Conducir en reserva puede salir caro: la multa que pocos conocen en situaciones de riesgo
Conducir apurando el depósito de combustible puede provocar una detención del vehículo al quedarse seco, provocando un riesgo que podría haberse evitado repostando antes.
¿Cómo saber en qué lado está el depósito de la gasolina sin salir del coche?
Uno de los testigos más útiles que tienen los diferentes vehículos en su cuadro de instrumentos es la conocida como ‘luz de reserva’, un indicador que nos alerta de que hemos entrado en el último porcentaje del depósito de combustible, estando en peligro de quedarnos sin gasolina. Si bien esta herramienta puede ser realmente útil y nos avisa con cierta antelación (por normativa, al menos 45 kilómetros de autonomía) para que podamos repostar en la próxima estación de servicio, muchos conductores deciden apurar más de lo que deberían, pudiendo tener consecuencias catastróficas para sus bolsillos sin un beneficio claro que justifique dicha omisión.
Multas que te pueden poner por quedarte tirado
Siendo estrictos, la Dirección General de Tráfico (DGT) no recoge en su régimen sancionador (Reglamento General de Vehículos y Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial) una infracción directa por circular con el tanque al mínimo, ya siendo avisados con el testigo luminoso. Sin embargo, cada kilómetro que circulamos así estamos más cerca de quedarnos sin gasolina y ahí sí que podemos cometer ciertas infracciones punibles.
La multa más frecuente por quienes se han pasado apurando el depósito es por la incorrecta inmovilización del vehículo. En el caso de una avería mecánica, podemos tener el infortunio de que el vehículo no pueda circular en el lugar menos apropiado. Sin embargo, si lo que ha pasado es que nos hemos quedado secos, esa avería ha sido fruto de nuestra negligencia, por lo que vamos a ser responsables de sus consecuencias.
Quedarnos sin gasolina por nuestra irresponsabilidad va a ser seguramente una violación del artículo 91 del Reglamento General de Circulación, que dice que “la parada y el estacionamiento deberán efectuarse de tal manera que el vehículo no obstaculice la circulación ni constituya un riesgo para el resto de los usuarios de la vía, cuidando especialmente la colocación del vehículo y evitar que pueda ponerse en movimiento en ausencia del conductor”. En este caso, nuestra falta de anticipación puede provocar que el coche se quede tirado en dichas circunstancias graves y peligrosas, por lo que se nos sancionaría con 200 euros de multa.
El artículo 90 de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial establece que “la parada o el estacionamiento de un vehículo en vías interurbanas deberá efectuarse siempre fuera de la calzada, en el lado derecho de ésta y dejando libre la parte transitable del arcén”, así que si empiezas a notar que el coche comienza a dar tirones, intuyes cuál es el motivo tras llevar un buen rato viendo la luz de reserva y tienes margen de reacción, oríllate de la forma debida y puede que ahorres la multa mientras llega la grúa.
Decimos lo de la grúa porque solicitar asistencia en carretera suele ser la opción más responsable, aunque dependiendo de tu compañía de seguros, puede que el servicio no esté incluido en tu póliza y tengas que abonarlo por separado. Que el servicio de auxilio nos ayude a repostar, al menos lo suficiente para que el coche pueda volver a circular hasta que llegues a la gasolinera más cercana es la mejor opción para no cometer una infracción por transporte de sustancias peligrosas, que es lo que pasaría si tú llevas un bidón de gasolina por si acaso o vas a buscarlo. Si no utilizas envases homologados, estarías cometiendo una barbaridad que se castiga en consecuencia, de forma directamente proporcional al riesgo estimado y que se castigaría con unos 2.000 o 3.000 euros de multa.
Los peligros mecánicos de apurar el depósito
Hablando de salir caro, hay que recordar que conducir apurando el nivel del depósito de combustible no solamente puede acarrearnos una sanción económica derivada, como las que hemos dicho anteriormente, sino que puede tener un coste muy elevado en caso de fallo mecánico y, si suele ser tu modus operandi, es más que probable que tarde o temprano tu coche pague las consecuencias de no echar gasolina antes de que aparezca el testigo luminoso de reserva.
Realmente, los expertos coinciden en que la luz de reserva no debería ser la que nos indique que deberíamos parar en la próxima gasolinera, sino que realmente, teniendo en cuenta el daño mecánico que tienen las reservas consecutivas, nos dice que ya vamos tarde y que pongamos remedio cuanto antes ya que no hemos sido lo suficientemente previsores.
Por ejemplo, cuando nos quedamos sin gasolina o apuramos la reserva, puede llegar a entrar aire en los conductos destinados al combustible. También puede provocar acumulación de sedimentos y residuos, lo cual puede ir desgastando el motor poco a poco. Igualmente, los expertos advierten del riesgo que tiene conducir con muy poca gasolina o haberse quedado a cero, porque la bomba de combustible se sobrecalienta y se daña y este es un repuesto especialmente caro de sustituir, pudiendo afectar además a otras partes del mismo sistema. El consejo es que nunca dejemos que el indicador del nivel de gasolina baje de un cuarto, el 25% de la cantidad total, anticipándonos a la aparición del testigo de reserva.