Suiza

Detienen a Jacques Moretti, uno de los propietarios del bar incendiado en Suiza en Año Nuevo tras comparecer ante el juez

Detenido uno de los propietarios del bar incendiado en Suiza en Año Nuevo. EFE
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La Justicia suiza ha detenido a Jacques Moretti, uno de los propietarios del bar 'Le Constellation' de Crans-Montana, donde murieron 40 personas y más de 100 resultaron heridas en Año Nuevo, nueve días después de la tragedia. El copropietario ha sido detenido en Sion ante a el riesgo de fuga, informó este viernes el periódico local '24 Heures'.

La Fiscalía suiza investiga a los dos propietarios del bar por varios delitos como homicidio por negligencia. Las familias de las víctimas han presentado denuncias judiciales por el incendio. Tan solo hace una semana, se conoció qu eel bar de la estación de esquí no habría pasado los controles de seguridad en cinco años.

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La causa del incendio estaría detrás de unas botellas de champán

Jacques Moretti y su esposa francesa Jessica Moretti son los propietarios del bar 'Le Constellation' de Crans-Montana. Ambos habían sido puestos bajo investigación penal. Los fiscales suizos creen que el incendio comenzó cuando las personas que estaban celebrando el Año Nuevo levantaron botellas de champán con bengalas, lo que encendió la espuma aislante acústica en el techo del bar del sótano.

El local superaba ampliamente el aforo autorizado y funcionaba como una discoteca, pero únicamente tenía licencia como bar, además del acceso de menores de edad sin control. Jacques Moretti es un conocido de la Policía francesa ya que años atrás estuvo investigado por proxenetismo y más tarde encarcelado en 2005 por fraude y secuestro.

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Su mujer habría salido del incendio con la caja registradora

En información recogida por los medios italianos 'Corriere della Sera' y 'Reppublica', en las imágenes grabadas se podría apreciar a Jessica Moretti, la copropietaria de la discoteca, salir del local con la caja registradora mientras decenas de personas permanecían dentro atrapadas entre las llamas.

Algunos de los testigos aseguran que el hijo de Jessica, de una relación anterior y que trabajaba en el local, durante el suceso rompió una de las mamparas para facilitar la salida de los asistentes y ayudarles a salir. Todo esto supuestamente mientras su madre huía con un brazo quemado y la caja registradora.