La Fiscalía del País Vasco archiva la investigación de las vacunas caducadas al no acreditarse daño a los bebés inoculados con dosis pasadas de fecha
Para el Ministerio Público no han quedado acreditados elementos que avalen la comisión de un delito contra la salud pública
El Servicio Vasco de Salud revela nuevos casos de vacunas caducadas, algunas administradas hace casi una década
Vitoria-GasteizLa Fiscalía del País Vasco da carpetazo a las investigaciones abiertas para aclarar si se produjo un delito contra la salud pública por la administración de vacunas caducadas a cerca de 200 bebés en Euskadi. El archivo de diligencias se produce porque no ha quedado acreditado que las dosis, fuera de fecha, causaran un "resultado lesivo" en quien las recibió. Es decir, que las personas que recibieron los sueros caducados, la mayoría bebés, no sufrieron daño o no se ha podido certificar que así fuera.
En opinión del Ministerio Público del País Vasco, sí se dio una "situación de riesgo" al carecer los pacientes "del efecto de protección" que dispensan los sueros, pero considera "discutible" que ello pueda "traspasar la barrera penal".
La asociación 'El Defensor del Paciente' presentó, el pasado mes de enero, una denuncia ante la Fiscalía por lo que consideraba una "negligencia grave de naturaleza penal", sostenía esta asociación que los hechos podían ser constitutivos de responsabilidades penales por las reacciones adversas generadas por los sueros caducados, así como por la pérdida de eficacia de las profilaxis.
Reproches a Osakidetza
La Fiscalía en un decreto, adelantado por El Correo, advierte que "no consta acreditado" que esas vacunas prescritas "hayan producido un resultado lesivo en quien las recibió". Así, la Fiscal Superior del País Vasco, Carmen Adán, ha acordado el archivo de las diligencias de investigación en un escrito firmado el pasado 21 de mayo y contra el que no cabe recurso.
En cualquier caso, Osakidetza no sale de rositas y en el escrito de la Fiscalía se reprocha al Sistema Vasco de Salud que "algunas de las comunicaciones son incompletas o aparecen con medio folio en blanco, rompiendo la trazabilidad de los correos".
La crisis de las vacunas caducadas estalló en Euskadi a principios de este 2026, a mediados del mes de enero. Entonces una enfermera de un centro de Salud de Errenteria (Guipúzcoa) dio la voz de alarma, había detectado una vacuna caducada. Lo que no se sabía entonces era el alcance de este hallazgo, porque ni solo era una vacuna, ni estaba localizada únicamente en este centro de salud, ni la fecha de caducidad era reciente. En abril, Osakidetza elevó a 274 las vacunas caducadas inoculadas en toda Euskadi. La mayoría de los pacientes inoculados con los sueros, fuera de fecha, fueron bebés.