Las raíces de la demencia se plantan en la infancia, según un estudio científico
Una vez iniciada la neurodegeneración, resulta muy difícil identificar los factores que la desencadenaron, por lo que es importante detectarlos antes
Tres sencillos pasos para detectar una posible demencia en tres minutos
La demencia suele manifestarse en edades avanzadas, pero su origen podría estar mucho antes de lo que se pensaba. Así lo recoge un el diario argentino ‘Clarín’ a partir de un estudio publicado en la prestigiosa revista de difusión científica ‘A Cell Press Journal’ bajo el título ‘Influencia de los momentos del ciclo vital en el cerebro y la cognición’. La investigación sostiene que los factores de riesgo asociados a esta enfermedad no solo aparecen en la edad adulta, sino que podrían rastrearse hasta la infancia.
Hay que detectarlos antes de que destruyan las evidencias
Los especialistas advierten que el principal obstáculo es que, una vez iniciada la neurodegeneración, resulta muy difícil identificar los factores que la desencadenaron. Detectarlos a tiempo, en cambio, podría marcar una diferencia decisiva en la salud futura de un paciente.
El trabajo científico afirma que “los estudios de neuroimagen reconocen factores de riesgo y protección modificables para potenciar el desarrollo cerebral y cognitivo, así como para prevenir la neurodegeneración”. Añade que “las diferencias individuales en el nivel de desarrollo cerebral y cognitivo, muchas de las cuales se presentan ya al nacer y en las primeras etapas del desarrollo, parecen ser más estables, significativas y generalizadas que las diferencias en los cambios a lo largo de la vida”.
Los autores subrayan que “incorporar factores de la primera infancia, incluyendo la genética, e investigar tanto el nivel como los cambios reducirá el riesgo de atribuir una importancia y causalidad indebidas a factores inmediatos en la edad adulta y la vejez. Esto tiene implicaciones tanto para la comprensión de los mecanismos como para la prevención”.
Factores de riesgo de la demencia
El análisis también recoge las conclusiones de un equipo internacional liderado por el Instituto Global de Salud Cerebral (GBHI), que reunió a expertos de 15 países para elaborar un plan integral de mejora de la salud cerebral. Los resultados fueron publicados en ‘The Lancet: Healthy Longevity’.
Según Francesca Farina, neurocientífica del GBHI, “el envejecimiento temprano representa un período crucial para la intervención que podría reducir significativamente el riesgo de demencia en la edad adulta”.
Entre los factores de riesgo identificados figuran hábitos de vida como el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, la inactividad física o el aislamiento social. También influyen elementos ambientales, como la exposición a la contaminación, las lesiones cerebrales traumáticas, la pérdida de audición o visión y un bajo nivel educativo. A ello se suman problemas de salud vinculados al estilo de vida, como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol LDL elevado o la depresión.
Sin embargo, los investigadores destacan un dato especialmente relevante: uno de los factores que mejor predice la capacidad cognitiva a los 70 años es la registrada a los 11 años. Es decir, los adultos mayores con menor rendimiento cognitivo suelen haber mostrado esas mismas dificultades desde la infancia.
Por ello, concluyen que “quizás haya llegado el momento de considerar la prevención de la demencia como un objetivo para toda la vida, en lugar de simplemente un objetivo para la vejez”.
