Enfermedades

¿Qué está pasando con la sarna en las residencias españolas? Distintos brotes en varias ciudades en los últimos 3 meses

Persona con sarna. VICTOR GOLMER / ISCTOCK
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Los brotes de sarna en residencias y centros sanitarios han vuelto a poner el foco sobre una infección que, lejos de ser residual, lleva años creciendo en España. En los últimos meses se han conocido nuevos episodios en distintos puntos del país, mientras los datos epidemiológicos confirman una tendencia al alza sostenida desde hace más de una década.

La sarna, causada por el ácaro Sarcoptes scabiei, se transmite principalmente por contacto directo y prolongado piel con piel, y sus síntomas pueden tardar entre dos y ocho semanas en aparecer, lo que dificulta la detección precoz y favorece la propagación.

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En este mes de marzo una residencia privada de mayores de Mota del Cuervo (Cuenca) notificó cuatro casos de sarna y activó el protocolo para contener la transmisión del ácaro. También este mismo mes, en la residencia Vitalia de Valdespartera, en Zaragoza, se detectó otro brote que afectaría a al menos tres residentes.

En febrero, la residencia San Roque de Navalcán (Toledo) registró varios positivos, y semanas antes, en enero, se había identificado un brote entre trabajadores con al menos diez profesionales afectados de la UCI del Hospital Valle del Nalón, en Langreo (Asturias).

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Estos episodios recientes se producen en un contexto en el que los brotes se concentran, sobre todo, en hogares y residencias de mayores.

Los datos respaldan esta evolución. Un estudio observacional retrospectivo coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III reveló que los casos de sarna en España se han multiplicado por 50 entre 2011 y 2023, pasando de 131 a más de 6.300 por millón de habitantes. La investigación, publicada en noviembre en la revista Eurosurveillance, muestra además una mayor concentración de casos entre jóvenes de 15 a 24 años y en mayores de 74.

Andalucía, Cataluña y Canarias terminaron 2025 con un incremento de casos

Ante este incremento en Andalucía, la Federación de Organizaciones Andaluzas de Mayores pidió el pasado noviembre una investigación "exhaustiva" ante el aumento de brotes en residencias. En 2025, este tipo de centros registraron el segundo mayor número de brotes tras el año anterior, con especial incidencia en provincias como Málaga y Sevilla.

También en Cataluña la situación refleja una presión creciente. Según datos del Departamento de Derechos Sociales, en 2025 se detectaron 154 brotes en residencias de mayores que afectaron a 1.229 usuarios. En la provincia de Lleida, solo entre enero y octubre del pasado año se registraron cinco episodios con 35 afectados en centros geriátricos.

Canarias tampoco queda al margen. La comunidad cerró 2025 con 52 brotes en entornos institucionalizados y centros educativos, 14 más que el año anterior, con un total de 344 casos asociados.

Una aceleración tras la pandemia

Uno de los principales obstáculos para dimensionar el problema es que la sarna no es una enfermedad de declaración obligatoria, lo que dificulta obtener una imagen completa de su impacto real. El estudio del Instituto de Salud Carlos III trata de paliar esta limitación combinando datos de Atención Primaria, ingresos hospitalarios, casos laborales y brotes notificados.

Los resultados apuntan a una aceleración clara tras la pandemia. Solo en Atención Primaria, los casos aumentaron una media del 66% anual entre 2020 y 2023. Además, el análisis identifica a los auxiliares de enfermería y otros profesionales sanitarios como los grupos ocupacionales con mayor riesgo, lo que coincide con la aparición de brotes en hospitales y centros de cuidados.

Como España muchos países europeos han experimentado un aumento de casos y un desplazamiento de la población, pasando de afectar principalmente a grupos vulnerables, como pacientes institucionalizados y personas en situación de pobreza, a la población general.