Adicciones

Las bebidas energéticas, vetadas en terapias de rehabilitación entre adolescentes y jóvenes: "Se relacionan con otras adicciones"

Un chico bebiendo una bebida energética
Un chico con una bebida energética. Unsplash
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Cuando se trata de bebidas energéticas sintetizadas, el tema que salta a la palestra es la restricción anunciada por Consumo hace unas semanas. No obstante, los compuestos que contienen -a base de azúcares, cafeína y taurina- hacen propensas otras rutinas de adicción. Así lo explica Cristina Delgado, quién es coordinadora de Proyecto Hombre Cataluña, en 'Informativos Telecinco'.

¿Hay alguna relación entre adhesión a las bebidas energéticas y a otras adicciones? ¿Hay personas más propensas al consumo de este tipo de bebidas? ¿Hay ayudas suficientes para tratar esta problemática? Todas estas cuestiones y más quedan respondidas por parte de la experta.

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Bebidas energéticas como 'palanca' de otras adicciones que sí tienen tratamiento

Delgado explica que "se observa relación entre las bebidas energéticas y la adicción al juego y a los videojuegos". ¿El motivo? "Favorecen un estado de sobreestimulación y ayudan a mantenerse despierto durante muchas horas". 

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De ahí que la coordinadora de Projecte Home Catalunya ilustra la 'palanca': "Se facilitan conductas de riesgo, se alargan sesiones de juego o apostar durante mucho más tiempo. Se reduce la sensación de cansancio y, en algunos casos, la capacidad de autorregularse". 

No obstante, queda una última pieza del puzzle: "En personas vulnerables a las adicciones el consumo habitual de estimulantes puede reforzar patrones de conducta compulsivos o impulsivos". 

Las bebidas energéticas están vetadas en terapias de rehabilitación 

No sólo se aplica a bebidas energéticas comerciales -incluyendo aquellas que han sido restringidas por Consumo-. La coordinadora explica que en "sustancias estimulantes en exceso, como el café o las bebidas energéticas", y especialmente en adolescentes y jóvenes en terapia -señala- "se trabaja para reducir su consumo en terapia".

¿Cuál es el motivo de limitar este tipo de bebidas? De acuerdo con sus palabras, "alteran el sistema nervioso, incrementan la ansiedad y en algunos casos, camuflan emociones que son importantes de aprender a gestionar de forma saludable". 

Así pues, el objetivo que se busca es "que la persona desarrolle herramientas propias para regularse sin tener que recurrir a sustancias que actúen de forma inmediata sobre su estado de ánimo". 

"Actualmente no se aborda al mismo nivel que el alcohol o la cocaína"

Si se habla de la adicción a las bebidas energéticas, ¿hay una terapia específica para ello? Tal y cómo explica Delgado, "actualmente no se aborda al mismo nivel que el consumo adictivo de alcohol o cocaína". Matiza: "esto no significa que el consumo de estas no genere problemas". 

"Sabemos que el abuso de estimulantes tiene efectos nocivos, sobre todo cuando hay un consumo excesivo y sostenido en el tiempo", ilustra. ¿Y qué hay de los efectos adversos a nivel físico? Ansiedad y un largo etcétera de problemas cardiovasculares. "Incluso generar dependencia", añade la experta. 

¿Quién es más vulnerable al consumo de bebidas?

Aunque la experta señala que "no hay datos concluyentes que señalen un perfil único", matiza que "sí sabemos que adolescentes y jóvenes son especialmente vulnerables a los efectos de estas bebidas".

¿Por qué? "Al estar en un proceso madurativo, cerebral y emocional, los estimulantes pueden afectar con más intensidad su activación, descanso y regulación emocional. Sobre todo, si son impulsivos".

Destaca también "la etapa vital en la que hay nuevas experiencias, mayor presión de grupo y unas menor percepción de riesgo". Factores que derivan en un escenario de "favorecer el consumo excesivo".

Bebidas energéticas y alcohol mantienen relación

"Las campañas publicitarias de las bebidas energéticas acentúan los beneficios inmediatos y lo enfocan al ocio nocturno, videojuegos o deporte. Sin embargo, hay poca información clara y accesible sobre los posibles efectos adversos o riesgos asociados al consumo habitual y excesivo", explica Cristina Delgado. 

Si se añade el alcohol como complemento, "bastante frecuente en entornos de ocio nocturno -matiza la experta-, puede generar una mayor sensación de tolerancia al alcohol debido a las altas cantidades de azúcar en este tipo de bebidas".

¿El resultado? "Bebemos más cantidad y lo hacemos más rápidamente". De ahí se deriva a un escenario anteriormente mencionado: "aumenta el riesgo de conductas impulsivas", al que se añaden "más posibilidades de sufrir un coma etílico por el exceso de consumo de alcohol", concluye.