Álava

Laguardia probará un modelo contra la soledad no deseada para extenderlo a otros pueblos de Euskadi

Presentación del proyecto contra la soledad no deseada en Laguardia.. Irekia
  • La iniciativa pretende acompañar a personas en situación de fragilidad social, fortalecer las redes comunitarias y fomentar las relaciones intergeneracionales

  • El programa contempla visitas domiciliarias, seguimiento telefónico, acompañamiento personalizado, participación en espacios comunitarios y conexión con los recursos sociales y sanitarios ya existentes

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ÁlavaEl municipio alavés de Laguardia se convertirá en un laboratorio de innovación social para combatir la soledad no deseada en el medio rural. El Gobierno Vasco y el Ayuntamiento han puesto en marcha una nueva fase del proyecto Biasteri Zurekin-Laguardia Contigo, una iniciativa que busca consolidar la experiencia desarrollada en los últimos años y convertirla en un modelo que pueda implantarse posteriormente en otros municipios de Rioja Alavesa y del conjunto de Euskadi.

La iniciativa pretende acompañar a personas en situación de fragilidad social, fortalecer las redes comunitarias y fomentar las relaciones intergeneracionales, con un planteamiento que va más allá de la atención a las personas mayores y que aborda la soledad como una realidad que puede aparecer en cualquier etapa de la vida.

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Durante la presentación del proyecto, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, explicó que el objetivo es aprovechar la experiencia acumulada en Laguardia para trasladarla a otras localidades. En este sentido, afirmó: "Queremos que Laguardia sea un referente, pero no una excepción", de forma que lo aprendido pueda convertirse en una herramienta útil para otros municipios del territorio.

De una experiencia piloto a un modelo para otros municipios

El proyecto tiene su origen en Transis Lab 1, una iniciativa europea de innovación social centrada en la longevidad y la atención a las personas en situación de fragilidad en zonas rurales. Este programa desarrolló seis experiencias piloto en Euskadi, Navarra, Nueva Aquitania y Occitania con el objetivo de mejorar la coordinación entre los recursos sociales y sanitarios y favorecer una mejor calidad de vida de las personas mayores.

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En el caso de Laguardia, la primera fase permitió implicar al Ayuntamiento, los servicios sociales y sanitarios, asociaciones locales y otros agentes de Rioja Alavesa en una estrategia compartida para detectar situaciones de aislamiento y reforzar la participación comunitaria.

Durante esa etapa se realizaron alrededor de 50 valoraciones para conocer la situación de personas mayores del municipio, identificar sus necesidades y recoger sus inquietudes mediante espacios participativos. A partir de ese diagnóstico se impulsaron actividades relacionadas con el ejercicio físico, la memoria, el bienestar emocional, la digitalización, la salud y la participación en la vida comunitaria.

La nueva fase pretende consolidar ese trabajo y avanzar hacia un sistema que pueda evaluarse y reproducirse en municipios con características similares.

Una conectora comunitaria para coordinar la iniciativa

Una de las principales novedades será la incorporación de la figura de una conectora comunitaria, contratada por la Dirección de Diversidad, Convivencia y Solidaridad Intergeneracional a través de Home Care Lab, cooperativa integrada en el Grupo SSI.

Su labor consistirá en coordinar el proyecto, mantener la relación con los recursos sociales, sanitarios y comunitarios existentes e impulsar la participación vecinal. También será la responsable de favorecer el contacto entre las personas que puedan encontrarse en situación de aislamiento y las redes de apoyo disponibles en el municipio.

La asistencia técnica incluirá además la gestión del proyecto, la intervención comunitaria, la dinamización de nuevas actividades y la recopilación de los resultados para evaluar su eficacia.

Acompañamiento individual y actividades comunitarias

Hasta diciembre se desarrollará un proceso con perspectiva intergeneracional, de ciclo vital e interseccional, que combinará actuaciones individualizadas con propuestas colectivas.

En el plano individual, el programa contempla visitas domiciliarias, seguimiento telefónico, acompañamiento personalizado, participación en espacios comunitarios y conexión con los recursos sociales y sanitarios ya existentes. Además, se tratará de identificar referentes vecinales y redes informales que puedan detectar situaciones de aislamiento y facilitar la integración de las personas en la vida social del municipio.

Paralelamente, se organizarán diferentes actividades grupales, entre ellas ejercicio físico adaptado, talleres de memoria y uso del teléfono móvil, charlas sobre hábitos saludables, actividades culturales y musicales, paseos saludables, sesiones de cine comunitario, encuentros interculturales y propuestas centradas en el bienestar emocional.

La iniciativa no estará dirigida exclusivamente a las personas mayores. Según los datos de Eustat correspondientes a 2025, Laguardia cuenta con 1.544 habitantes, de los cuales 244 tienen entre 0 y 19 años, 933 se sitúan entre los 20 y los 64 años y 367 tienen 65 años o más. El proyecto parte de la idea de que la soledad no deseada puede afectar a cualquier persona y estar condicionada por factores como la edad, el estado de salud, el género, la situación económica, el origen o el propio entorno en el que se vive.

Un espacio intergeneracional para fortalecer los vínculos

Otra de las novedades será la creación de un espacio de encuentro intergeneracional, concebido como un lugar accesible, seguro y abierto a la participación de personas de diferentes edades.

El diseño de este espacio contará con la colaboración de los propios usuarios y no se limitará a un equipamiento físico. La intención es convertirlo en un punto de encuentro donde compartir conocimientos, crear relaciones de confianza y favorecer la participación activa de la ciudadanía.

El alcalde de Laguardia, Raúl García Ezquerro, destacó durante la presentación que el proyecto surge gracias a la implicación del propio municipio y de su tejido asociativo. En este sentido, aseguró que "en nuestros pueblos sabemos que la cercanía es una fortaleza, pero también debemos estar atentos a aquellas personas que pueden ir quedándose al margen de la vida comunitaria", y defendió una respuesta colectiva basada en detectar, escuchar, acompañar y facilitar que cada vecino vuelva a sentirse parte activa de la comunidad.

Una evaluación para extender el modelo a Euskadi

El objetivo final de esta nueva fase no será únicamente desarrollar actuaciones en Laguardia, sino comprobar cuáles funcionan y en qué condiciones pueden trasladarse a otros municipios rurales.

Para ello, el proyecto incorporará indicadores tanto cualitativos como cuantitativos, que permitirán medir los procesos desarrollados, los resultados obtenidos y el impacto de las diferentes actuaciones.

Toda esa información se recopilará en un documento técnico con recomendaciones prácticas para facilitar la implantación del modelo en localidades con características similares. Además, está prevista la celebración de una jornada dirigida a responsables políticos y técnicos de los municipios de Rioja Alavesa para compartir la experiencia y las conclusiones obtenidas.

Durante la presentación, Melgosa defendió que las políticas frente a la soledad deben construirse desde el propio territorio y puso en valor las fortalezas del medio rural. "El medio rural no debe contemplarse únicamente desde sus dificultades, sino desde su enorme capacidad para crear comunidad, innovar y cuidar", afirmó la consejera, quien concluyó que la experiencia de Laguardia servirá para demostrar que "la innovación social también nace en los pueblos".