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Miguel Ángel Cobos, cardiólogo: "Los relojes inteligentes pueden ayudar a detectar a tiempo arritmias y reducir el riesgo de ictus"

¿Pueden los relojes inteligentes ayudar a detectar problemas del corazón? El cardiólogo Miguel Ángel Cobos Gil responde
¿Pueden los relojes inteligentes ayudar a detectar problemas del corazón? El cardiólogo Miguel Ángel Cobos Gil responde. Informativos Telecinco / Andrés Triano
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"Mi historia con el smartwatch comenzó con un robo", confiesa Miguel Ángel Cobos Gil, cardiólogo clínico que ha trabajado sus últimos 20 años en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Fue durante unas navidades, cuando le regaló a su mujer un reloj inteligente, que este dispositivo cayó en sus manos por primera vez. "Cuando descubrí que con un dispositivo de 30 gramos podía hacer un electrocardiograma me enamoré completamente de él y empecé a robarle continuamente el reloj a mi mujer para indagar", cuenta.

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Durante su carrera se ha dedicado a la investigación en distintas áreas, sobre todo a la electrocardiografía, y desde su descubrimiento sobre las funcionalidades de estos dispositivos ha publicado diferentes estudios sobre el uso médico de wearables —dispositivos electrónicos inteligentes que se llevan puestos en el cuerpo— y su monitorización no invasiva.

En una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco' nos cuenta cómo estos dispositivos —con especial foco en Apple Watch— pueden ayudar a diagnosticar un problema a tiempo.

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Pregunta (P): ¿Qué evidencia científica existe actualmente sobre el uso de los relojes inteligentes para monitorizar la actividad cardíaca?

Respuesta (R): La evidencia científica es mayoritariamente positiva y, además, cada vez se incorporan más funciones, aunque no todas cuentan con el mismo grado de experiencia clínica.

Una función especialmente relevante es la medición de la frecuencia cardíaca, que puede detectar signos de fibrilación auricular Para los cardiólogos es clave, ya que se trata de la arritmia más común y aumenta de manera significativa el riesgo de embolia y de ictus. Identificarla a tiempo es fundamental, pero no siempre es fácil, porque muchos pacientes no notan síntomas. En este sentido, la experiencia con estos dispositivos también es extraordinariamente positiva.

Existen numerosos estudios. De hecho, el mes pasado se publicó en una importante revista científica —Journal of the American College of Cardiology— un trabajo que demostraba que, si todas las personas en edad de riesgo de fibrilación auricular llevaran un reloj inteligente —en este caso Apple Watch fue el utilizado en el estudio—, la detección de esta arritmia se multiplicaría por cuatro.

¿Para quién son útiles los relojes inteligentes y qué aportan a la investigación médica? El cardiólogo Miguel Ángel Cobos Gil lo explica
¿Para quién son útiles los relojes inteligentes y qué aportan a la investigación médica? El cardiólogo Miguel Ángel Cobos Gil lo explica

En la vida cotidiana, con las revisiones médicas habituales o los reconocimientos laborales, es poco probable detectar un episodio de fibrilación auricular. En cambio, llevar un dispositivo que monitoriza el pulso de forma continua las 24 horas resulta extraordinariamente útil, tanto para el paciente como para la sociedad, ya que un diagnóstico y tratamiento adecuados reducen de forma significativa el riesgo de ictus.

P: ¿En qué aspectos considera que estos dispositivos aportan mayor utilidad clínica?

R: En lo que está actualmente demostrado, diría que su principal valor es que fomentan una actitud proactiva por parte del paciente. Motivan a realizar actividad física y, al mismo tiempo, a prestar atención a la propia salud.

Desde el punto de vista diagnóstico, la fibrilación auricular es especialmente importante por su alta prevalencia. Es una arritmia muy frecuente, con un gran impacto social y económico.

Además, hace unos seis meses se ha incorporado la detección de hipertensión. Llevar un dispositivo que, sin necesidad de un manguito, pueda alertarte al cabo de un mes de que es probable que tengas hipertensión me parece una contribución muy relevante a la salud cardiovascular.

P: ¿Qué significa que el reloj nos avise de un ritmo cardíaco irregular?

R: La notificación automática de ritmo cardíaco irregular (arritmia) corresponde, en un alto porcentaje de los casos, a fibrilación auricular, que aumenta significativamente el riesgo de una embolia cerebral o un ictus.

La mayoría de las palpitaciones que todos hemos tenido alguna vez son benignas, pero existen arritmias más relevantes que sí requieren ser diagnosticadas y, en algunos casos, tratadas.

P: ¿Puede llegar a alertar de un evento más grave, como un infarto?

R: Actualmente, dispositivos como el Apple Watch no diagnostican infartos de miocardio. Lo que ocurrirá en el futuro es imprevisible, pero, aventurándome un poco, creo que en algún momento sí podrían llegar a hacerlo.

P: Las funciones del reloj, por ejemplo, ¿son comparables en algún sentido a las de un electrocardiograma o a un tensiómetro convencional?

R: No todas las funciones tienen la misma relevancia ni el mismo respaldo científico. El electrocardiograma del reloj es equivalente a la derivación I de un electrocardiograma convencional. No es que tenga más o menos fiabilidad: es exactamente lo mismo.

Fotomontaje que muestra los resultados de un electrocardiograma realizado con un Apple Watch

La detección de hipertensión es diferente. Cuando medimos la tensión con un tensiómetro convencional obtenemos cifras concretas, pero eso no implica directamente un diagnóstico. El reloj utiliza otro método: analiza las ondas del pulso a través de sensores ópticos y estima la probabilidad de que la presión arterial esté elevada. No es una medición directa, sino una herramienta que identifica a muchos pacientes, aunque no a todos. Tampoco todas las alertas serán correctas, aunque en la mayoría de los casos sí.

