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Gillian Anderson y las dos rutinas que le ayudan a estar en forma a los 58 sin pisar el gimnasio

Gillian Anderson, en forma a los 58 sin pasar por el gimnasio. Getty Images
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A Dana Scully nunca pareció que le interesaran los gimnasios tanto como los expedientes X. A sus 58 años Gillian Anderson también mantiene una relación bastante flexible con el ejercicio. "No me esfuerzo demasiado", admitía en una entrevista a 'Daily Mail'. Nada de convertir el entrenamiento en una obligación diaria ni de perseguir un ideal corporal a cualquier precio. Su fórmula resulta bastante más sencilla y barata, pero suficientemente efectiva.

La rutina favorita de Anderson para mantenerse activa es algo tan poco espectacular como pasear. La actriz ha contado en distintas entrevistas que caminar con su perro forma parte de su vida cotidiana. En una entrevista publicada por 'Porter' incluso explicaba que sacar a pasear a su perro, al que sus hijos llaman en broma "mi hijo favorito", le ayuda a mantener el equilibrio diario.

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Entrenar sin entrenar

La referencia encaja con lo que los especialistas denominan NEAT (Termogénesis de la Actividad No Ejercitada, por sus siglas en inglés) y que se refiere a la energía que se quema con el movimiento cotidiano que no es deporte estructurado.

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Caminar para hacer recados, pasear al perro, desplazarse a pie, subir por las escaleras o simplemente mantenerse en movimiento a lo largo del día no sustituye necesariamente a un entrenamiento de fuerza o cardiovascular, pero sí contribuye al gasto energético diario.

La clave está en integrar movimiento en una jornada normal, en lugar de pensar que toda la actividad física tiene que producirse dentro de una sala con máquinas. Y tiene una ventaja evidente para quien pasa de los 50 años. No exige pagar una cuota, comprar equipamiento ni reservar una hora específica de la agenda.

Yoga, la segunda baza

La otra pieza de la ecuación sí es un ejercicio perfectamente identificable: el yoga. La actriz revelaba en la mencionada entrevista al 'Daily Mail' que lo practica varias veces por semana, incorporando también algo de carrera, pero tampoco sigue una secuencia determinada durante un número concreto de minutos. Lo que describe es una práctica que aparece y desaparece según la etapa vital.

La protagonista de 'Los abandonados' recordaba en una entrevista recuperada en su web oficial que ha practicado esta disciplina desde su época universitaria, y también hablaba de su interés por disciplinas como el tai chi, que asociaba al equilibrio. Además, cuando necesita ponerse en forma para un papel concreto, puede recurrir a un entrenador personal. Pero eso pertenece a la preparación profesional para un personaje, no a su rutina cotidiana.

El yoga tiene además una particularidad especialmente atractiva a partir de los 50. No se limita al componente cardiovascular. Dependiendo del estilo y de las posturas, puede trabajar fuerza, movilidad, equilibrio y control corporal. Precisamente esas cualidades adquieren cada vez más importancia con la edad.

Lejos de la obsesión fitness

Lo más llamativo de la relación de Anderson con el ejercicio en realidad no es ninguna postura de yoga ni el número de pasos que pueda dar, sino su rechazo a convertir el bienestar en otra fuente de presión. En una charca con Elizabeth Day para How To Fail, la intérprete hablaba abiertamente de su relación complicada con el trabajo, de su tendencia a exigirse demasiado y de lo que consideraba una cultura del bienestar que puede terminar haciendo sentir peor a las personas.

La eterna Scully no se plantea el ejercicio como una batalla contra la edad ni como una obligación para conservar una determinada silueta. No hace falta que cada movimiento cuente como entrenamiento para que el movimiento cuente. Y no hace falta vivir en el gimnasio para construir una vida físicamente activa.