Turismo

Los comparadores de vuelos no siempre muestran las mejores ofertas: el detalle que conviene conocer

Buscando vuelos a través de un comparador. Telecinco.es
Compartir

La idea de que el comparador de vuelos es una suerte de oráculo infalible ha calado en la conciencia colectiva del viajero como si se tratara de una verdad autoevidente. Se abre Skyscanner, se introducen dos ciudades y un par de fechas, y el algoritmo despliega, en teoría, la tarifa más económica disponible en el mercado. 

Esto, sin embargo, es una simplificación conveniente. Los grandes comparadores como Skyscanner, Google Flights, Kayak, Kiwi, Momondo y demás, no son vendedores de billetes, sino metabuscadores que rastrean bases de datos de agencias de viajes en línea y aerolíneas asociadas y redirigen al usuario hacia el vendedor final para completar la reserva.

PUEDE INTERESARTE

Esta parece una diferencia menor, pero en realidad toca al bolsillo. Y es que, cada comparador exhibe únicamente lo que sus socios comerciales le suministran, y esos socios pagan por aparecer o son remunerados vía comisión sobre la venta final. La consecuencia de esto es que la tarifa más barata del mercado no siempre está en el comparador que acabas de consultar.

El detalle que la propia Google reconoce

La transparencia del sector es dispar, pero uno de los actores centrales ha decidido explicarse. Google Flights admite que “compara ofertas de más de 300 socios de viajes, entre los que se incluyen aerolíneas, agencias de viajes en línea y agregadores". Además, "Es posible que también incluyamos itinerarios sin paradas de aerolíneas cuya información de precios no tengamos disponible. Sin embargo, estos itinerarios siempre aparecerán en la posición más baja". 

PUEDE INTERESARTE

Es decir, incluso cuando el sistema tiene constancia de que una ruta existe, la ausencia de un acuerdo de suministro de precios con la aerolínea correspondiente relega su información al último puesto del listado, con lo que el usuario que solo se fija en los primeros resultados jamás la verá. La cifra de comparación es a su vez reveladora: mientras Google Flights trabaja con 300 socios, Skyscanner compara más de 1.200 aerolíneas y agencias de viaje, Kayak procesa más de dos mil millones de búsquedas anuales con cientos de proveedores, y Kiwi cuenta con alianzas con más de 700 aerolíneas. Ninguno de ellos maneja el universo completo de posibilidades.

Ryanair y sus tarifas exclusivas

El desacople entre comparador y realidad se ilustra con un ejemplo claro dentro del segmento de las aerolíneas de bajo coste. Durante años, Google Flights excluyó sistemáticamente las tarifas de Ryanair y otras low cost de sus resultados, un déficit histórico que solo se ha corregido parcialmente en los últimos tiempos. 

Por ello, Ryanair lleva tiempo evangelizando sobre que el mejor lugar para comprar sus billetes es en su propia web, sin ir más lejos. La aerolínea ha llevado años arrastrando una disputa pública con las agencias de viajes en línea a las que acusa de recargar sus tarifas base con márgenes que trasladan al cliente final, y su estrategia comercial ha sido, en ese sentido, canalizar el máximo tráfico posible hacia su propio motor de reservas. De hecho, el mismo billete puede exhibir una diferencia de entre cinco y treinta euros por trayecto entre el precio del comparador y el de la web oficial.

El sesgo del algoritmo

La segunda capa del problema es algorítmica. La pestaña "Mejores" de la mayoría de los comparadores no clasifica los resultados exclusivamente por precio, sino por una combinación ponderada de precio, duración, número de escalas y la variable poco publicitada de la "conveniencia comercial". 

Por este motivo, en la práctica, el resultado óptimo desde el punto de vista aritmético estricto puede aparecer varias posiciones por debajo del "recomendado" por el algoritmo, y solo el usuario que se molesta en ordenar los resultados por precio bruto lo descubre.

Por todo esto, lo mejor siempre suele ser no confiar nunca en un solo comparador y complementar siempre la búsqueda con la web oficial de la aerolínea. Además, nunca hay que reservar en el primer clic