El hábito que acelera el envejecimiento mental y muchos hacen sin saberlo
Más o menos todos somos conscientes de que hay ciertas cosas que nos perjudican, como sucede con el consumo de alcohol o tabaco
Las fases del cerebro humano: las edades clave en las que este órgano experimenta cambios significativos
MadridA lo largo del tiempo, el cerebro experimenta cambios estructurales y funcionales, esto es lo que se conoce como envejecimiento mental o cerebral. Este proceso es inevitable, viene propiciado por el paso del tiempo, pero eso no quiere decir que nuestras actividades y estilo de vida no puedan influir en su desarrollo, tanto de manera positiva como negativa.
Algunos de nuestros hábitos pueden lograr que este proceso se ralentice, es posible trabajar el cerebro, entrenarlo para que este envejecimiento y sus consecuencias se desarrollen lo más lentamente posible, por lo menos entre las personas sanas. Del mismo modo, podemos conseguir todo lo contrario si no nos cuidamos o tenemos como norma hacer algunas cosas que pueden acelerar el proceso.
Más o menos todos somos conscientes de que hay ciertas cosas que nos perjudican, como sucede con el consumo de alcohol o tabaco, también de que hay otras que protegen nuestra salud, como llevar una vida activa gracias al ejercicio físico. Sin embargo, hay otras actividades, otros hábitos que hacemos sin ser conscientes de lo mucho que influyen en nuestro envejecimiento mental, como no dormir lo suficiente.
El hábito que acelera el envejecimiento mental
Para que una noche de sueño se considere saludable, debe durar entre siete y nueve horas cada día y debe ser profundo, continuo y reparador. Todo lo que no se ajuste a estas características puede acelerar el envejecimiento mental, porque durante el sueño el cuerpo regenera tejidos y refuerza el sistema inmunitario, pero también consolida los recuerdos y el aprendizaje.
Una falta de sueño crónica puede derivar en problemas de salud graves, como enfermedades cardiovasculares o diabetes, el cuerpo ve alterados sus procesos, la musculatura se debilita y los niveles de cortisol aumentan. El cerebro también se ve afectado por la falta de sueño.
Son varios los estudios que asocian un sueño poco saludable con consecuencias concretas sobre la edad cerebral, acelerando el proceso de envejecimiento, como la atrofia cerebral, el adelgazamiento cortical, la reducción del volumen hipocampal o una menor integridad microestructural de la sustancia blanca.
Las investigaciones apuntan a que uno de los responsables de que esto suceda puede ser la inflamación, según las conclusiones de un trabajo del Instituto Karolinska (Suecia), publicado en la revista eBioMedicine. En él se observó que las personas que duermen mal tienen más posibilidades de tener cerebros que parecen más viejos.
"Nuestros hallazgos proporcionan evidencia de que la falta de sueño puede contribuir al envejecimiento cerebral acelerado y señalan la inflamación como uno de los mecanismos subyacentes", explicaba Abigail Dove, investigadora del Departamento de Neurobiología, Ciencias de la Atención y Sociedad del Instituto Karolinska, y directora del estudio. "Dado que el sueño es modificable, es posible prevenir el envejecimiento cerebral acelerado e incluso el deterioro cognitivo mediante un sueño más saludable".
La privación de un descanso adecuado perjudica la memoria, la atención y la capacidad de tomar decisiones, pero también puede suponer un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson, porque durante el sueño el cerebro elimina proteínas tóxicas que están relacionadas con el desarrollo de estas enfermedades. Un mal descanso provoca que estas sustancias se acumulen.
Lograr un buen descanso no siempre está en nuestra mano y en ocasiones es necesario ponerse en manos de profesionales. Algunos de los consejos más habituales para lograrlo son seguir unos horarios regulares, como mantener el dormitorio a oscuras y fresquito, alejarse de pantallas un rato antes de irnos a la cama y, si tras veinte minutos no se consigue dormir, levantarse y hacer algo relajante durante unos minutos (como leer) y después volver a intentarlo.
Otros hábitos que tampoco ayudan
No descansar lo suficiente o dormir mal no es el único factor que puede influir sobre el envejecimiento del cerebro. Dormir bien es esencial, pero también puede serlo reducir nuestros niveles de estrés, llevar una dieta saludable, con alimentos que nutran nuestro cuerpo, pero también que sean beneficiosos para el cerebro. Mantener relaciones sociales saludables, participar en actividades nuevas, mantener una actitud positiva ante la vida o hacer ejercicio también puede ayudarnos a que nuestro cerebro sea más joven.
Además, hay actividades que pueden afectar negativamente a la salud del cerebro, aunque sus efectos a largo plazo todavía no están claros. Es lo que sucede con la multitarea, es decir, con hacer varias cosas a la vez en lugar de centrar nuestra atención en una tarea cada vez. El multitasking reduce nuestra capacidad de atención y memoria, pero también envejece nuestro cerebro, por lo menos a corto plazo.
Cuando realizamos varias tareas a la vez, nuestro cerebro cambia rápidamente entre ellas, lo que hace que se sobrecargue y se canse, nos hace ser más propensos a distraernos y cometer errores y dificulta nuestra capacidad de concentración. Esto les sucede a las personas que tienden a estar pendientes de varios dispositivos a la vez (como quienes ven una película a la vez que consultan el móvil), quienes tienden a mostrar menos capacidad de atención en tareas cognitivas.
