Los cinco amigos que llevan haciéndose la misma foto desde 1982

Estos cinco amigos se reúnen en el mismo sitio cada cinco años exactos, el 24 de junio
Padres e hijos, de la mano: las fotos que rompieron barreras físicas y emocionales
Hay fotografías que funcionan como una forma de comprobar el paso del tiempo. No por su calidad técnica, ni tampoco por la originalidad de su encuadre, sino porque su repetición sistemática convierte lo cotidiano en documento. Esto lo que hicieron en julio de 1982, cinco adolescentes, cuando posaron en la terraza de una cabaña junto al lago Copco, en el norte de California, cerca de la frontera con Oregón. Uno de ellos, John Dickson, colocó su cámara de 35 milímetros en modo de disparo automático y capturó lo que por entonces no era más que una foto de vacaciones. Lo que no sabían era que acababan de iniciar una de las tradiciones fotográficas de amistad más conocidas del mundo.
La foto, el pacto y el lago
Los cinco son John "Wedge" Wardlaw, Mark Rumer-Cleary, Dallas Burney, John Molony y John Dickson, todos exalumnos del Santa Barbara High School. La cabaña en la que posaron pertenecía a la familia Wardlaw, y fue construida en 1970 por el abuelo de John, convirtiéndose desde entonces en el escenario invariable de su rito quinquenal.
Desde aquel primer disparo de cámara, los cinco se comprometieron a reunirse allí cada cinco años exactos, el 24 de junio, para reproducir la misma imagen, repitiendo las mismas posiciones, el mismo orden de izquierda a derecha, las mismas expresiones (que ellos describen como "oscuras y misteriosas") y el mismo frasco que sostiene Molony. Ese frasco contenía en un primer momento una cucaracha que los chicos habían decidido conservar como mascota: la alimentaban con un caramelo de mantequilla y le hacían compañía con una fotografía del actor Robert Young.
A partir de ese primer verano, los cinco se comprometieron a reunirse cada cinco años, haciendo lo que fuera necesario para lograrlo. Además, esta reunión incluía como paso ineludible hacerse una foto fiel a la original en la medida posible. Con el paso de los años desarrollaron un protocolo: consultar la foto de 1982 antes de posar, verificar que cada mano, cada sombrero y cada objeto estén exactamente en el mismo sitio, y permitir que alguno de los presentes, de forma invariable, acabe gritando aquello de "¡Saca ya la maldita foto!" cuando la preparación se alarga demasiado.

Nueve fotos, cuarenta años y un cáncer que casi lo rompe todo
En 2022 tomaron su novena fotografía, marcando cuatro décadas desde la primera. Pero la décima, que está prevista para 2027, ha estado en serio riesgo de ser una foto de solo cuatro personas. Dallas Burney comentó en su momento que le habían extirpado un gran tumor canceroso de la pierna izquierda en 2019. "Estaba destrozado", dijo John Dickson. "Nos preocupaba que hubiera un lugar vacío en el banco donde tomamos la foto". Pero Burney estuvo, y estará, en la próxima foto en Copco Lake. "Es bueno volver aquí y saber que el cáncer no iba a eliminar lo que estamos haciendo", dijo Burney.
La historia se ha vuelto viral en tres ocasiones distintas: su tradición se hizo viral hace más de una década y nuevamente en 2017, cuando CNN publicó su historia y fotos. Los cinco chicos terminaron en una exposición de un museo alemán sobre la amistad. Su foto se mostró en la revista de Costco. Todas sus fotos se pueden encontrar en fiveyearphotos.com. Mientras tanto, este grupo de amigos planea seguir posando para la foto cada cinco años hasta que mueran. "Incluso entonces, quizá alguien haga una foto de un banco vacío", dijo Dickson.
Las hermanas Brown: la versión artística del mismo impulso
El fenómeno de Copco Lake no es el único de su especie. En el mundo de la fotografía de autor existe un referente que lleva décadas expuesto en los mejores museos del mundo. En julio de 1975, el fotógrafo Nicholas Nixon hizo un retrato de su esposa Bebe y sus tres hermanas, Laurie, Heather y Mimi. Fue después de esa segunda fotografía exitosa cuando el grupo acordó reunirse anualmente para tomarse una foto, con dos constantes inamovibles: las hermanas siempre aparecerían en el mismo orden, de izquierda a derecha, Heather, Mimi, Bebe y Laurie, y seleccionarían conjuntamente una única imagen para representar cada año.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) expuso la serie de las hermanas Brown desde el principio. Lo que distingue esta serie de la de los cinco amigos de California es su estatuto artístico: en la serie The Brown Sisters, las mismas cuatro figuras se sitúan en el mismo orden en 42 fotografías secuenciales, tomadas a lo largo de un período de 42 años. Dos proyectos separados, un mismo mecanismo: la repetición como forma de hacer visible el paso del tiempo.
Lo que une a Wardlaw y sus amigos de Santa Bárbara y a las hermanas Brown ante la cámara de Nixon es exactamente lo mismo: una fotografía repetida que no documenta solo cómo envejecemos. Documenta, sobre todo, lo que decidimos que merece la pena seguir haciendo.