Mientras que el electrocardiograma es un electrocardiograma como tal, la alerta de hipertensión actúa como una llamada de atención. De hecho, cuando aparece, recomienda medir la tensión durante los siete días siguientes, por la mañana y por la noche, y llevar ese registro al médico de cabecera.

P: En el caso de la hipertensión, ¿cree que actúa más como un apoyo para fomentar la consulta médica?

R: Yo lo definiría como un cribado, el Apple Watch lo utilizan unos doscientos millones de usuarios. No es muy distinto de una mamografía. No todos los cánceres se detectan con una mamografía y no todas las imágenes sospechosas acaban siendo cáncer. La mamografía es una prueba de cribado, y lo mismo ocurre con la alerta de hipertensión.

Un cribado se aplica a grandes poblaciones sabiendo que no es infalible. En este caso se generan determinadas alertas y posteriormente es el médico quien filtra esos casos. Un porcentaje relevante acabará correspondiendo realmente a hipertensión arterial.

P: ¿Ha tenido casos de pacientes a los que estos dispositivos hayan ayudado a llegar a un diagnóstico?

R: Sí, muchos. He tenido numerosos pacientes que han acudido a consulta tras recibir una notificación de ritmo cardíaco irregular o que me han mostrado un electrocardiograma registrado con el reloj. Gracias a ello, hemos podido identificar un problema que hasta entonces desconocíamos.

P: Si una persona sana te pregunta qué es lo primero que debe hacer para cuidar su corazón, ¿qué le dirías? 

R: Lo primero que le diría es que, a partir de los 20 años, las placas ateroscleróticas comienzan a depositarse en las arterias. Por eso, cuando hablamos de estar "sanos", siempre es con matices. Lo importante es evitar que esas placas progresen, y para ello es fundamental llevar un estilo de vida saludable.

Eso implica seguir una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, realizar actividad física de forma regular y manejar el estrés en la medida de lo posible.

Resultados de un electrocardiograma realizado con un Apple Watch que muestran un ritmo sinusal

En todo este proceso, la tecnología puede ser una gran aliada. Ayuda, por ejemplo, a fijar objetivos, lo que refuerza nuestros propósitos de salud, y también a alertarnos cuando algo no va bien, como ocurre con las notificaciones de ritmo cardíaco irregular, de hipertensión o con otros muchos parámetros biológicos que mide el dispositivo.

De hecho, cualquier persona que lleve un reloj inteligente en la muñeca dispone de más información biométrica que un paciente ingresado en una unidad coronaria. Y eso es extraordinario.

P: El hecho de que el reloj no detecte ninguna irregularidad, ¿significa que no ocurre nada?

R: Que no detecte irregularidades en los parámetros que mide es, en principio, tranquilizador. Sin embargo, existen muchos otros problemas de salud que pueden ocurrir y que el dispositivo no evalúa.

Aunque el reloj ofrece entre 40 y 50 parámetros biológicos, eso no excluye la posibilidad de otros problemas médicos.

P: ¿Recomendaría su uso especialmente en algún perfil? ¿Existen limitaciones de acceso para las personas mayores?

R: Lo recomendaría especialmente a un perfil distinto del usuario habitual. La mayoría de quienes utilizan esta tecnología son jóvenes o adultos de mediana edad, pero cuanto mayor es la probabilidad de patología, más beneficioso puede resultar su uso.

Ese es uno de los grandes retos: lograr que esta tecnología llegue también a personas de más edad. Quizá sea necesario simplificar aún más algunos aspectos de la aplicación, aunque en mi opinión está muy bien diseñada, es intuitiva y presenta la información de forma clara y centralizada.

Aun así, a algunas personas mayores todavía les cuesta. Dicho esto, tengo pacientes de edad avanzada que lo manejan perfectamente, detectan las alertas de arritmia, se realizan electrocardiogramas y me los envían si tienen dudas o palpitaciones. La población es muy diversa, pero creo que su uso debería extenderse cada vez más entre las personas mayores.

Notificaciones de hipertensión

P: ¿Cómo describirías el estado actual de la atención a la salud cardiaca en España? ¿Crees que estamos reaccionando cuando ya es demasiado tarde o ves una actitud más preventiva? 

R: La atención urgente en España funciona muy bien. Por ejemplo, si una persona necesita un trasplante cardíaco, lo más probable es que se realice en un plazo razonable. Sin embargo, cuando hablamos de prevención, todavía no estamos tan avanzados.

En gran parte, esto se debe a que el sistema sanitario está saturado y no siempre es fácil que el médico pueda dedicar 15 minutos a sentarse con el paciente y explicarle qué puede hacer para mejorar su salud. Ese vacío es algo que, en parte, pueden ayudar a cubrir las nuevas tecnologías.

Creo que la comunidad médica debería aceptar y reconocer la enorme capacidad diagnóstica de estas herramientas. Nada de lo que aporta el paciente debería ser desdeñado, especialmente cuando se trata de tecnologías que cuentan con respaldo científico.

P: ¿Considera que los relojes inteligentes pueden ser también una herramienta útil para la investigación médica?

R: Sin duda. Nunca antes habíamos tenido tantos datos de tantas personas. Los mayores estudios realizados con estos dispositivos incluyen a cientos de miles de participantes monitorizados de forma continua, algo prácticamente imposible por otros medios.

Desde el punto de vista de la investigación, estos datos van a cambiar mucho lo que sabemos sobre nuestro propio cuerpo. Incluso en aspectos que parecían bien conocidos, como la duración del ciclo menstrual, la información disponible era limitada hasta que se empezó a analizar en una población tan amplia y diversa. Lo mismo está ocurriendo en cardiología y en muchas otras áreas de la medicina.