La comunidad internacional se vuelca con Filipinas, devastado por el tifón Haiyán

Informativos Telecinco
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Tras varios días sin comer, el hambre pesa casi tanto como la necesidad de comunicarse con los seres queridos. En las calles se escriben -por si alguien las ve desde el aire- las tres palabras clave: comida, agua y medicinas. A la espera de que lleguen, la desesperación lleva a muchos filipinos a tomar de las tiendas y almacenes lo que el tifón les ha quitado. También hay saqueos de productos más prescindibles. Pero en general, los afectados demuestran grandes dosis de paciencia y organización hasta para robar una botella de combustible. Y las fuerzas del orden, cuando detienen el pillaje, lo hacen con el tacto que requiere la dramática situación. Para aliviarla, comienza a llegar la ayuda internacional. No son sólo víveres. Helicópteros del ejercito estadounidense han salvado varias vidas llegando hasta donde no pueden los servicios de emergencia filipinos. Y las promesas de dinero para paliar la tragedia -de la Unión Europea, China o el Vaticano- no paran de llegar.