Una vacuna personalizada de ARN contra el cáncer de mama más agresivo: "Ha conseguido recudir el riesgo de que alguna célula se reactive a largo plazo"

Los investigadores subrayan que estos avances confirman el enorme potencial de las vacunas personalizadas
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La investigación sigue siendo una de las armas más importantes en la lucha contra el cáncer, y esta semana ha llegado una noticia que abre una nueva puerta a la esperanza.
Una vacuna experimental de ARN mensajero, diseñada de forma personalizada para cada paciente, está mostrando resultados muy prometedores en mujeres con cáncer de mama triple negativo, uno de los tipos más agresivos y con peor pronóstico.
Por ahora se trata de un ensayo clínico en fase inicial, por lo que todavía habrá que esperar para confirmar su eficacia a gran escala.
Los primeros datos son esperanzadores
Los impulsores de las primeras vacunas de ARN contra la covid ya anunciaron entonces que esta tecnología podría aplicarse en el futuro a otros campos, como el cáncer. Ahora, esa promesa empieza a tomar forma.
En este estudio han participado 14 pacientes con cáncer de mama triple negativo, a las que se les ha diseñado una vacuna a medida tras analizar en detalle las mutaciones de sus tumores. Sara Cabrero, investigadora de Irsicaixa confirma los progresos de esta investigación, "que 11 de 14, después de seis años no hayan recaído es muy esperanzador".
El proceso consiste en secuenciar el tumor de cada paciente para identificar sus alteraciones genéticas específicas y, a partir de ahí, crear una vacuna personalizada.
El objetivo es entrenar al sistema inmunitario para que reconozca esas mutaciones concretas
De esta forma, el ataque de forma mucho más precisa a posibles células cancerígenas que puedan quedar en el organismo. Luís Álvarez Vallina, jefe de inmunidad de inmunoterapia del CNIO lo recalca "lo que hace es estimular el sistema inmune, de una forma muy específica frente a esas mutaciones".
La vacuna de ARN se administra después del tratamiento y la cirugía, con la intención de reducir el riesgo de recaídas, de que alguna célula tumoral quede “dormida” y se reactive en el futuro, o de que aparezcan metástasis.
Según los investigadores, en la mayoría de las pacientes el sistema inmune ha multiplicado su capacidad de respuesta frente al tumor a largo plazo. Jaime Espinós Jimenez, "ha conseguido recudir el riesgo de que alguna célula se reactive a largo plazo".
Además, los resultados muestran que también se generan poblaciones de memoria inmunitaria, lo que podría ofrecer una protección más duradera en el tiempo. Desde el punto de vista técnico y científico, los expertos consideran que esta estrategia podría aplicarse en un futuro relativamente cercano a muchos otros tipos de cáncer.
De hecho, ya están en marcha ensayos similares en pacientes con cáncer de colon, de vejiga y de páncreas. Aunque todavía se trata de una fase experimental, los investigadores subrayan que estos avances confirman el enorme potencial de las vacunas personalizadas de ARN como una nueva vía en la lucha contra el cáncer.
