Redes sociales

La pareja de 84 años que se hizo viral por posar con la ropa que nadie reclamaba de su lavandería

Chang y Shu delante de su lavandería. IG @wantshowasyoung
Compartir

La lavandería Wansho lleva abierta casi setenta años en la zona central de Taiwán, en la ciudad de Taichung. Su nombre es la combinación de los segundos caracteres de los nombres de sus dos únicos empleados: Chang Wan-ji, que tenía 83 años cuando la historia se hizo viral, y Hsu Sho-er, que tenía 84. Abren todos los días de las ocho de la mañana a las nueve de la noche, salvo cuando llueve mucho. Llevan juntos más de seis décadas. Y hace unos años, sin pretenderlo, se convirtieron en los influencers más queridos para una buena porción de los usuarios de internet, y sus redes superan ya los 700.000 seguidores.

Una historia de amor que empezó bajo la ley marcial

Su historia personal corre en paralelo a la historia del Taiwán moderno. Chang tenía 21 años y trabajaba en la lavandería, que por aquel entonces estaba en Houli, el distrito semirrural del norte de Taichung donde ambos crecieron. Fue entonces cuando su hermana mayor y su tía organizaron un encuentro matrimonial a finales de los años cincuenta, en la época en que la isla estaba bajo ley marcial. La primera vez que le llevaron a conocer a Hsu, Chang no se quedó mucho tiempo. Ella se quedó consternada: quería que se sentara a su lado, pero él no lo hizo. Era, dice, muy tímido.

PUEDE INTERESARTE

Y es que, Chang no es que no tuviera interés, sino que "La primera vez que la vi, quedé fascinado", dijo Chang. "Poco después, comenzamos a hablar de matrimonio." Se casaron en 1959. Tuvieron dos hijos y dos hijas, y con el tiempo se convirtieron en abuelos de seis nietos. Él llevaba el negocio desde los 14 años. Ella se incorporó. Los dos, solos, han sacado adelante la lavandería durante décadas.

PUEDE INTERESARTE

Las 300 prendas que nadie vino a recoger

Durante casi sesenta años de negocio, los clientes más distraídos de su lavandería fueron olvidándose de distintas prendas de ropa. Blusas, faldas, pantalones, chalecos, gorras, sombreros, gafas de colores. Prendas de hace décadas que nadie reclamó nunca y que no paraban de acumularse en un rincón del local, envueltas en bolsas de plástico o colgadas de estantes. En total, los cálculos de la pareja situaban ese montón de ropa en torno a las 300 piezas.

Chang lo resumió con una frase y una ceja levantada: "Sería agradable que los clientes regresaran a hablar con nosotros. Y que nos pagaran."

La historia dio un giro en el verano de 2020, en plena pandemia de coronavirus. Como es lógico, el negocio había bajado su ritmo. Además, la pareja prefería no salir a la calle y exponerse al contagio. Es entonces cuando su nieto, Reef Chang, estilista de 31 años, tras verlos en casa sin saber qué hacer, tuvo una idea. "Vi lo aburridos que estaban y quería iluminar sus vidas." La idea que tuvo fue tan simple como brillante: les pidió que posaran con la ropa abandonada en la lavandería para luego publicarlo en Instagram. En tan solo un mes, y con únicamente diecinueve publicaciones, la cuenta ya tenía 136.000 seguidores, siendo más de 14.500 procedentes de otros países.

Los modelos más inesperados de internet

Frente a la cámara, la pareja reveló un talento que quizás siempre había estado ahí. Hsu despide la altanería de una supermodelo, pero conserva un aire lúdico. Chang es el simplemente perfecto, con una postura relajada y las cejas más famosas de Taichung. "Sus cejas son algo muy especial", dice Hsu, sonriendo.

Los looks son eclécticos, modernos y divertidos. Zapatillas deportivas con cordones a juego, gorras, sombreros, gafas oscuras de colores. En una de las fotografías más compartidas se ve a Hsu apoyada contra una lavadora gigante, con los brazos cruzados, mientras Chang sostiene la puerta abierta y sonríe con calma. El fondo es el de siempre: la ropa de los clientes, apilada, envuelta o colgada de estantes. El mismo local de toda la vida, pero ahora convertido en una suerte de pasarela improvisada.

Su viralidad ha tenido al menos una consecuencia práctica e inesperada: han recuperado algo de dinero. El mejor ejemplo se vivió un jueves por la mañana, poco después de comenzar a publicar. Fue entonces cuando, por primera vez en casi siete décadas, ocurrió algo inusual en la lavandería Wansho: un cliente que había dejado su ropa hacía más de un año vio a la pareja en las noticias locales, y finalmente regresó por sus prendas. Y a pagar la cuenta.

La pareja, que nunca ha tenido intención de monetizar su fama ni de convertir la lavandería en otra cosa, lo recibió con la misma naturalidad con que han hecho todo lo demás. El mensaje que lanzan al mundo es sencillo: "Si eres joven de corazón, puedes tener estilo hasta siendo viejo. No te pongas límites."