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La mentira de las monedas de 2 euros que valen 5000

La moneda de 2 euros que puedes tener en casa y vale más de 1.700 euros
La moneda francesa en cuestión. Redacción Uppers
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Cada cierto tiempo, casi con la regularidad de un ciclo estacional, resurge la promesa e ilusión de tener una moneda de 2 euros, de esas que uno lleva teniendo tiempo, y que sin saberlo puede valer un dineral que alcance, incluso, los 5.000 euros. 

Cuando aparecen estas informaciones, casi siempre vienen acompañadas de una imagen ampliada de la cara de las monedas nacionales francesas, la del Árbol de la Vida, que fue acuñada por primera vez en 2001. Además, se argumenta que algunos ejemplares presentan unos supuestos "errores de acuñación". De esta forma, habría monedas en las que los ceros de la fecha rozan el anillo dorado o las estrellas del borde están ligeramente desplazadas. 

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Solo la posibilidad de tener una de estas monedas ya despierta la ilusión, y no es raro acabar comprobando las monedas que tenemos por casa para ver si tenemos la suerte de cara. La realidad, sin embargo, no es tan sencilla, y hay que tener en cuenta unas cuantas puntualizaciones que la propia comunidad numismática lleva años esforzándose en explicar.

Por qué la moneda francesa del Árbol de la Vida no vale una fortuna

Los especialistas son tajantes poniéndonos en antecedentes. La moneda de 2 euros francesa de 2001 tuvo una tirada total de 237.915.000 ejemplares, lo que la convierte, de hecho, en la moneda de 2 euros francesa más común de todas. Además, los supuestos "errores" no lo son tanto. 

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En las monedas de 2 euros francesas emitidas entre 1999 y 2022, que las estrellas y los números sobresalgan ligeramente hacia el marco dorado forma parte del propio diseño oficial de la moneda validado por el Banco Central Europeo. La firma barcelonesa Numismática V. Craven-Bartle, especializada en tasación profesional, insiste además en una máxima de todo coleccionismo: para determinar el precio real de una pieza no hay que fijarse en los anuncios de venta, sino en los precios realmente cerrados en subasta.

Dicho esto, sí que existen monedas de 2 euros con cotizaciones interesantes, aunque la horquilla real de precios esté muy por debajo de esos 5000 euros. La reina indiscutible de la categoría es la moneda conmemorativa que Mónaco acuñó en 2007 con el rostro de la princesa Grace Kelly. Su tirada fue de apenas 20.000 ejemplares, una cifra minúscula si se compara con los cientos de millones de la moneda francesa, con una cotización habitual en torno a los 3.000 euros, dependiendo de su estado de conservación.

Moneda de 2 euros de Grace Kelly

Rarezas menores con genuino valor de coleccionista

Junto a la Grace Kelly monegasca, los especialistas identifican un pequeño club de monedas de 2 euros con valor coleccionista consolidado. Craven-Bartle destaca las que emiten los micro-Estados europeos como Mónaco, el Vaticano o San Marino, con tiradas que oscilan entre los 8.000 y los 130.000 ejemplares (Sus precios oscilan entre 100 y 700 euros en calidad sin circular), y las conmemorativas españolas con tirada más reducida, como la del centro histórico de Santiago (2018, 300.000 unidades), la variante EMU con estrellas grandes (2009, 100.000 unidades), la del 50 aniversario del rey Felipe VI (2018, 400.000 unidades) y la Muralla de Ávila (2019, un millón de unidades). 

Otro buen ejemplo sería el de una moneda lituana de 2 euros, que tuvo una tirada de 500 ejemplares de una moneda conmemorativa dedicada a la Reserva de la Biosfera de Zuvintas cuyo canto lleva grabada por error la inscripción letona "Dievs sveti latviju" ("Dios bendiga a Letonia") en lugar de la lituana. Este ejemplar ha llegado a cerrarse en subasta a 2.000 euros.

Cómo distinguir un error real de un mito

La comunidad numismática coincide en una regla de oro: un error real de acuñación es simétrico, consistente y afecta al diseño de manera uniforme. Por su parte, un desgaste, un golpe o un arañazo es aleatorio e irregular. Craven-Bartle insiste en que el 99% de las supuestas "monedas con error" que se ofrecen para tasación resultan ser, en realidad, ejemplares con marcas de uso, desgaste desigual o pequeños golpes accidentales. Para que una moneda tenga valor coleccionista deben cumplirse tres condiciones simultáneamente: que provenga de una tirada realmente reducida, que se conserve en calidad "sin circular", es decir, que esté directamente extraída del cartucho oficial, sin haber pasado por bolsillos ni monederos, y que exista demanda documentada por parte de coleccionistas activos.

Por tanto, es más que probable que en nuestro monedero no encontremos monedas que valgan una fortuna. Eso no quita que existan unas pocas monedas de 2 euros que, si se conservan intactas y se encuentra al comprador adecuado, pueden generar un buen dinero, aunque la probabilidad sea astronómicamente baja…Aunque nunca sea cero.