Miriam, la enfermera vitoriana transforma su historia de superación en solidaridad: "Tras la pandemia mi salud mental se resintió y la montaña me ayudó a sanar"
Ha recorrido, en solitario, 129 kilómetros con más de 10.000 metros positivos entre el 12 y el 19 de agosto
Visibilizar la diabetes, homenajear a los sanitarios y promover el cuidado de la Salud Mental: los objetivos del reto de Miriam
Vitoria-GasteizEn los peores momentos de su vida, cuando tras la pandemia de Coronavirus su salud mental se resintió, la enfermera vitoriana Miriam Serrano empezó a correr por la montaña y allí, entre piedras y riscos, rodeada del silencio de las cimas, se reencontró a sí misma.
Dispuesta como estaba a sanar se fijo un desafío: “Cuando supere el estrés postraumático voy a recorrer los Pirineos, subiendo al Aneto y al Posets”. Rubén y José Ignacio, dos vascos con distrofia muscular, recorren más de 500 kilómetros en silla de ruedas eléctrica por una buena causa.
El aire que le faltaba en el hospital donde trabajaba, antes de parar y resetear, la llevó a bautizar su aventura como ‘Respirar la vida’ y a dibujar el mapa de su travesía, en formato pulmón y páncreas, por cada uno de los dos picos más altos del Pirineo. Inquieta y "culo inquieto", como se autodefine, Miriam tuvo claro que quería transformar su historia de superación en apoyo para otras personas.
Para afrontar este reto en solitario, Miriam, que padece desde hace 18 años diabetes tipo 1, empezó a entrenar medio año antes y a planificar al detalle la travesía que arrancó el pasado miércoles 12 de agosto y que ha culminado este mismo miércoles 19. "Quería que mi historia de superación sirviera de apoyo a otras personas", cuenta.
129 kilómetros y 10.000 metros de desnivel
129 kilómetros y cerca de 10.000 metros de desnivel por los Pirineos, “sola aunque al mismo tiempo muy acompañada”, con los refugios de montaña como casa y la compañía de otros montañeros y sus propias historias como puntuales compañeros de viaje. Miriam ha finalizado su reto ‘Respirar la vida’, cargada con su mochila “de unos 14 kilos, repleta de geles y barritas”, pero sobre todo llena de “satisfacción y felicidad”.
Miriam Serrano nació hace 37 años en Vitoria, aunque a ella le gusta denominarse “ciudadana del mundo”, no en vano, lleve media vida viajando, cooperando y residiendo fuera, “aunque siempre que puedo vuelvo a mi ciudad”, matiza. Enfermera de profesión y “de vocación”, cuando cursaba el tercer curso de la carrera le diagnosticaron diabetes tipo 1. “Tuve claro que la enfermedad tendría que adaptarse a mi y no al revés”, recuerda Miriam.
"El bolsillo de Doraemon"
Dispuesta, como estaba, “a volar”, el diagnóstico no la frenó y “actualmente, llevo una vida normal aunque para disfrutarla, haga cosas no tan normales”, explica, entre risas. En casi dos décadas de convivencia con la diabetes ha sufrido muchos mareos, temblores, “mala leche” y noches sin dormir. La logística para salir de casa de esta vitoriana, va mucho más allá del móvil, las llaves y la cartera del resto, ella cada vez que pone un pie en la calle lo hace cargada con “el bolsillo de Doraemon”, en el que no falta un boli de insulina, pastillas, agujas, un recambio del sensor” y una larga lista de imprescindibles que se torna infinita para afrontar una travesía por los Pirineos, como la que acaba de hacer.
No ha sido fácil, durante el camino ha tenido que enfrentarse a la dureza del terreno, al cansancio y a los imprevistos, en forma de tormentas eléctricas “peligrosas” que la obligaron a modificar algunos de sus planes sobre la marcha. “Hice una marcha sola de principio a fin, nueve horas por todo piedra, una tormenta que se acercaba cada vez más deprisa y me obligó a subir el ritmo, y todo ello con bajadas de azúcar”, recuerda.
Cuando las fuerzas flaqueaban pensaba en los sanitarios, sus compañeros de profesión, en la importancia de cuidar la salud mental y en quienes, como ella, sufren diabetes u otras enfermedades. Se hacía fuerte pensando en el fin solidario de su hazaña, la de recaudar fondos para la asociación DCRA, para impulsar la investigación, la formación y la divulgación sobre la diabetes; y para la Fundación Ambulancia del Deseo, que ayuda a personas con enfermedades avanzadas a cumplir un deseo especialmente importante.