Los piropos de Donald Trump a Brigitte Macron, su altercado con el rotulador y los detalles de su recordado paseo por el Palacio de Versalles

Trump firma el memorando con Irán en el palacio de Versalles, elegido como escenario de la ceremonia. Informativos Telecinco
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Donald Trump necesitaba un escenario a la altura del acuerdo con Irán, del que lleva dando de que hablar durante los últimos meses, y pocos lugares reúnen tanta carga histórica como el palacio de Versalles. Emmanuel Macron se lo puso en fácil y el presidente estadounidense respondió con un gesto de complicidad hacia la primera dama francesa: "Es una mujer increíble", aseguró Trump sobre Brigitte Macron, unos elogios que dejaron en segundo plano los comentarios fuera de tono y las polémicas recientes en torno a la pareja presidencial francesa.

La decoración del antiguo símbolo de la monarquía francesa, acordes con los gustos del mandatario estadounidense, sirvieron de marco para una firma cargada de simbolismo. Entre sus salones se firmaron varios acuerdos relacionados con el contienente américano, lo que daba un lugar cargado de historia y perfecto para la imagen que Trump buscaba proyectar.

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Con su ya característico rotulador negro, el presidente estadounidense escenificó la rúbrica del memorando de entendimiento con Irán. Antes de firmar, agradeció el trabajo realizado. "Gracias a todos, gran trabajo", dijo ante los asistentes. Minutos después, reivindicó el resultado y el lugar elegido para la ceremonia: "Está firmado, sí. Está firmado en Versalles".

La imagen contrastó con la que se vivió poco después en Teherán

En un ambiente mucho más simple, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, certificó el acuerdo con una discreta sonrisa. Aunque Teherán acepta renunciar al arma nuclear y reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales arterias del comercio energético mundial, el pacto incluye importantes concesiones para la República Islámica.

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Irán podrá volver a vender petróleo en los mercados internacionales, conservará su programa de misiles balísticos, capaces de alcanzar territorio israelí, y dispondrá de 300.000 millones de dólares destinados a la reconstrucción del país. Unas condiciones que han permitido desbloquear unas negociaciones especialmente complejas y que explican la satisfacción mostrada por las autoridades iraníes. j

Aun así, Trump ha querido presentar el acuerdo como una victoria diplomática propia. Una operación en la que también ha cuidado hasta el último detalle de la escenografía, desde los salones dorados de Versalles hasta su inseparable rotulador de firma, todo estaba pensado para convertir el anuncio en una imagen de impacto. A partir de ahora, los negociadores disponen de 60 días para convertir el principio de acuerdo en un pacto definitivo. La siguiente parada será Suiza, donde ambas delegaciones deberán concretar los detalles técnicos y políticos que permitan cerrar uno de los expedientes más delicados de la política internacional.