Un policía dispara a un niño de 11 años que había llamado a emergencias por una discusión familiar en EEUU

Según Amnistía Internacional, unas 1000 personas mueren cada año a manos de la policía en por el uso de un arma de fuego en EEUU. George Floyd o Michael Brown son algunos de los ejemplos más claros de esta cruda realidad que soportan, en su mayoría, las personas negras. Así se describe en mapping Police Violence donde afirman que el 24% de las personas muertas a manos de un agente en 2019 eran negras sin olvidar el escalofriante dato de 2021 donde se llegó al récord de muertos a manos de policías.

Pero este suceso ha tenido un final distinto. Es el caso de Aderrien Murry, un niño de 11 años que había llamado a los servicios de emergencia por disturbios domésticos y que acabó siendo la víctima. Uno de los agentes que se presentaron en su casa le disparó tras pedir que fueran saliendo de su casa en el Estado de Mississippi.

Piden la publicación de las imágenes

Según ha contado la madre a la CNN, fue ella quien le pidió a su hijo que llamase a la policía porque el padre de uno de sus hijos había llegado de madrugada “furioso”. Pero conforme llegaron los agentes al domicilio ya “estaban apuntando con su arma a la puerta principal” mientras uno de ellos pedía que saliesen todos de la casa. El pequeño dobló la esquina del pasillo y le dispararon en el pecho.

Tras recibir el impacto, el niño preguntó: “¿Por qué me ha disparado? ¿Qué he hecho yo? Y se echó a llorar”. Según relata la madre, estuvo tapando la herida de su hijo con la mano junto al policía que estuvo ayudando hasta que llegaron los médicos. De momento se desconocen las causas que le llevaron al agente, que está de baja laboral hasta que finalice la investigación, a abrir fuego contra el pequeño. Ahora la familia pide que se hagan públicas las grabaciones corporales del policía implicado.

Fractura de costillas y colapso pulmonar

Después de recibir el disparo, el niño fue trasladado al hospital más cercano donde le trataron un colapso pulmonar, una fractura de costillas y una laceración hepática. El pequeño ya se encuentra recuperándose en su casa junto a su familia pero los padres han pedido que el agente implicado sea juzgado y expulsado del cuerpo de policía en una rueda de prensa en frente del ayuntamiento de Indianola.

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