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Así es la popular playa canaria que tiene un cementerio dentro

Llegar hasta Cofete es un camino lento y sin prisas
Llegar hasta Cofete es un camino lento y sin prisas. Pixabay
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MadridHay playas que conquistan por su belleza, y luego está la playa de Cofete, en Fuerteventura, un lugar que parece salido de un mundo aparte. En la costa salvaje de Fuerteventura, las montañas reposan sobre un océano que nunca descansa y la arena se extiende hasta donde alcanza la vista. Pero, lo que muchos viajeros no saben es que, en medio de este escenario casi sobrenatural, se esconde un secreto: un pequeño cementerio perdido entre dunas, donde el mar, la historia y la memoria humana se unen desde hace más de un siglo.

Llegar a esta playa no es sencillo, ya que se debe acceder por un camino empedrado que no es accesible para todos. Pero, una vez que se llega al destino, las vistas son impresionantes y el duro recorrido habrá merecido la pena. Se puede disfrutar de 12 kilómetros de playa donde resalta la ausencia de casas.

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¿Por qué hay un cementerio en una playa?

Para entender por qué existe un cementerio en un lugar tan extraño, hay que retroceder hasta el siglo XIX. Cofete fue uno de los primeros asentamientos documentados en la zona, una parte muy aislada de la península de Jandía.

En esa época, llevar los restos mortales de un fallecido hasta la iglesia más cercana era realmente complicado, por lo que, para evitar un trayecto de decenas de kilómetros, sus habitantes del pueblo decidieron dar sepultura a sus seres queridos en un lugar más cercano para ellos: la playa de Cofete.

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Fue un cementerio pensado por y para la comunidad. Este lugar estuvo funcionando hasta mediados del siglo XX: los registros muestran que el último entierro data de 1956. Desde entonces, quedó abandonado. Pero, a diferencia de otros camposantos olvidados, el de Cofete ha resistido, entre arena, viento y salitre.

El cementerio: simplicidad, memoria e intimidad

Caminar por Cofete hasta encontrar el cementerio es una experiencia especial. No hay grandes lápidas, esculturas ni muros imponentes. Solo arena, piedras, cruces de madera, quizás una tumba marcada con una piedra negra, donde figura el nombre del fallecido, y un pequeño muro bajo, casi cubierto por la arena que el viento mueve de manera incansable.

Muchos que han pasado por allí han contado que algunas tumbas ya han sido borradas, tragadas por la arena o las mareas. Otras apenas son perceptibles. El cementerio, con el paso del tiempo, parece fundirse con la playa.

Ese abandono no le resta solemnidad, al contrario: le da un aire de perpetua melancolía, de historia compartida, de un pasado duro y sencillo que hoy pide silencio y respeto.

Cómo es Cofete hoy en día

Visitar la Playa de Cofete hoy significa contemplar un paisaje natural de enorme valor: una costa salvaje, aguas abiertas, acantilados, montañas y un entorno prácticamente virgen.

Pero también implica acercarse con respeto a su historia. El cementerio no es un reclamo turístico; es un lugar de memoria colectiva, de historia local, de silencios y de respeto. De hecho, los responsables de turismo en Fuerteventura han apostado durante los últimos años por recuperar esa memoria.

Además, el entorno natural de Cofete forma parte de un espacio protegido, con una fauna y flora únicas, por lo que, se trata de un lugar que el turista debe visitar con sensibilidad y conciencia. Aquellos que visitan Cofete, suelen hacerlo en espíritu de contemplación, respeto y lentitud. Muchos llegan, pasean por la playa y visitan el cementerio para después subir al mirador cercano, reflexionar y disfrutar del lugar sin prisas.

Consejos prácticos para visitar Cofete y su cementerio

Llegar a Cofete es parte de la experiencia. Su acceso, a través de una pista de tierra, no está asfaltado y puede resultar exigente si no se está acostumbrado a este tipo de vías. Se recomienda utilizar un vehículo 4x4 o uno con una buena suspensión. Otra opción es tomar la guagua pública que conecta con el mirador y, desde allí, descender a pie. Conviene planificar el traslado con tiempo, debido a que el viaje es lento, no solo por la carretera, sino porque el paisaje invita a detenerse, contemplar y fotografiar cada curva sobre la costa.

Una vez en la playa, es imprescindible respetar el entorno natural y cultural. Cofete forma parte de un espacio protegido, en el que no hay servicios, papeleras ni infraestructuras turísticas. El cementerio no es un monumento ni un museo, es eso, un lugar de memoria perteneciente a la historia local. Por esto, se recomienda caminar con cuidado y con respeto.

El clima puede sorprender incluso a quienes conocen bien Canarias. Aunque Fuerteventura es famosa por su sol y su buen tiempo, en Cofete el viento suele soplar con fuerza y el océano presenta un oleaje impredecible. Esto implica extremar la precaución, evitar bañarse cuando el mar esté bravo y llevar siempre calzado adecuado, agua suficiente, protección solar y, si es invierno, alguna prenda cortaviento. La playa es enorme y no tiene sombras naturales, por lo que conviene evitar las horas centrales del día en verano.