El estudio sugiere que cambios en el microbioma intestinal con la edad pueden disminuir la capacidad para formar recuerdos
Las tres vías por las que la flora intestinal está conectada con el cerebro
Un microbioma intestinal envejecido puede acelerar el deterioro cognitivo, según un estudio realizado en ratones y publicado en la revista científica Nature.
El microbioma intestinal está formado por microorganismos —bacterias, virus, hongos y otros microbios— que viven en el intestino y cumplen funciones importantes para la salud, incluido el funcionamiento del cerebro. En los últimos años, la investigación ha empezado a estudiar cómo los cambios en este ecosistema intestinal pueden influir en distintos procesos del organismo.
Esta investigación sugiere que los cambios en las bacterias del intestino que se producen por la edad pueden contribuir al deterioro de la memoria, ya que disminuye la capacidad del hipocampo para formar recuerdos.
Para conocer como cambia la microbiota intestinal a lo largo de la vida de los ratos y su consecuencia en el cerebro hicieron varios experimentos. Uno consistió en poner a convivir ratones jóvenes con ratones de edad avanzada. Con el tiempo, los animales jóvenes adquirieron una microbiota intestinal similar a la de los mayores y empezaron a mostrar peor rendimiento en pruebas de memoria, aunque su estado físico general no cambió.
Entre las bacterias que había en el microbioma envejecido destacó la Parabacteroides goldsteinii. Observaron que esta bacteria era más abundante en los ratones mayores y podía transmitirse a los jóvenes. Cuando colonizaron ratones jóvenes con ella, los animales desarrollaron problemas de memoria similares a los observados en los experimentos anteriores.
Los científicos observaron el mismo efecto cuando trasplantaron microbioma intestinal de ratones viejos a ratones jóvenes criados sin bacterias. En cambio, cuando se eliminaban las bacterias con antibióticos o se trabajaba con animales libres de microbiota, el deterioro cognitivo no aparecía. Según los autores, esto sugiere que algunos cambios en el microbioma asociados al envejecimiento podrían influir directamente en la memoria.
¿Cómo afecta al cerebro?
El estudio describe que algunas bacterias intestinales producen moléculas llamadas ácidos grasos de cadena media. Estas activan células del sistema inmunitario que provocan una inflamación que afecta al nervio vago, una de las principales vías de comunicación entre el intestino y el cerebro.
Cuando esto ocurre, el hipocampo tiene menos capacidad de responder ante estímulos nuevos y tiene menor capacidad para formar recuerdos. Esta activación neuronal se produjo durante en estudio tanto en los ratones envejecidos como aquellos que habían adquirido una microbiota 'envejecida'.
¿Se puede evitar este efecto?
Los científicos probaron distintas intervenciones en ratones para comprobar si era posible recuperar la memoria. Eliminaron bacterias específicas con virus que infectan bacterias, bloquearon un receptor del sistema inmunitario implicado en la inflamación, estimularon el nervio vago y activaron neuronas sensoriales con compuestos como la capsaicina.
Con estas intervenciones restauraron la activación del hipocampo y mejoraron el rendimiento de los animales en pruebas de memoria.
A pesar de los resultados, los investigadores advierten de que el estudio se ha realizado únicamente en ratones y que aún no se sabe hasta qué punto estos mecanismos se reproducen en humanos, por lo que habría que investigar si los cambios en la microbiota intestinal y las señales del nervio vago también influyen en el deterioro cognitivo asociado a la edad en las personas.

