Estado de salud

Pensionistas y farmacia: así cambia el copago de medicamentos en 2026

El precio del copago se ajusta a la capacidad económica del ciudadano.. Magnific
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El copago farmacéutico cambia. El Gobierno ha aprobado una reforma de lo que los ciudadanos pagamos por los medicamentos con receta que compramos en la farmacia. El objetivo, según Sanidad, es que el sistema sea más progresivo y que las rentas bajas y medias no dejen tratamientos por motivos económicos.

La medida afecta tanto a trabajadores en activo como a pensionistas, y el cambio más visible está en los nuevos tramos de renta y en los topes mensuales. Lo que se persigue es que quien tiene menos ingresos debe tener más protección, sobre todo si necesita medicación de forma continuada.

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Pensionistas

En el caso de los pensionistas, la regla general sigue siendo que paguen el 10% del precio del medicamento, salvo los pensionistas con rentas iguales o superiores a 100.000 euros, que abonan el 60%. Lo que cambia son los límites máximos mensuales. Los pensionistas con rentas inferiores a 18.000 euros pagarán como máximo 8,23 euros al mes. Los que estén entre 18.000 y 59.999 euros tendrán un tope de 13,37 euros. Entre 60.000 y 99.999 euros, el límite será de 18,52 euros. Y a partir de 100.000 euros, el máximo mensual será de 61,75 euros.

La novedad más importante para los pensionistas con menos ingresos es la exención automática para quienes cobran complemento a mínimos. Es decir, los jubilados con una pensión contributiva tan baja que necesitan ese complemento para llegar a la pensión mínima no tendrán que pagar aportación farmacéutica. El BOE también mantiene una protección transitoria: los pensionistas que ya estaban exentos seguirán sin pagar si su renta anual es inferior a 5.635 euros o, si no están obligados a declarar el IRPF, inferior a 11.200 euros.

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Trabajadores

Para las personas en activo también hay cambios relevantes y también vinculados a los tipos de renta. Ahora se pasa a seis niveles. Las rentas inferiores a 9.000 euros seguirán pagando el 40% del precio del medicamento, pero con un límite mensual de 8,23 euros. Entre 9.000 y 17.999 euros, el copago será también del 40%, con un máximo de 18,52 euros. Entre 18.000 y 34.999 euros, se pagará el 45%, con un tope de 61,75 euros. A partir de 35.000 euros ya no hay límite mensual: entre 35.000 y 59.999 euros se pagará el 45%; entre 60.000 y 99.999 euros, el 50%; y desde 100.000 euros, el 60%.

Desde cuándo

El Decreto Ley ya está en vigor y las nuevas tarifas de copago de medicamentos ya son efectivas. En un mes el Congreso de los Diputados deberá ratificar la norma. A este respecto, la ministra de Sanidad Mónica García ha manifestado que “Es una medida positiva para todos los ciudadanos. El Estado se hace cargo de una mayor parte de la aportación económica para que la gente pueda retirar sus medicamentos y haya un criterio de equidad y de protección de la salud, independientemente de la renta, que es uno de los principios rectores de nuestro sistema sanitario. Entiendo que no va a haber problema si no se intercalan otros intereses políticos”.

Sanidad calcula que la reforma tendrá un impacto presupuestario de 265,63 millones de euros. El Ministerio defiende que servirá para mejorar la adherencia terapéutica, prevenir complicaciones evitables y reducir la presión asistencial provocada por interrupciones de tratamientos por motivos económicos.

Un problema heredado

Los técnicos llevan tiempo advirtiendo de ese problema. Según los análisis del Comité Asesor de la Prestación Farmacéutica citados por Sanidad, determinados niveles de aportación pueden afectar negativamente a la adherencia terapéutica y favorecer que algunos pacientes interrumpan o reduzcan tratamientos por motivos económicos.

La misma idea la expresan desde las farmacias. Raquel García, presidenta del Colegio de Farmacéuticos “hay personas que no siguen correctamente su tratamiento porque no pueden asumir el coste, lo que impide que la farmacoterapia logre el efecto necesario y que se cumplan los objetivos de salud”. García valora positivamente la mayor progresividad, aunque advierte de que las farmacias están pendientes de la actualización de datos para aplicar correctamente los nuevos tramos.

La reforma mantiene las exenciones ya existentes para colectivos vulnerables, como perceptores de pensiones no contributivas, beneficiarios del ingreso mínimo vital, personas desempleadas que han perdido el derecho al subsidio, menores con discapacidad igual o superior al 33%, personas con tratamientos derivados de accidente de trabajo o enfermedad profesional y perceptores de rentas de integración social, entre otros.

El cambio no elimina el copago, pero sí alivia la economía de los ciudadanos con menores ingresos: pensionistas de rentas bajas y medias, los que cobran complemento a mínimos, que dejarán de pagar por sus medicamentos, y los pacientes crónicos o polimedicados con menores recursos que podrán cumplir el tratamiento.