La pesadilla de los niños ucranianos escondidos en la acería de Azovstal: las imágenes nunca vistas del encierro

En Ucrania se sigue intentando abrir corredores para que la población pueda escapar de las bombas. Sobre todo los civiles y soldados ucranianos que resisten en una acería de Mariúpol a las amenazas y los ataques de los soldados del Kremlin. Llevan allí prácticamente desde que empezó al invasión rusa de su país.

Como en 'La Vida es Bella', con ese padre que se inventaba juegos para su hijo en un campo de concentración nazi, los soldados ucranianos atrincherados en la acería de Mariúpol se las ingenian para edulcorar el encierro a los niños.

"Tenemos juegos en el móvil, pero yo quiero ver el sol", comenta una de las niñas encerradas en la acería. A estas alturas solo los más pequeños se distraen con el teléfono. "Queremos regresar a casa, regresar vivos y ver a nuestras familias", asegura otro de los niños que se esconden de la barbarie rusa.

Son hijos de los trabajadores de la planta metalúrgica, asediada por los chechenos, y en cuyo búnker conviven militares y civiles. Una de las mujeres encerradas aquí con su pequeña durante cincuenta días, suspira por salir ya porque, asegura, la comida se acaba.

Más tiempo, desde febrero, lleva esta otra las madres que se esconde de los ataques rusos. La estancia bajo tierra se hace insoportable para otro de los niños que resume el deseo colectivo: ver sus casas reconstruidas y vivir en una Ucrania en paz. Definitivamente, la vida no es bella para él.