Daniel Benedicto, organizador de viajes a Nepal: "Doscientas casas y no ha quedado ninguna. Es todo un barrizal ahora mismo”

El empresario Daniel Benedicto, describe como ha quedado su zona de trabajo en Nepal: "Doscientas casas y no ha quedado ninguna"
Daniel Benedicto trabaja con familias de las zonas más afectadas por la riada de Nepal. Informativos Telecinco
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El empresario y aventurero, Daniel Benedicto, fundador de la agencia de viajes Original Planet, conoce bien Nepal. La riada de este miércoles le ha afectado especialmente. Él describe con desconcierto cómo ha quedado el valle de Lantán, donde trabajaba habitualmente con familias locales y alojamientos turísticos. La riada ha arrasado por completo el pueblo en el que se hospedaban sus grupos. “No hay ninguna noticia de las familias que nos hospedaban en ese pueblo. Doscientas casas y no ha quedado ninguna. Es todo un barrizal ahora mismo”, lamenta. 

Las imágenes de la riada en Nepal con miles de personas a merced de la naturaleza
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El lodo cubre pueblos enteros

Las operaciones de búsqueda y rescate continúan, pero avanzan con enormes dificultades por la falta de conectividad y los cortes en las carreteras y en el suministro eléctrico provocados por la riada. Entre los desaparecidos figuran cuatro españoles sin localizar. 

Lo que ayer era un cauce de destrucción por la riada de piedras, hielo, barro y agua procedentes de un glaciar del Himalaya, se ha transformado hoy en un paisaje enlodado sobrevolado por helicópteros que buscan supervivientes y los trasladan a lugares seguros.

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En una base militar cercana, muchos familiares mantienen la esperanza de ver con vida a los suyos. Otros recorren hospitales y consultan, entre lágrimas, las listas de ingresados colgadas en las puertas. En la morgue, las autoridades han colocado fotografías de los cuerpos recuperados para facilitar las identificaciones, un procedimiento doloroso pero imprescindible ante la magnitud de la tragedia.

El agua ha borrado incluso el puesto fronterizo entre Nepal y China, y pueblos enteros han desaparecido casi por completo. La devastación es tal que numerosos guías locales siguen sin poder ser contactados. En este terreno enfangado, donde el lodo ha borrado carreteras y puentes, más de 5.000 militares y policías avanzan como pueden para localizar heridos. Cargan a supervivientes sobre sus espaldas, trasladan cuerpos sin vida y tratan de abrir paso en zonas donde apenas ha llegado la maquinaria pesada. En uno de los pocos puntos accesibles, una excavadora ha logrado evacuar a una anciana aún en estado de shock.