Giulia Enders, doctora, sobre la importancia de conectar con tu cuerpo: "No hacer nada no es ser vago"
La médica e investigadora superventas reflexiona en 'Tu cuerpo tiene las respuestas' sobre lo que significa ser humano en un mundo acelerado
Lo que tu mente calla, tu intestino lo grita: “El cuerpo no falla, avisa”
Con 25 años publicó 'La digestión es la cuestión' y se convirtió en todo un fenómeno de ventas. Más de ocho millones de lectores y su traducción a más de 40 idiomas convirtieron a la doctora Giulia Enders en una de las voces más influyentes en la divulgación científica contemporánea. Su trabajo ha cambiado la forma en que millones de personas entienden su propio cuerpo, conectando ciencia, salud y cultura con un lenguaje claro, riguroso y cercano.
Tiene mucho mérito convertir un tema tradicionalmente complejo -como es la microbiota intestinal y la fisiología digestiva- en un campo accesible, fascinante y relevante para la vida cotidiana. Ahora esta médico e investigadora publica 'Tu cuerpo tiene las respuestas' (Planeta), un libro más personal y ambicioso en el que va más allá de la divulgación médica para reflexionar sobre qué significa ser humano en un mundo acelerado e hiperconectado. Enders invita a escuchar el cuerpo y a comprenderlo como un sistema sabio, interdependiente y profundamente conectado con el entorno.
¿Cómo podemos modular mejor la respiración para ayudar a nuestro cuerpo a recuperar el equilibrio?
Lo primero es prestar atención a la respiración. Ver si estamos respirando muy rápido, con tensión en la parte superior del tórax, o si estamos respirando tranquilamente de forma ventral. Luego pregúntate si quieres estar más despierta o más relajada. Si es lo segundo intenta poner atención en la exhalación, lentamente, porque ahí es cuando nuestro corazón se tranquiliza y no tiene que bombear oxígeno hacia los órganos, se puede relajar. Pero si quieres estar más despierta hay que respirar por la nariz rápidamente y profundamente. Eso nos da ese el efecto del café expreso.
Hablemos del sistema inmunitario. ¿Cómo ayudamos a nuestro cuerpo a distinguir lo inofensivo de lo peligroso para mantener el equilibrio?
Nuestro cuerpo, en general, sabe cuál es la diferencia entre lo que nos hace bien u lo que los hace daño, pero podemos ayudarle un poco. Por ejemplo, si hay personas que son alérgicas a algunos alimentos, las terapias modernas de sensibilización se combinan con probióticos. Es decir, le dicen al intestino que estas bacterias son buenas, que te alimentan y ayudan a las células inmunitarias a ser menos agresivas con las partículas que nos sientan mal. Tratar bien al cuerpo y darle señales de que todo va bien llega al sistema inmunitario, y entonces tal vez nos podemos relajar un poquito más. Entender estas rutas no reemplaza la terapia clásica pero sí nos ayuda a lidiar mejor con la situación.
En el libro dedicas un bloque a la piel. Dices que cerca del 80% del envejecimiento visible de la piel se debe a factores externos, especialmente a la radiación solar. ¿Cómo podemos protegerla de forma efectiva?
Un poco de sol todos los días de forma regular es bueno para nosotros, y lo vemos en diversos estudios. No se trata de protegerse completamente del sol, pero lo primero es saber cuánto podemos tomar. Las personas con la piel más clara, unos 15-20 minutos al día. Un poquito más si tenemos la piel más pigmentada. Cuando hay más sol de ese que podemos tomar, lo conveniente es ponerse un sombrero, ropa que nos proteja y, por supuesto, también podemos utilizar un poco de crema solar.
Dices que la relajación forma parte del éxito de la acción del cuerpo. ¿Puedes desarrollar la relación entre el ejercicio de fuerza y dormir bien para tener un cuerpo sano?
Hay un aspecto interesante del sueño y es que tenemos receptores en el cerebro que captan cuánta energía hemos gastado al día y, si concluyen que hemos gastado mucho activan el modo sueño. Así, si hemos hecho trabajar mucho a los músculos eso nos ayuda a dormirnos mejor. Lo curioso es que el café puede dirigirse a esos receptores y decirle al cuerpo “no, parece que no has hecho tanto hoy" y así nos hace estar más despiertos. Y, al contrario, el deporte nos hace dormir mejor.
Por qué para nuestro cerebro es importante hacer pausas?
El cerebro es un órgano más. Me gusta subrayarlo porque a menudo lo olvidamos y pensamos que somos esa rumiación y las cosas de fuera, las redes sociales, las personas... pero el cerebro es un órgano y necesita descanso, un poco de comida, un poco de agua, como un hámster que tenemos en casa. Tomarse pausas nos ayuda porque en ese tiempo, como hacen los músculos, también se regenera, repara daño celular y también se ajusta a los desafíos cotidianos… Así que no hacer nada no es ser vagos. Si lo hacemos bien nos está dotando para encontrar mejores soluciones.
Tres claves para que un cuerpo de 50 años siga funcionando como a los 30
Bueno, ¡hay aspectos de tener 50 que no querría cambiar por el que tiene 30! Nos conocemos mejor, sabemos mejor lo que nos sienta bien, y eso no lo sabíamos cuando teníamos 30… Pero sí podemos tratar a nuestro cuerpo con cariño. Eso nos da energía. Una de las cosas que me parece más interesantes es no darnos órdenes, no ser el comandante de nuestro cuerpo. La idea sería es despertarnos y preguntarnos: “¿cómo me quiero sentir hoy?” Puede parecer una pregunta rara pero los sentimientos, las sensaciones, son más poderosas que las órdenes, y se puede utilizar ese poder para tomar buenas decisiones. Por ejemplo, me gusta cómo me siento después del deporte (me doy una ducha y me tumbo en la cama) o me gusta cómo me siento después de una buena comida con aceite de oliva y verduras… Esa sensación me va a llevar a tomar mejor las decisiones. Mejor que darme órdenes, y eso funciona a cualquier edad.
