino"

Cuando una relación larga finaliza también se pierde la identidad que se había forjado alrededor de la pareja
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Cuando una relación larga llega a su fin también se desbarata una forma de entender el futuro. Los planes compartidos, las rutinas, las amistades en común e incluso la identidad que se había tejido alrededor de la pareja quedan suspendidos en el aire. De repente, muchas personas sienten que no solo han perdido a alguien, sino también la vida que habían construido junto a esa persona.
Para la psicoterapeuta y sexóloga argentina Nilda Chiaraviglio, especializada desde hace décadas en terapia de pareja, ese sentimiento es una de las razones por las que una separación puede resultar tan dolorosa.
Su propuesta para atravesar ese proceso se resume en una idea sencilla de formular, aunque mucho más compleja de llevar a la práctica. Después de una ruptura, el único camino pasa, inevitablemente, por volver a uno mismo.
"Darle de comer a mi cerebro, que gire la piedra siempre, recuperar el ejercicio físico, el movimiento, recuperar el placer de vivir a través del desarrollo del placer en todos los sentidos", explica en una publicación en su cuenta de Instagram.
Redescubrir los propios deseos
Durante una relación es habitual que buena parte del calendario se organice en función de la convivencia o de los compromisos compartidos. Tras la separación, esas horas que antes estaban ocupadas pueden vivirse inicialmente como un vacío.
Sin embargo, Chiaraviglio invita a interpretar ese tiempo como una oportunidad para preguntarse qué se desea hacer realmente. El objetivo no es distraerse del dolor a cualquier precio, sino comenzar a reconstruir una vida que vuelva a tener un centro propio.
Del 'nosotros' al 'yo'
La especialista recuerda que el bienestar emocional no puede descansar sobre una única persona. Cuando toda la vida afectiva se concentra en la pareja, cualquier ruptura adquiere un peso desproporcionado.
Reconectar con los amigos, compartir tiempo con la familia o recuperar relaciones que se habían perdido presencia ayuda a recordar que la identidad es mucho más amplia que la condición de pareja. Al final se trata de volver al propio tiempo. Volver al cuerpo. Volver a los deseos. Volver a los afectos que siguen ahí.
"Hacer de mi vida una galaxia, donde un planeta va a ser la relación de pareja, pero hay muchos otros planetas que constituyen mi galaxia. ¿Por dónde empezar? Por construirte a ti misma para que los demás te vean, porque si tú no existes no hay manera que los demás te vean", concluye la psicoterapeuta.
