Un joven con síndrome de Tourette grave, tras una cirugía pionera: "Puedo salir con mis amigos" sin miedo a decir "palabras obscenas o malsonantes"

El joven se sometió a la cirugía tras agotar todos los tratamientos y terapias para tratar el síndrome de Tourette
Éxito de un caso grave de Síndrome de Tourette con estimulación cerebral profunda: "El cambio ha sido extraordinario"
Josep, de 21 años, con un gravísimo síndrome de Tourette ha hecho realidad lo que había soñado: "Ahora mismo puedo llevar una vida completamente normal", dice tras someterse a una cirugía pionera de estimulación cerebral profunda en el Hospital San Pau, de Barcelona. "Puedo salir con mis amigos" sin miedo a decir palabras obscenas o malsonantes.
Este joven tiene síndrome de Tourette grave. Desde la infancia convivía con tics verbales y físicos, que sufría desde los cinco años y que le provocaban hacer gestos inapropiados con las manos o decir cosas y que lo habían alejado de la vida social normal. Con Josep, los tratamientos se habían agotado y no tenía más opciones terapéuticas.
Los neurólogos que lo atendían le propusieron la estimulación cerebral profunda, una cirugía reservada para casos tan graves como el suyo y tras aceptar, ahora puede hablar de una nueva vida.
Cirugía de estimulación cerebral profunda con dos electrodos que funcionan como un marcapasos cerebral
Gracias a una cirugía de estimulación cerebral profunda, el día a día de este joven ha cambiado. Los tics los puede controlar. "Estar en un lugar público me generaba mucha tensión porque tenía miedo de que me saliera algún tic y la gente me dijera algo”, ha contado Josef, pero con este tratamiento, los médicos del hospital de San Pau le han colocado dos electrodos en una zona específica del cerebro.
"Se trata de una cirugía mínimamente invasiva. Los pequeños electrodos corren por debajo de la piel hasta la región del pecho, donde se conectan a una pequeña batería que funciona exactamente como si fuera un marcapasos cerebral", explica el neurocirujano Juan Aibar, del hospital San Pau, que ha realizado la intervención.
Así han podido aplicar pequeñas descargas eléctricas en el cerebro para tratar de eliminar los tics. "Esto produce repercusiones motoras, que es lo que mejora los tics", añade el cirujano. El efecto de esta terapia no es inmediato y hay que esperar varios meses para ver el resultado de la intervención.
"Muchas veces implica un seguimiento" en este caso necesitamos cuatro, seis, ocho meses de tiempo para ajustar los parámetros y ver que ya el paciente pudiera empezar a tener una mejoría lo suficientemente importante", asegura el neurólogo Javier Pagonabarraga, responsable de la Unidad Funcional de Tics del servicio de Neurología del Sant Pau.
A largo plazo, como en este caso, la mejoría también tarda unos meses y Ahora este joven ya piensa en retomar sus estudios, vive con autonomía y se enfrenta a la vida como cualquier joven de su edad.
