Me han dicho que tengo osteoporosis, ¿qué tengo que hacer ahora?
Existen tratamientos que fabrican hueso nuevo y ejercicios que lo refuerzan
Mitos y verdades de la osteoporosis: "Perder altura con la edad no es normal, suele ser una fractura vertebral"
Cuando un médico entrega el resultado de la densitometría y señala una cifra negativa, la primera palabra que viene después suele ser osteoporosis, y suena a hueso que se deshace sin remedio. Quien la escucha no está solo. En España la padecen alrededor de tres millones de personas, y cada año se producen unas 330.000 fracturas por fragilidad, sobre todo en la columna, la cadera y la muñeca. Lo importante es saber qué hacer a partir de ese día.
Eso sí, es importante saber que no todas las fracturas son iguales. La de cadera es la más seria: uno de cada seis pacientes muere durante el año siguiente, y cerca de la mitad de quienes caminaban sin problema antes de romperse la cadera necesitan ayuda para hacerlo un año después. Las vértebras son la otra gran preocupación, porque una fractura en la columna puede pasar desapercibida y notarse solo como dolor de espalda o pérdida de estatura. Por eso los especialistas consideran que romperse una vértebra, la cadera, el hombro o la pelvis tras un golpe leve ya es motivo suficiente para empezar un tratamiento.
¿Se puede recuperar el hueso?
En parte, sí. Hay dos grandes grupos de medicamentos. Unos frenan la pérdida de hueso y reducen el riesgo de fractura. Otros van más allá y ayudan a fabricar hueso nuevo, y se reservan para los casos más graves, como quien ya ha sufrido varias fracturas en la columna. Uno de ellos reduce las fracturas vertebrales en torno a un 65 %.
Hay un consejo que repiten los especialistas y es “no dejar el tratamiento por cuenta propia”. Algunos de estos fármacos, si se suspenden de golpe, provocan un efecto rebote que acelera la pérdida de hueso y puede causar varias fracturas en la columna. Cualquier cambio debe decidirlo el médico.
El calcio: mejor en el plato
La Sociedad Española de Investigación Ósea recomienda tomar entre 1.000 y 1.200 miligramos de calcio al día, a ser posible con la comida. Es más fácil de lo que parece. Un vaso de leche, un yogur natural, un trozo de queso curado o una lata de sardinas con espina aportan unos 240 miligramos cada uno. Una ración de tofu o de pan enriquecido, unos 180.
Las pastillas solo se aconsejan cuando la dieta no llega. Hay que saber, además, que por sí solas no evitan fracturas. Pueden mejorar algo la densidad del hueso, pero no son un tratamiento en sí mismas.
Si el médico las receta, hay trucos para aprovecharlas mejor. Conviene no tomar más de 500 miligramos de una vez y repartir la dosis a lo largo del día. El carbonato de calcio se absorbe mejor con las comidas. El citrato se puede tomar con o sin comida, y suele ir mejor a las personas mayores, que producen menos ácido en el estómago.
Tampoco hay que pasarse: a partir de los 50 años, el límite es de 2.000 miligramos diarios, sumando comida y pastillas. Y si se toman otros medicamentos, merece la pena preguntar al farmacéutico, porque el calcio puede interferir con algunos de ellos.
Vitamina D y proteínas
La vitamina D es la que permite que el calcio llegue al hueso, y el médico puede recomendar un suplemento diario. Las guías británicas advierten contra las dosis muy altas tomadas de vez en cuando. También hay que cuidar las proteínas: carne, pescado, huevos, lácteos o legumbres repartidos a lo largo del día.
Moverse, pero con cabeza
El ejercicio es uno de los mejores aliados del hueso. Los expertos, como Sonía Clavería, Médica de Familia del Departamento Técnico de noVadiet, recomiendan “combinar actividades que se hacen de pie y soportando el propio peso, como caminar o subir escaleras, con ejercicios de fuerza para los músculos y de equilibrio”. Para evitar caídas, lo más eficaz es sumar “unas tres horas de ejercicio a la semana”.
Durante años se pensó que levantar peso era peligroso con los huesos frágiles. Un estudio australiano demostró lo contrario. Durante ocho meses, un grupo de mujeres de unos 65 años con poca masa ósea hizo dos sesiones semanales de media hora de ejercicios de fuerza intensos, siempre con un monitor. Sus huesos de la columna ganaron densidad, mientras que los del grupo que no entrenó así siguieron perdiéndola. La clave fue la supervisión. Lo ideal es “empezar con un fisioterapeuta”, sobre todo si ya ha habido alguna fractura en la columna, y “evitar los ejercicios que doblan la espalda hacia delante una y otra vez”.
Evitar el golpe
El tabaco y el alcohol también juegan en contra. Los expertos recomiendan “dejar de fumar” y “no pasar de dos consumiciones de alcohol al día”. Además, cuanto antes se deje el tabaco, mejor, ya que el riesgo de romperse la cadera “tarda unos cinco años en bajar”.
Por último, hay que evitar las caídas, porque un hueso frágil se rompe con un golpe que a otra persona no le haría nada. Conviene mejorar la luz de la casa, retirar alfombras y obstáculos de los pasillos, usar un calzado que sujete bien el pie y trabajar el equilibrio. Con la osteoporosis, lo que más cuenta para no romperse un hueso es no caerse.
