El consejo de Judit Mascó para tener relaciones sexuales en la menopausia: "No es fácil"

Para Judit Mascó, "el sexo con la menopausia no es igual, amigo. Es bastante caca"
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Judit Mascó ha vuelto a hablar en público de un asunto sobre el que llevaba insistiendo desde hace años y que la conversación mediática ha empezado a incorporar solo recientemente al debate: la menopausia y su impacto directo sobre la vida sexual de las mujeres. La modelo catalana, de 56 años, casada desde 1993 con Eduardo Vicente y madre de cuatro hijas, se ha convertido en la última década en una de las voces públicas más consistentes en normalizar la conversación sobre esta etapa vital, sin edulcorarla ni convertirla en argumento comercial.
Durante su intervención reciente en un programa de Cadena SER se produjeron una serie de declaraciones que combinan crudeza con humor y que sintetizan probablemente mejor que cualquier campaña institucional el estado real de la cuestión: "El sexo con la menopausia no es igual, amigo. Es bastante caca. Todo el tema este, en esta etapa".
La respuesta de Mascó a la pregunta directa sobre qué consejo daría a las mujeres que están atravesando el proceso fue igualmente concreta y menos festiva: "Hay que ponerle mucha voluntad. Hay que tener buena información. Ideas nuevas. Y saber cómo gestionar". Tres palabras, insistió al final de la intervención, definen el enfoque: voluntad, información y ganas.
Al describir el proceso general añadió: "Es un palo de proceso. No es fácil. Ahora se está hablando mucho. A veces incluso pienso demasiado cuando veo que se hace negocio. Porque ahora se hace negocio de todo. También ahora de la menopausia". Su queja sobre la mercantilización del asunto al afirmar "muchas cosas que me molestan y hay mucha tontería que se dice" coexiste con la reivindicación explícita del valor de que se hable: "ya me gustaba que se hablara de la menopausia".
Por qué no es fácil, en cifras
La descripción de Mascó no es una impresión personal. Es una realidad estadística, como demuestran los datos que la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia maneja desde hace años. Aproximadamente cuatro millones de mujeres españolas sufren atrofia vaginal, la afección responsable de la mayor parte de los cambios funcionales que dificultan la vida sexual en esta etapa. La sequedad vaginal afecta al 81% de las mujeres en menopausia; la dispareunia (que es dolor durante la penetración) a un 25%.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia sitúa el impacto de la atrofia vaginal en un 40% de las mujeres posmenopáusicas españolas, cifra que asciende al 45% cuando se limita el análisis a las mujeres mayores de 50 años sexualmente activas. Solo el 25% de las mujeres que sufren estos síntomas consulta al médico sobre ellos.
En números absolutos, unas 300.000 mujeres entran cada año en menopausia en España, y más de trece millones se encuentran actualmente en la franja de edad en la que estos cambios pueden manifestarse. El período completo puede durar entre ocho y diez años, con síntomas de intensidad muy variable según la mujer, el momento vital, el estado de salud general y factores concurrentes como el estrés, la medicación o la propia relación de pareja.
Los tratamientos disponibles
El déficit de información sobre las opciones terapéuticas es probablemente el punto más grave. Los hidratantes vaginales, aplicados varias veces por semana, no solo durante las relaciones sexuales, son la primera línea de tratamiento. Los lubricantes vaginales, específicamente indicados para el momento del coito, complementan el efecto.
Cuando estos productos no bastan, la terapia con estrógenos locales a través de cremas, comprimidos vaginales, anillos u óvulos constituye el tratamiento más efectivo, con dosis hormonales bajas que actúan localmente sin apenas absorción sistémica. El ospemifeno oral es una alternativa para mujeres que no pueden o no quieren usar productos vaginales, con la particularidad de ser el único tratamiento hormonal indicado también para mujeres con antecedentes de cáncer de mama que han completado el tratamiento adyuvante.
Un dato a tener en cuenta es que mantener una actividad sexual regular, con o sin pareja, se asocia con mejor elasticidad tisular, mayor lubricación por incremento de la vascularización y menor incidencia de dispareunia posterior. El propio consejo de Mascó, formulado en clave coloquial, el "hay que ponerle mucha voluntad", tiene por tanto un correlato clínico específico. La consulta con el ginecólogo o con una unidad de menopausia especializada es la vía para pasar de la voluntad genérica al tratamiento concreto adaptado a cada caso.

