La DGT avisa del error al arrancar el coche que acorta la vida del motor y muchos siguen cometiendo

Arrancar el coche y salir acelerando de inmediato puede traer consecuencias para nuestro vehículo
La avería silenciosa que puede multiplicar el consumo de combustible sin que el conductor lo note
Hay un gesto que millones de conductores repiten cada mañana con total naturalidad: arrancar el coche y salir acelerando de inmediato. Un gesto que se hace deprisa, porque se llega tarde o por simple costumbre, pero siempre convencidos de que los coches actuales están preparados para ello. No es así del todo, llevan años avisándolo.
La Revista Tráfico y Seguridad Vial de la DGT habla de ello en su guía de arranque en invierno: "Si el coche ya ha arrancado, lo recomendable para mantener el buen estado del vehículo y todos sus elementos es esperar dos o tres minutos antes de empezar la marcha". En su guía de conducción eficiente va más lejos, marcando una distinción fundamental entre tipos de motor: "En los motores diésel, esperar unos segundos antes de iniciar la marcha, de esta manera el aceite llegará en condiciones adecuadas a la zona de lubricación. En los vehículos propulsados por gasolina la marcha debe iniciarse inmediatamente después de arrancar el motor, de forma suave. En ambos motores el calentamiento se realiza en movimiento. Acelerar un motor que está frío lo desgasta mucho y consume mucho combustible".
Lo que ocurre dentro del motor los primeros segundos
Cuando un coche lleva varias horas parado, el aceite lubricante ha descendido por la gravedad hasta el cárter, dejando las partes superiores del motor prácticamente sin protección. Al arrancar, la bomba de aceite empieza a trabajar de inmediato para enviar el lubricante por todo el circuito, pero necesita unos segundos para que la presión se estabilice y llegue a cada rincón.
En ese breve intervalo, si el conductor pisa el acelerador con fuerza, los pistones, las bielas del cigüeñal y los cojinetes trabajan con fricción entre sí sin la lubricación suficiente. Lo que ocurre al hacerlo es que se acelera el desgaste de las piezas más caras del motor, aunque se trate de un problema que no tiene síntomas inmediatos, sino acumulativos, con un desgaste que se suma día a día.
Distintos estudios técnicos han demostrado que más del 60% del desgaste total de un motor puede producirse durante estos primeros minutos de funcionamiento en frío si no se respeta el período de calentamiento. El coste de las reparaciones derivadas de este hábito, que sería una reconstrucción parcial o total del motor en los casos más graves, puede ascender hasta los 5.000 euros en muchos modelos.
Un error que varía según el tipo de motor
La solución no es idéntica para todos los vehículos, y ahí radica otro malentendido frecuente. En los motores de gasolina, la DGT es clara: hay que iniciar la marcha de inmediato, pero sin acelerar bruscamente. El calentamiento se hace circulando, no al ralentí. Los mecánicos refuerzan esta idea: arrancar, ponerse el cinturón, e iniciar la marcha de forma suave, evitando superar las 2.000-2.500 RPM hasta que el indicador de temperatura se aleje de la zona fría.
En los motores diésel, el protocolo añade un paso previo. La Revista DGT recomienda encender los calentadores dos o tres veces antes de arrancar: poner el contacto, esperar a que se apague el testigo de calentamiento, con forma de muelle o espiral naranja en el cuadro, apagar y repetir el proceso. Solo entonces se arranca. Ignorar este paso y girar la llave de golpe obliga al motor de arranque a un sobreesfuerzo y puede llenar los cilindros de combustible sin quemar.
El mito que conviene desmontar
Algunos conductores creen que dejar el motor al ralentí varios minutos antes de arrancar es la alternativa correcta al arranque brusco. No lo es. La DGT lo señala directamente: el calentamiento se realiza en movimiento, no parado. Un motor al ralentí tarda más en alcanzar su temperatura óptima que uno circulando suavemente, consume más combustible y, en diésel, puede producir depósitos de hollín en el sistema si se mantiene en ralentí frío durante tiempo prolongado.
Un error que cometen 7 de cada 10 conductores, y que tiene un coste si se ignora que se paga en el taller, no en el momento del arranque.

