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Sumial, el medicamento que circula entre los famosos como un 'remedio' contra los nervios: "No debería ser una práctica habitual"

Celebridades que han confesado tomar betabloqueantes. Montaje de fotos Cordon press / Instagram / Pexels
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El principio activo propranolol (más conocido en España bajo el nombre comercial de Sumial) es un fármaco betabloqueante, utilizado desde hace décadas. Se prescribe principalmente para tratar problemas cardiovasculares como la hipertensión, la angina de pecho o las arritmias, pero también para otras afecciones como el hipertiroidismo o la migraña.

Además, desde hace muchos años circula también como una especie de "truco" para controlar el nerviosismo en situaciones muy concretas: hablar en público, hacer una exposición o enfrentarse a un examen importante, como el de conducir.

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Aunque este uso se ha extendido de forma informal, no aparece recogido en el prospecto del medicamento y la evidencia científica que respalda su eficacia para la ansiedad anticipatoria es limitada: los ensayos clínicos disponibles cuentan con pocos participantes y presentan una calidad metodológica baja. En España, además, solo puede obtenerse con receta médica.

En los últimos meses, el tema ha vuelto a ganar visibilidad en redes sociales —a pesar de ser algo que se conoce desde hace mucho— impulsado en parte por comentarios de celebridades. Algunas figuras de Hollywood han mencionado el uso de betabloqueantes para controlar los nervios antes de eventos públicos o durante las alfombras rojas.

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Por ejemplo, en 2022 la empresaria y celebridad televisiva Khloé Kardashian reconoció que había tomado pastillas de su madre para calmarse. Más recientemente, en la gala de los Globos de Oro, el actor Robert Downey Jr. dijo al recoger un premio: "Tomé un betabloqueante, así que esto será pan comido". Otras actrices como Kristen Bell o Natasha Rothwell —conocida por su papel en The White Lotus— también han hablado públicamente de estos fármacos, al igual que la actriz y cómica Rachel Sennott, quien dijo: "Toma ese betabloqueante, chica. Consíguelo y trágalo".

Pero ¿es realmente buena idea recurrir a este medicamento para controlar los nervios en momentos puntuales? ¿Qué efectos tiene y qué riesgos puede implicar? Para resolver estas dudas, la web de 'Informativos Telecinco' ha hablado con Juan Carlos Pascual Mateos, psiquiatra vocal de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) y profesional del Consorci Hospitalari de Vic, en Barcelona.

Pregunta (P): El Sumial (propranolol) es un betabloqueante. ¿En qué situaciones se utiliza en psiquiatría?

Respuesta (R): Este fármaco en psiquiatría tiene un papel muy menor. No lo usamos habitualmente para tratar la ansiedad, pero sí se puede utilizar en algunas situaciones concretas para manejar las consecuencias físicas de la ansiedad, como el aumento de la frecuencia cardíaca y el temblor.

En situaciones como presentarte a un examen o hacer algo en público, no reduciría la ansiedad a nivel cognitivo, pero sí esos efectos físicos. Reducirlos puede tranquilizar a la persona.

P: ¿Están notando, por su experiencia o la de otros profesionales, un aumento del interés o de las prescripciones?

R: No, no me ha llegado que haya un aumento en la petición de este fármaco por parte de los pacientes.

P: ¿Qué efectos cabe esperar al tomar propranolol? ¿Cómo actúa sobre los síntomas físicos de la ansiedad?

R: El betabloqueante actúa a nivel periférico y lo que hace es aminorar la frecuencia cardíaca y el temblor ansioso. La persona que toma propranolol puede notar que eso se reduce, lo que puede tener connotaciones positivas, porque si tú notas estos síntomas puede hacer que te pongas más nervioso todavía. Pero no va a disminuir la preocupación o la ansiedad, solo esos síntomas físicos.

P: ¿En qué se diferencia su mecanismo de acción y sus efectos de los de las benzodiacepinas, que también se utilizan para la ansiedad?

R: Las benzodiacepinas sí que tienen un efecto a nivel del sistema nervioso central; por lo tanto, tratan la ansiedad, pero generan un efecto de sedación porque adormecen. El propranolol no tiene ese efecto secundario. Este actúa a nivel periférico: no quita la ansiedad como tal, pero al disminuir la frecuencia cardíaca no notas ese efecto físico de la ansiedad.

P: Desde el punto de vista clínico, ¿recomendaría su uso puntual en situaciones como una exposición en público, un examen o una cita importante?

R: Yo lo he recetado para momentos puntuales, pero no es para hacer un tratamiento de la ansiedad, sino para situaciones concretas, como un examen de conducir. No es para nada frecuente, pero para casos menores y puntuales sí.

P: ¿En qué perfiles estaría desaconsejado?

R: Es un fármaco bastante seguro, pero hay que tener en cuenta que afecta a la frecuencia cardíaca y puede provocar bajadas de tensión (hipotensión), ritmo cardíaco más lento (bradicardia), sensación de debilidad o mareos. Por lo tanto, hay que tener cuidado también con personas que tienen una cardiopatía. No es especialmente peligroso, pero sí hay que tener en cuenta cuál es su mecanismo de acción.

[Prospecto Sumial con los efectos secundarios reconocidos por el Centro de Información Online de Medicamentos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)]

P: ¿Qué riesgos tiene tomar propranolol sin supervisión médica?

R: Siempre recomiendo que las personas no se automediquen y que lo hablen con su médico, ya que toda medicación debería tomarse bajo supervisión médica y teniendo en cuenta los posibles efectos secundarios.

P: ¿Cree que existe una tendencia creciente a medicalizar el malestar cotidiano? ¿Estamos recurriendo cada vez más a los fármacos para gestionar situaciones normales de la vida?

R: Sin duda, cada vez toleramos menos el malestar emocional y recurrimos a cualquier tipo de solución, a pesar de que este forma parte de la vida.

P: ¿Y cree que eso se traduce en que acudamos más a los fármacos?

R: A los fármacos o al médico, como el de atención primaria, porque no queremos sufrir. A veces los médicos también acabamos tratando situaciones en las cuales igual no habría que tratar farmacológicamente, porque tenemos otras circunstancias que nos provocan malestar.

P: En casos de ansiedad ocasional, ¿qué alternativas no farmacológicas o estrategias recomienda antes de recurrir a un medicamento?

R: Lo ideal es que las personas adquieran estrategias de manejo del malestar emocional o de las situaciones de dificultad mediante otras herramientas que no sean el fármaco, como las estrategias psicológicas conductuales o la meditación.

El fármaco no debería ser la primera opción, pero eso no quita que, para momentos muy puntuales y en personas con características muy concretas —como una persona que ha suspendido muchas veces el examen de conducir porque se pone muy nerviosa—, pueda ser de utilidad.

Pero recuerdo: no debería ser una práctica habitual para cualquier cosa. No hay que generalizar su uso como si fuera milagroso, porque no lo es.