La tienda a la que todos los famosos van a compran sus pijamas

El primer cliente famoso que la actual dueña recuerda fue Sandro Pertini, séptimo presidente de la República italiana entre 1978 y 1985
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Se llama Schostal Originals, está en la Via della Fontanella di Borghese de Roma y lleva vendiendo pijamas, camisones y ropa interior desde el año 1870, cuando Italia acababa literalmente de unificarse. Ciento cincuenta y seis años después, esta boutique romana se ha convertido en la parada obligatoria de una lista sorprendente de celebridades internacionales: Zendaya, Bruce Springsteen, Wes Anderson, Harry Styles y Michelle Pfeiffer son solo algunos de los clientes más recientes del establecimiento, que ha sido bautizado como el mejor secreto del turismo de lujo romano.
La tienda no ha necesitado publicidad ni un marketing agresivo para alcanzar dicho estatus. Ha bastado con seguir haciendo lo mismo que hacía cuando abrió sus puertas por primera vez, hace cinco generaciones, en una Roma que todavía se alumbraba con farolas de gas y las noches se pasaban con gorros de dormir.
Una historia atravesada por dos guerras mundiales
Schostal fue fundada en 1870 por una familia austriaca de raíces judías. Ocupaba un local mucho más amplio y elegante que el actual, y pronto se convirtió en institución del comercio textil romano al servicio de la alta burguesía y de la propia casa real.
En 1918, el rey Víctor Manuel III firmó una declaración oficial que nombraba a Schostal proveedor de la Real Casa de Saboya, distinción que aún conservan y exhiben entre sus objetos históricos. La Primera Guerra Mundial estuvo a punto de acabar con el negocio cuando los propietarios austriacos fueron forzados a abandonar Italia, pero consiguieron sobrevivir a duras penas.
La segunda amenaza llegó apenas dos décadas después con las leyes raciales de Mussolini de 1938, que obligaron a la mayoría de los negocios judíos italianos a transferir la propiedad a manos arias. El entonces dueño, Giorgio Bloch, ideó una argucia burocrática que pasó a la historia oral de la propia tienda. Convenció a las autoridades fascistas de que el apellido austriaco Schostal, claramente identificable como judío ashkenazí, era en realidad un acrónimo francés: Société Commerciale Hongroise Objects Soie Toile Articles Lainage, es decir, Compañía Comercial Húngara de Sedas, Lonas y Artículos de Lana.
Y coló. La tienda cerró durante dos años durante la propia Segunda Guerra Mundial, pero a diferencia de tantos otros comercios judíos italianos, no tuvo que transferir la titularidad. Los Bloch la recuperaron intacta al terminar el conflicto.

Qué se vende en Schostal
La especialidad absoluta es la ropa de dormir para hombre y mujer. Pijamas de algodón egipcio, seda y franela con estampados clásicos de rayas verticales, motivos geométricos discretos, tejidos jacquard… en cortes que la propia casa define como sharp tailoring y timeless flair. La confección se realiza en talleres italianos manteniendo procedimientos artesanales que la mayoría de los grandes fabricantes europeos abandonaron hace décadas por incompatibilidad económica.
El precio de un pijama estándar ronda los 190 euros según los propios usuarios, aunque los modelos de seda o con bordado personalizado alcanzan cifras considerablemente mayores.
Junto a los pijamas, Schostal mantiene otras cuatro líneas: camisas de vestir con confección propia, calcetines, ropa interior masculina y femenina, y prendas de punto. También ofrece un servicio raro en el comercio textil contemporáneo, ya que la propia tienda funciona como taller de sastrería. Sustituye puños desgastados de camisas antiguas, realiza arreglos completos, borda iniciales bajo pedido y mantiene un archivo de medidas de los clientes habituales que permite fabricar ropa a distancia sin necesidad de nueva prueba. Un servicio que en el siglo XIX era habitual en cualquier boutique europea de cierta categoría y que hoy sobrevive prácticamente solo en establecimientos de este perfil.

Shirley Braine, la "reina de los pijamas" de Roma
Al frente del negocio está desde hace décadas Shirley Braine, tercera generación de la familia por matrimonio y personaje reconocido del comercio romano. Su hijo Andrew Braine representa la cuarta generación en activo y se prepara para el relevo. Shirley es responsable directa del diseño de las colecciones actuales, y selecciona los estampados, los materiales, las paletas de color y supervisa personalmente cada nueva incorporación al catálogo. Es ese tipo de profesional que es capaz de identificar la talla exacta del cliente de un vistazo, de decir sin rodeos si una camisa cae bien sobre los hombros, o de mantener la calma en un local que a menudo está abarrotado de turistas.
El primer cliente famoso que Shirley recuerda fue Sandro Pertini, séptimo presidente de la República italiana entre 1978 y 1985, cuya fotografía cuelga bajo el mostrador de la caja registradora. La sucesión de nombres célebres desde entonces incluye figuras de la alta sociedad romana, políticos italianos de las últimas cinco décadas y, más recientemente, toda una generación de estrellas de Hollywood, la música y el cine independiente que han convertido la parada en Schostal en un ritual del itinerario romano actual.
Eso sí, Shirley no da nombres al ser preguntada por sus ilustres clientes, respondiendo con un lacónico “tantíssimi” cuando se le plantea la cuestión. Y es que, la tienda no menciona nombres ni se hace fotos con nadie. Los propios famosos son los que comparten después en redes sociales sus adquisiciones. Y la lista sigue creciendo sin que la boutique necesite mover un dedo.

