La relación entre Angélica y Juanfran, el claro ejemplo de la importancia de la enfermería en el cuidado de los pacientes

La enfermería tiene un papel fundamental durante los ingresos de los menores en el hospital
Historias como la de Juanfran y la de Angélica esta ponen de relieve la importancia del factor humano en la atención sanitaria
En el mundo hay unas 7.000 enfermedades raras que son las que afectan a uno de cada 2.000 habitantes. En España hay tres millones de personas que padecen alguna. Precisamente, este 28 de febrero es el Día Mundial en el que se reivindica más investigación para mejorar sus vidas. El cáncer infantil se considera una enfermedad rara.
Por eso, en 'Informativos Telecinco' hemos querido poner en valor el trabajo de la enfermería. Una pieza fundamental no sólo a la hora de administrar los tratamientos, también cómo humanizan el hospital para que durante los ingresos los menores puedan seguir siendo niños.
La relación entre Angélica y Juanfran
En una habitación de hospital el tiempo transcurre de otra manera. Las horas parecen más largas y los silencios más profundos cuando llega un diagnóstico de cáncer. Para Juanfran, aquel camino de sombras comenzó con solo 16 años, cuando ingresó en una unidad especializada tras ser diagnosticado de leucemia linfoblástica. Lo que no sabía entonces es que, además del tratamiento médico, encontraría un apoyo que marcaría su vida para siempre.
Angélica Ingelmo fue uno de sus grandes apoyos. Esta enfermera desde el primer día asumió el cuidado clínico de Juanfran, pero su labor fue mucho más allá de administrar medicación o controlar constantes. Se convirtió en una presencia constante, en alguien que supo acompañar no solo la enfermedad, sino también el miedo, la incertidumbre y el desgaste emocional que conlleva un ingreso prolongado.
“Ha sido como mi hermana”, confiesa Juanfran al recordar aquellos meses. Entre ambos surgió una conexión basada en la confianza y en pequeños gestos cotidianos. Compartían afición por el deporte y hablaban de partidos, de rutinas y de planes futuros cuando el ánimo flaqueaba.
En los días más difíciles, cuando el cansancio físico y emocional pesaba demasiado, Angélica encontraba la forma de aliviar la carga con palabras sencillas y cercanas.
La unión entre el equipo de enfermeras y los enfermos ingresados
La unidad en la que estuvo ingresado Juanfran está especializada en terapias avanzadas y atiende a menores que atraviesan procesos oncológicos complejos. Allí, el trabajo en equipo es fundamental. Desde auxiliares de enfermería hasta supervisoras, todos comparten un mismo objetivo: humanizar el ingreso hospitalario. No se trata solo de aplicar protocolos médicos, sino de acompañar a los pacientes y a sus familias en una etapa especialmente vulnerable.
Con el paso de los años, la relación no se ha diluido. Juanfran superó la enfermedad y retomó su vida fuera del hospital, pero mantiene el contacto con quien fue uno de sus principales apoyos durante el tratamiento. “Nos gusta ver que todo ha ido bien, que están ya fuera y que vuelven a visitarnos”, comentan desde el equipo sanitario. Esas visitas se convierten en la confirmación de que el esfuerzo diario tiene sentido.
Historias como esta ponen de relieve la importancia del factor humano en la atención sanitaria. En contextos de alta complejidad médica, la tecnología y los avances terapéuticos son determinantes, pero el acompañamiento cercano puede marcar la diferencia en la vivencia del proceso.