Pocos momentos del año resultan tan deprimentes de forma tan homogénea y universal: la vuelta al trabajo, por mucho que nos motive lo que hacemos, supone un choque importante entre el tiempo de ocio absoluto y la vuelta a la rutina. Una rutina que es necesaria, pero que trae de la mano responsabilidades que guardábamos en un cajón y, normalmente, mucho menos tiempo de disfrute personal. La jornada laboral ocupa más horas de lo que a muchos nos gustaría y este simple motivo hace que el equilibro deseado se vuelva un poco más difícil. La buena noticia es que el regreso tras las vacaciones es un muy buen momento para introducir cambios y tomar decisiones valientes. Toma nota de estos consejos para volver a la rutina después del verano. Volver a trabajar tras días o semanas de descanso siempre (o casi siempre) se nos hace un poco (o muy) cuesta arriba. Normalmente, cuanto más largas las vacaciones, más duro el golpe en el momento de regresar a nuestro día a día 'normal'. Además, la depresión posvacacional suele ser directamente proporcional a lo mucho que nos disgusta nuestro trabajo. Por eso la 'vuelta al cole' suele ser un momento de toma de decisiones, a veces pequeñas, a veces muy grandes, en la dirección adecuada: desde apuntarte al gimnasio o sacar el móvil de tu habitación por las noches, hasta dejar tu trabajo o reducir tu jornada unas horas. El abanico de opciones es amplio y la búsqueda del equilibrio que mejor te funcione es siempre saludable, ya que implica ponerte en el centro y aprender a tomar las riendas de tu felicidad, identificando aquello que aporta felicidad a tu vida. Para abrir boca y empezar a plantearte cómo tomar las riendas de la vuelta al trabajo, toma nota de estos consejos para hacer más llevadero el regreso de la rutina laboral: