Cómo una gota de sangre en la yema del dedo puede detectar el alzhéimer

Los resultados muestran una precisión del 86 % a la hora de detectar alteraciones relacionadas con esta enfermedad
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Una simple gota de sangre seca, obtenida mediante un pinchazo en la yema del dedo, similar al que utilizan las personas con diabetes para medir la glucosa, podría servir para detectar marcadores clave de la enfermedad de Alzheimer, evitando así pruebas diagnósticas más invasivas.
Un estudio con participación del Instituto de Salud Carlos III (Madrid) y del Centro de Investigación del Alzheimer ACE de Barcelona, publicado este lunes en la revista Nature Medicine, describe un nuevo método de detección basado en una gota de sangre recogida en la yema del dedo y secada en una tarjeta.
El procedimiento se ha probado en 337 pacientes de siete centros europeos, con el objetivo de identificar proteínas asociadas al alzhéimer y otros cambios cerebrales presentes en el líquido cefalorraquídeo
El alzhéimer es una enfermedad neurodegenerativa que afecta de forma grave a la memoria y a otras funciones mentales, y se caracteriza por una pérdida progresiva de neuronas a medida que avanza. Por este motivo, la detección precoz es clave para poder aplicar tratamientos que ayuden a retrasar o frenar su evolución.
Según la Alzheimer’s Association, una de cada nueve personas mayores de 65 años padece esta patología, lo que la convierte en uno de los principales retos de salud pública asociados al envejecimiento de la población.
Actualmente, las pruebas diagnósticas más utilizadas, como el análisis del líquido cefalorraquídeo o las técnicas de imagen cerebral (TAC o PET), suelen ser invasivas, costosas o poco accesibles, y además permiten detectar la enfermedad cuando ya se encuentra en fases avanzadas. Este nuevo método podría suponer un avance significativo hacia un diagnóstico más sencillo y temprano.
Consolidación del análisis de sangre en el diagnóstico
Uno de los principales retos de la investigación actual es avanzar en el uso del análisis de sangre como herramienta de diagnóstico temprano del alzhéimer. El estudio dado a conocer recientemente va un paso más allá al permitir la detección mediante una simple gota de sangre seca, obtenida con un pinchazo en la yema del dedo.
Algunos de estos avances cuentan con participación española, investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y de la Universidad de Málaga
Identificaron nuevos marcadores en sangre relacionados con el estado del hipocampo, una región cerebral clave para la memoria y la detección precoz de la enfermedad.
Otro estudio, con participación del Barcelona Beta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall, ha demostrado que un análisis basado en el biomarcador p-tau217 permite identificar a personas sin deterioro cognitivo, pero con acumulación de beta amiloide, una de las alteraciones características del alzhéimer.
Una de las limitaciones actuales de estos análisis es la manipulación y conservación de las muestras, así como la necesidad de personal cualificado para la extracción de sangre. Para superar este obstáculo, el nuevo estudio apuesta por muestras obtenidas mediante un pinchazo en el dedo y secadas en una tarjeta, una prueba sencilla que los propios pacientes pueden realizar sin ayuda externa.
Punción digital
Los investigadores comprobaron que los niveles de la proteína p-tau217 obtenidos mediante punción en la yema del dedo coincidían en gran medida con los análisis de sangre convencionales y permitían identificar alteraciones asociadas al alzhéimer en el líquido cefalorraquídeo con una precisión del 86 %.
Además, se midieron con éxito otros dos biomarcadores clave, la GFAP y la NFL, cuyos resultados mostraron una alta concordancia con las pruebas diagnósticas tradicionales
La GFAP indica la activación de células de soporte cerebral relacionada con la acumulación de amiloide y tau, mientras que la NFL refleja daño neuronal y neurodegeneración.
Los autores subrayan que este método aún no está listo para su aplicación clínica y requiere más desarrollo, aunque destacan que podría facilitar diagnósticos a gran escala, incluso en poblaciones con menos recursos y acceso limitado a pruebas complejas.
