Maricarmen, la anciana desahuciada en Madrid, se encuentra ingresada con un cuadro de agotamiento severo
Los gritos de agonía que se escucharon en el patio interior durante el desahucio de Maricarmen
MadridA punto de cumplirse 24 horas del triste desahucio de Maricarmen, la anciana ha pasado su primera noche fuera de la casa que ha sido su hogar durante toda su vida. A sus 87 años, Maricarmen ha tenido que sufrir el desahucio de su domicilio situado en el número 46 de la calle madrileña de Alcalde Sainz de Baranda después de que la empresa Urbagestión adquiriese el bloque de viviendas en el que residía desde hace 70 años.
Después de una mañana de tensión, tristeza e indignación en el barrio de El Retiro, Maricarmen era desahuciada y trasladada en ambulancia al hospital Gregorio Marañón. Precisamente, ha sido en este centro madrileño donde la anciana ha tenido que ser ingresada y ha pasado su primera noche desalojada de su vivienda.
Las primeras horas de Maricarmen tras su desahucio y su primera noche fuera de casa
Según indican desde 'El País', Maricarmen se quedará en el hospital madrileño "los próximos días, porque el desalojo le ha provocado mucho estrés y ansiedad y todavía tienen que hacerle varias pruebas".
Tras estos días de agonía y de desesperación, los médicos han diagnosticado a esta anciana de 87 años "un cuadro de agotamiento producto de la ansiedad y el estrés por el desalojo", explica el medio de comunicación anteriormente citado.

Durante su primera noche fuera de su vivienda, Vicente, primo de Maricarmen y al que la anciana considera como un "hermano", ha estado a su lado. Los planes que ha tenido que improvisar esta anciana también le involucran a él. Al parecer, cuando Maricarmen reciba el alta médica se trasladará a vivir junto a Vicente y su mujer en un apartamento que no supera los 60 metros cuadrados. Hasta entonces, Maricarmen permanece ingresada en una habitación del Hospital Gregorio Marañón y ha amanecido "todavía agotada física y mentalmente", recogen desde el periódico.
¿Por qué han desahuciado a Maricarmen?
Uno de los motivos que nadie consigue entender éticamente es el motivo del desalojo de esta anciana de 87 años. Maricarmen residía en un piso en una de las zonas más cotizadas de Madrid, al lado del Parque de El Retiro, y con un precio medio de alquiler de entre 2.000 y 3.000 euros. Urbagestión llevaba años detrás de la casa de Maricarmen.
El objetivo de este fondo buitre era echar a Maricarmen de su casa. A última hora del martes 22 de septiembre se conoció que había una donante que quería pagar esos 1.600 euros de renta que pedía el fondo buitre. Además, el Gobierno, incluso, pidió comprar la vivienda de Maricarmen. Por su parte, la empresa Urbagestión no quiso negociar e hizo caso omiso a todas las opciones que ofrecían todos aquellos que querían ayudar a la anciana.
Finalmente, la Policía entraba en la vivienda con suma violencia utilizando picos y botes de gas.

Usando la violencia, los agentes de la Policía Nacional conseguían echar a los activistas en una mañana de mucha tensión donde se percibía y casi se palpaba la tristeza y la rabia entre los vecinos de las calles del barrio madrileño.
Piden humanidad con esta anciana de 88 años
A última hora del martes 22 de septiembre e 'in extremis', una escritora anónima se ofrecía a pagar el alquiler de Maricarmen, durante el resto de su vida. El fondo buitre que había adquirido el piso donde vivía la anciana le pedía 1.650 euros de alquiler, 300 eurosmás que la pensión que recibía la inquilina.

La oferta era rechazada por Urbagestión Desarrollo e Inversión Sociedad Limitada, los propietarios del inmueble desde 2020. Este fondo buitre no es la primera vez que adquieren edificios para vaciarlos con celeridad. Además, se ha podido conocer que le grupo se enfrenta a problemas legales por otros casos. Sin embargo, en el caso del desahucio de Maricarmen les ampara la ley.
El caso de Maricarmen se ha convertido en uno de los símbolos de la lucha por el acceso a la vivienda en Madrid. Su padre firmó en 1956 el contrato de arrendamiento del domicilio. Tras su fallecimiento, el contrato se subrogó primero en su esposa y posteriormente en su hija. Maricarmen mantuvo durante cerca de dos décadas las condiciones de ese contrato de renta antigua, con una mensualidad actualizada cada año conforme al IPC y otros gastos, como el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI).
La denuncia del Sindicato de Inquilinas
La mujer, que tiene reconocida una discapacidad del 50%, obtuvo una sentencia favorable en primera instancia, aunque el Tribunal Supremo terminó fallando a favor del inversor. Este era su cuarto intento de desahucio desde que la propiedad del edificio pasó en 2018 a Urbagestión, empresa que, según denuncian los colectivos que apoyan a Maricarmen, trató de incrementar su alquiler un 275%.
El Sindicato de Inquilinas asegura haber trasladado distintas propuestas a las administraciones para resolver el conflicto. Sin embargo, sostiene que ninguna institución ofreció una alternativa que permitiera a Maricarmen permanecer en su casa.

Los que apoyan la causa de Maricarmen lo saben. Por eso, perdido el caso en los tribuales optan por la desobediencia y reclaman a los agentes y a las autoridades encargadas de ejecutar el desahucio que tengan humanidad con una anciana de 88 años.
Maricarmen nunca ha dejado de pagar la renta, informa su abogada
Por su parte, la abogada de Maricarmen, Beatriz Duro, ha explicado ante los medios de comunicación que han estado alrededor de una hora negociando con al comisión judicial y la propiedad pero que se han "negado a suspender por ninguno de los motivos alegados".
"Hay un escrito en el juzgado pendiente de resolver. Han dicho que les da exactamente lo mismo. Hemos alegado razones humanitarias y también les da exactamente lo mismo", ha trasladado la abogada, quien ha indicado que también se les trasladó infructuosamente la oferta de una persona anónima de hacer frente al alquiler.
Asimismo, ha indicado que tampoco ha causado efecto sobre la comisión judicial que las administraciones públicas "se están coordinando para poder ofrecer una alternativa habitacional", a pesar de que se ha "acreditado documentalmente".

