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Trabajar después de los 60: elección o necesidad silenciosa más allá de lo económico

A algunas personas el trabajo les aporta valor. Pexels
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MadridLa jubilación es el objetivo de muchas personas, llevan toda la vida trabajando y esperan poder alcanzar esa edad en la que la pensión les permita vivir tranquilamente, disfrutando de todos los planes que han ido posponiendo y viviendo como siempre han querido, donde siempre han soñado. Este no es el plan de todo el mundo, porque hay quien opta por seguir trabajando después de los 60. 

Es probable que ambos grupos de personas tengan que hacer un pequeño esfuerzo para entender los motivos que llevan al otro a tomar esta decisión en la vida, al fin y al cabo, son dos maneras de entender la 'jubilación' muy diferentes. Trabajar después de los 60 puede ser una obligación para algunas personas, sobre todo quienes sienten que es la única manera de alcanzar el nivel económico que necesitan, pero también hay otros motivos que nada tienen que ver con el dinero. 

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Los motivos para trabajar después de cumplir 60 años

Es evidente que mucha gente no tiene la posibilidad de escoger, el dinero que puede proporcionarnos seguir trabajando es esencial para muchas personas y poder jubilarse cuanto antes no es una opción que pueda contemplar todo el mundo. Sin embargo, en algunos casos hay quien tiene la determinación de seguir trabajando incluso cuando el dinero no es un motivo determinante a la hora de tomar la decisión. La cuestión económica es importante, pero no siempre es definitoria

Hay ciertos aspectos sobre esta decisión que pueden considerarse positivos, querer seguir trabajando pasados los 60 años implica que es posible hacerlo. Cada vez vivimos más tiempo, pero también lo hacemos en mejores condiciones gracias a los avances en medicina y cuidado de la salud. Las personas están mejor, se sienten mejor y no optan por la jubilación solo porque están agotados o su cuerpo ya no puede seguir con el ritmo que llevaban. 

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También es importante señalar que este trabajo voluntario se da, principalmente, en esas profesiones que requieren menos exigencias físicas, lo que permite, tal y como señalábamos antes, poder desempeñar las mismas labores que antes aunque el cuerpo ya no sea como antaño. Es habitual que aparezcan ciertos achaques con la edad, pero si el trabajo que desempeñamos no requiere un gran desgaste físico, podremos hacerlo durante más tiempo. No todos los trabajos permiten esto. 

Continuar trabajando de manera voluntaria llegados a cierta edad puede tener también algunos beneficios, en concreto para la salud de nuestro cerebro, porque nos ayuda a mantenerlo activo. Sería una estimulación cognitiva continuada que podría ayudarnos a seguir trabajando nuestro cerebro, lo que ayuda a reducir el deterioro habitual propio de la edad, o por lo menos a ralentizar su proceso. Es cierto que esto también podría hacerse a través de otras muchas actividades de ocio y no solo a través del trabajo. 

Uno de los mayores temores a partir de cierta edad es el miedo a la soledad, esto hace que muchas personas prefieran seguir trabajando porque esto les permite crear nuevos vínculos que no se centran solo en el ámbito familiar. No tener un trabajo al que acudir hace que muchas de nuestras interacciones se reduzcan a los vecinos y amigos que ya se conocían y no es fácil crear nuevas amistades una vez que se deja de trabajar. Es posible, pero es importante intentar hacer vida social fuera de casa, apuntarse a actividades voluntarias, talleres en el barrio… Esto no solo favorece los vínculos sociales y evita la soledad, también es bueno para la salud. 

El trabajo, por mucho que nos invite a renegar y muchas veces nos parezca un fastidio, nos aporta valor, hace que quien lo realice se sienta útil, por eso mucha gente intenta atrasar la jubilación al máximo, necesita trabajar, temiendo el momento en el que ya no tenga una rutina que seguir o una labor que realizar y que le ayude a sentir que está aportando algo a la sociedad. 

En general, el trabajo hace que salgamos de casa, nos relacionemos con los demás y nos sintamos más útiles. Existen muchos motivos para continuar trabajando y lo cierto es que cada cual tiene los suyos, sin olvidar aquellos que verdaderamente aman realizar su trabajo y eso les ayuda a sentirse realizados, por lo que no ven motivos para dejar de hacerlo.

La edad no debería ser un límite que nos marque el final del camino si lo que hacemos nos hace felices y supone una satisfacción personal. Eso sí, conviene tener presente que también son muchas las ocasiones en las que ese miedo a perder una rutina o vernos sin propósito es probable que solo sea eso, un miedo que podemos dejar atrás una vez que encontremos una nueva forma de organizar nuestro tiempo.