Es el único extranjero en puestos de jefatura y denuncia la discriminación estructural dentro de la jerarquía del hotel
El hostigamiento se prolonga desde enero de 2025 y ha derivado en un cuadro de ansiedad y depresión, además de problemas físicos
San SebastiánAño y medio de “trato vejatorio y hostil” por parte de sus jefes en el trabajo le han provocado a Joseph, segundo jefe de cocina en un hotel de Donostia, un cuadro de “gran ansiedad y depresión”, “un brote de psoriasis y una llaga en la cabeza”. La denuncia de este profesional extranjero es una de las casi 530 que se recogen en el informe anual elaborado por la Federación de Asociaciones de SOS Racismo.
Con una carga de trabajo superior a la de sus homólogos y sin la remuneración pertinente, dejándole librar solo uno de los dos días semanales que le correspondían y obligándole a realizar tareas de limpieza o mantenimiento, el segundo jefe de cocina de este establecimiento hotelero tuvo además que escuchar de su superiora: “No me gustas" y "no me sirves para este puesto”.
Joseph relata su calvario. Él era el único extranjero en puestos de jefatura y el único que sufría una vulneración sistemática de sus derechos laborales: “Su contrato es como segundo jefe de cocina, pero en realidad llevaba a cabo funciones de mayor responsabilidad y no le pagaban como tal”; no le respetaban los festivos, “ dejándole libre solo un día a la semana cuando le correspondían dos”; sufría interrupciones constantes de sus vacaciones para cubrir ausencias; y le obligaban a realizar tareas de limpieza o mantenimiento ajenas a su cualificación.
El racismo, a través del hostigamiento laboral
Por si no respetar su descanso y someterle a un “desplazamiento de su puesto de trabajo” no fuera suficiente, además sus superiores emprendieron una campaña de difamación entre sus compañeros, según su denuncia.
La discriminación estructural dentro de la jerarquía del hotel de la capital guipuzcoana convirtió el ambiente en el lugar de trabajo de Joseph en irrespirable. Cuando decidió confrontar lo que ocurría con la directora, la respuesta fue explícita: “No me gustas” y “no me sirves para este puesto”. Sin embargo, lejos de despedirle la situación derivó en una presión psicológica para forzarle a presentar su renuncia. El hostigamiento sufrido a diario ha llevado a Joseph al límite físico y emocional. Actualmente, se encuentra de baja con un cuadro de “gran ansiedad y depresión”, que se ha somatizado en problemas físicos graves como un “brote de psoriasis y una llaga en la cabeza”.
El caso de Joseph y el del resto de denuncias sugieren, según este informe, que la discriminación laboral no es un fenómeno uniforme, sino una práctica que se adapta al perfil de la persona afectada. Mientras que en sectores precarizados se observa una tendencia hacia la “dilución de la responsabilidad”, en puestos de mayor cualificación el racismo parece manifestarse a través del hostigamiento profesional. Lo que une a los 37 expedientes registrados es la posible instrumentalización del origen étnico racial y la situación administrativa para reducir las garantías laborales. En todos los escenarios, las consecuencias parecen trascender lo económico, afectando a la salud física y mental de las personas. Este panorama apunta a la existencia de un mercado laboral dual, donde la combinación de una normativa de extranjería rígida y la falta de mecanismos de control efectivos favorece situaciones de desprotección para la comunidad migrante y racializada.

