Alergias

Cómo serán las alergias este 2026 tras tanta lluvia, según una experta: “Supondrá un desafío y habrá peores momentos”

Una chica estornudando. Freepik
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La temporada de 2026 ya ha dado señales inequívocas de que no va a ser una más. Miles de personas están empezando a notar síntomas en pleno mes de febrero, varias semanas antes de lo habitual. Congestión nasal, estornudos, picor de ojos o cansancio aparecen cuando aún debería ser invierno. La explicación no es meteorológica en sentido estricto, es estructural. Debido a la abundante lluvia registrada y los fuertes temporales de este invierno, unidos a las altas temperaturas de los últimos días, se han registrado grandes cantidades de polen en árboles, plantas y arbustos. 

El Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ya ha avisado de que la concentración de polen esta primavera puede ser "mucho más alta de lo habitual", lo que supondrá un "desafío aún mayor" para las personas alérgicas.

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Esto se explica con el fenómeno conocido como "efecto lavado", que está detrás de este cambio. Las lluvias intensas arrastran temporalmente el polen de la atmósfera, lo que frena la liberación de especies como las cupresáceas, cuya polinización suele iniciarse a finales de enero. Cuando el clima se estabiliza, los niveles de polen podrían aumentar de forma rápida y concentrada. 

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Una temporada en dos tiempos

La doctora Marcela Santaolalla Montoya, Jefe de Equipo de Alergología en el Hospital Universitario HM Sanchinarro, nos habla de esto afirmando que "las lluvias limpian la atmósfera en el momento inicial, pero adelantan periodos de elevada polinización posterior, dado que provocan una vegetación exuberante que va a emitir mucho polen al ambiente." Los peores momentos serán, según advierte la especialista, "los días de mucho viento y altos niveles de contaminación".

Ese segundo factor, la contaminación, opera de forma más insidiosa de lo que parece. "La contaminación es irritante, pero además hace que los pólenes sean muy alergénicos", explica la doctora Santaolalla. El incremento de la humedad ambiental está favoreciendo paralelamente la proliferación de hongos y ácaros del polvo, dos alérgenos estrechamente vinculados con las crisis asmáticas. La temporada se perfila así, en palabras de expertos, en dos tiempos: primero, el golpe húmedo de hongos y ácaros mientras persistan las lluvias; después, la explosión polínica cuando el tiempo se estabilice.

Más alergias, más tarde en la vida

Datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica estiman que entre el 25% y el 30% de la población española tiene algún tipo de alergia respiratoria. La alergóloga del Hospital HM Nou Delfos Helena Hermida lo resume con una advertencia que lleva tiempo circulando entre especialistas: "La primavera llega antes y es más larga que años atrás. Los pólenes duran más. La OMS ya ha advertido de que en 2050 la mitad de la población sufrirá algún tipo de alergia." 

Uno de los fenómenos que más preguntas genera en consulta es el debut alérgico en adultos. "Mucha gente dice: nunca fui alérgico y de pronto, a los 55, lo soy", apunta la doctora Santaolalla. Su explicación desmonta la creencia de que la alergia es cosa de niños: "El inicio de una alergia puede darse en cualquier momento, aunque lo más frecuente es que aparezca en etapas tempranas de la vida. Hay una serie de factores que influyen en su aparición a cualquier edad: la exposición intensa a alérgenos, la contaminación ambiental o incluso algunos cambios hormonales". Y añade un matiz relevante para quienes llevan años con síntomas que confundían con otra cosa: "Una alergia respiratoria que siempre estuvo ahí con el tiempo suele tender a ser menos intensa; una nueva alergia, en cambio, puede debutar con intensidad y provocar síntomas más severos".

Qué hacer ahora: no esperar a estar "ya fatal"

Los expertos recuerdan que las pruebas de alergia pueden realizarse durante todo el año, incluso fuera de la temporada de síntomas, y que es conveniente adelantarse para llegar a la primavera con un diagnóstico claro y un plan de tratamiento bien definido. La doctora Santaolalla lo concreta: "El paciente debe tener siempre su tratamiento sintomático disponible y usarlo a demanda a las dosis suficientes para el control de los síntomas. Además, de manera ideal debería planificar sus revisiones al alergólogo tanto para el ajuste de la medicación como para el inicio de su inmunoterapia con tiempo suficiente para que sea eficaz".

La inmunoterapia, es decir, las vacunas de la alergia, sigue siendo el único tratamiento que puede modificar el curso de la enfermedad, no solo controlarlo. "Se recomienda siempre que se identifiquen los alérgenos responsables y se verifique su implicación en los síntomas. Además, está más indicada cuantos más síntomas haya, cuando hay mal control con el tratamiento habitual, cuanto más duradera sea la alergia y si provoca otras patologías como infecciones asociadas", recalca la especialista.

Para los días de pico, la doctora proporciona medidas concretas para el hogar, que pasan por ventilar menos tiempo y evitar las primeras horas de la mañana y el final de la tarde, que es cuando los niveles de polen están más altos. También es recomendable usar aspiradores con filtros HEPA y paños húmedos para ácaros y hongos; deshumidificadores para controlar la humedad; y purificadores de aire que "pueden ayudar a mejorar la calidad ambiental".