El pequeño pueblo de Cerdeña donde cada vez más mujeres cumplen los 100 años

Un estudio sitúa a Bolotana entre los lugares del mundo con mayor supervivencia femenina en edades avanzadas
Este es el secreto para vivir 100 años, según un estudio de cinco décadas que investiga las claves de la longevidad
Hay lugares del mundo que tienen una manera muy particular de envejecer. En el corazón de Cerdeña hay un pueblo de montaña en el que las mujeres están protagonizando un fenómeno que ha despertado el interés de la comunidad científica internacional. Llegar a los 100 años allí no es una simple anécdota familiar, sino una realidad demográfica que acaba de quedar documentada en un estudio publicado en 'Frontiers in Aging'.
El trabajo plantea la posibilidad de que Bolotana, que así se llama esta pequeña localidad, sea una nueva zona de longevidad excepcional, las conocidas como 'zonas azules'. La investigación, coordinada por Giovanni Mario Pes, de la Universidad de Sassari, revela que las mujeres de este lugar presentan unas probabilidades extraordinarias de alcanzar el siglo de vida una vez cumplidos los 70 años.
Bolotana cuenta con poco más de 2.200 habitantes y se encuentra en la comarca del Marghine, en el interior montañoso de Cerdeña. No forma parte de la zona azul sarda identificada históricamente entre la Barbagia y la Ogliastra, conocida desde hace décadas por sus excepcionales registros de longevidad. Y es por ello que ha llamado la atención de los investigadores.
Para estudiar el fenómeno, el equipo examinó registros civiles y parroquiales, contrastó fechas de nacimiento y fallecimiento y reconstruyó la supervivencia de la población de edad avanzada.
Uno de los datos más destacados corresponde al periodo comprendido entre 2021 y 2025. Entre las mujeres de Bolotana que alcanzaron los 70 años, la probabilidad estimada de llegar a los 100 fue del 13,83%. Entre los hombres, el porcentaje se situó en el 4,92%. La diferencia es considerable. En el conjunto de Italia, la probabilidad correspondiente a las mujeres fue del 3,54 %, según las comparaciones recogidas en el estudio. En otras palabras, la estimación de Bolotana fue casi cuatro veces superior a la referencia nacional.
También destaca la esperanza de vida restante a los 70 años. Para las mujeres de Bolotana, los investigadores la calcularon en 20,85 años, frente a los 18,06 del conjunto italiano. Se trata de una estimación estadística, no de una garantía individual, pero permite dimensionar la singularidad de los resultados.
El estudio aporta, además, una perspectiva histórica. De las 3.060 personas nacidas en Bolotana entre 1900 y 1925, al menos 38 alcanzaron los 100 años. Este registro refuerza la idea de que la longevidad del municipio no se limita a una circunstancia reciente.
Solo por detrás de Hong Kong
Giovanni Mario Pes explicó al 'Corriere della Sera' que los valores de Bolotana solo quedaban por detrás de los de Hong Kong en las comparaciones internacionales consideradas. "Lo extraordinario es que la longevidad de las mujeres en Bolotana es tres veces mayor que la de la mayoría de las mujeres occidentales", destacó
La investigación no demuestra que una dieta determinada, el ejercicio cotidiano o la genética sean responsables por sí solos de los resultados. Tampoco estudia directamente qué hábitos seguían las personas que llegaron a edades extremas. Para responder a esas preguntas serán necesarios nuevos trabajos que analicen las condiciones de vida, la historia familiar, los comportamientos y otros posibles factores relacionados con la salud.
Una combinación de factores
Mientras los científicos analizan los registros, el alcalde de Bolotana, Francesco Manconi, apunta a una combinación de factores cotidianos. En declaraciones al 'Corriere della Sera', reconoce que no es científico y que resulta difícil señalar una única causa, pero considera que la alimentación, el entorno natural y la actividad física podrían desempeñar un papel importante.
Bolotana se extiende entre montañas y zonas de llanura, en un entorno donde la vida rural ha formado parte de la experiencia de generaciones enteras. Para quienes crecieron trabajando en el campo, caminar no era necesariamente una actividad deportiva programada, sino una parte habitual de la jornada.
"Los mayores siempre han caminado mucho”, sostiene el alcalde. Algunas mujeres podían llegar a andar hasta 20 kilómetros al día para llegar a las tierras de cultivo. Una actividad física integrada en la vida cotidiana, muy diferente de la práctica ocasional de ejercicio, que podría ayudar a comprender algunos aspectos de su historia vital.
Observaciones sugerentes pero deben interpretarse como hipótesis locales. El estudio demográfico no ha demostrado que las caminatas, los alimentos tradicionales o el entorno expliquen por sí mismos la supervivencia excepcional registrada en Bolotana.

