Alemania investiga a un hombre de 105 años sospechoso de haber sido guardia de un campo de prisioneros nazi

Se sospecha que haya podido ser cómplice de múltiples asesinatos en el campo de prisioneros Stalag 326 VI K
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La consigna es intentar acusarlos a todos antes de que mueran. En una Alemania donde el ascenso de la ultraderecha resulta imparable, paradójicamente se sigue buscando a todos los colaboradores de los campos de concentración nazis.
En esta línea, un hombre de 105 años está siendo investigado bajo la sospecha de haber sido cómplice de múltiples asesinatos en el campo de prisioneros Stalag 326 VI K, situado en el oeste de Alemania, según han informado la fiscalía alemana.
El campo de Senne albergó entre 180.000 y 200.000 prisioneros de guerra soviéticos entre 1941 y abril de 1945, cuando fue liberado por las tropas estadounidenses.
¿Por qué ahora? Muchos de los sospechosos tuvieron la suerte de eludir la acción de la justicia en las ocho décadas transcurridas desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El argumento era que su papel fue considerado insignificante, pero a lo largo del tiempo ya se sabe que fueron piezas clave en la consecución de los objetivos asesinos del régimen de Hitler. Y por eso ahora hay menos trabas y más voluntad para intentar que sean, al menos, perseguidos por sus actos. Aunque gran parte de ellos mueran antes de ir a la cárcel, pueden ser condenados.
Los casos se han reproducido a lo largo de los últimos años, según desvela The Guardian. El caso judicial de John Demjanjuk, un antiguo guardia del campo de exterminio nazi de Sobibór en la Polonia ocupada, sentó un precedente al ser condenado en 2011 por ser cómplice de los asesinatos de más de 28.000 judíos que tuvieron lugar durante el tiempo que trabajó allí.
No había pruebas de que hubiera matado directamente a alguien, pero la investigación continuó por su puesto de trabajo en el centro de exterminio. Finalmente, Demjanjuk falleció a los 91 años en marzo de 2012 mientras esperaba una apelación debido a su edad y fragilidad, por lo que no fue a prisión.
Josef Schütz, antiguo guardia del campo de concentración de Sachsenhausen, al norte de Berlín, fue condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión por complicidad en asesinato. Falleció al año siguiente, a los 102 años. Y hay más casos. El tiempo, literalmente, se acaba.
