Las mujeres en Afganistán, con menos derechos que un camello: el nuevo código penal merma aún más su posición

La dura realidad de las mujeres en Afganistán: no pueden trabajar, hablar en público o hacer deporte
Los duros testimonios de mujeres afganas sobre la realidad en su país. INFORMATIVOS TELECINCO
  • La nueva normativa en Afganistán permite castigos físicos dentro del ámbito familiar siempre que no dejen marcas visibles

  • El nuevo marco legal ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos

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La situación de las mujeres en Afganistán vuelve a estar en el foco tras la aprobación de un nuevo código penal impulsado por los talibanes, que ha generado una fuerte polémica internacional. Más de dos décadas después de la invasión liderada por Estados Unidos en 2001 y tras la retirada de las tropas en 2021, el país atraviesa uno de los momentos más restrictivos para los derechos femeninos. El nuevo marco legal ha sido duramente criticado por organizaciones de derechos humanos al considerar que supone un grave retroceso en la protección de las mujeres.

Entre las medidas más controvertidas, la normativa permite castigos físicos dentro del ámbito familiar siempre que no dejen marcas visibles, lo que en la práctica deja sin protección legal a millones de mujeres . Además, establece penas muy leves en casos de violencia grave: por ejemplo, agredir a una mujer hasta causarle fracturas puede conllevar únicamente unos días de prisión. En contraste, el maltrato animal contempla sanciones mucho más elevadas, lo que ha desatado críticas por la desproporción de castigos .

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Las restricciones del país

Este endurecimiento legal se suma a otras restricciones ya existentes en el país, como la prohibición de que las niñas accedan a la educación a partir de cierta edad o las limitaciones para trabajar y participar en la vida pública. En total, millones de mujeres viven bajo un sistema que organizaciones internacionales califican como una forma de discriminación estructural y pérdida de derechos fundamentales.

En este contexto, muchas afganas han optado por abandonar el país en los últimos años. Algunas de ellas residen ahora en Europa, donde intentan reconstruir sus vidas mientras denuncian la situación que se vive en su país de origen. Pese a la distancia, continúan movilizándose y participando en acciones de protesta para visibilizar la realidad de millones de mujeres en Afganistán.