Un experto en las bacterias 'Vibrio', presentes en playas: "En los últimos años ha surgido otra forma más preocupante de infección"
Jaime Martínez-Urtaza explica las nueva preocupante forma de infección de 'Vibrio' y si existe riesgo real de infección en las playas de España
Bacteria 'Vibrio' en España: casos detectados en costas y pescados
Las bacterias Vibrio han irrumpido en la actualidad durante los últimos días. Su presencia está aumentando en las playas —de hecho, llevan años haciéndolo, favorecidas por el cambio climático—, pero ¿debemos preocuparnos? ¿hay realmente riesgo para España?
Son algunas de las cuestiones que Jaime Martínez-Urtaza, investigador del Departamento de Genética y Microbiología de la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los mayores expertos en Vibrio de nuestro país, ha respondido durante una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'.
"Bajo este nombre, Vibrio, se agrupan más de un centenar de especies que viven de forma natural en el agua de mar y de las que solo una pequeña parte puede causar enfermedad en humanos: Vibrio cholerae, Vibrio parahaemolyticus y Vibrio vulnificus son las más destacables", explica.
Lo que realmente preocupa: un cambio en la forma de infectarse
Si estas bacterias llevan décadas presentes en el medio marino, ¿por qué ahora preocupan más? Hasta hace unos años, la mayoría de las infecciones estaban asociadas al consumo de mariscos y pescados que contenían estas bacterias, especialmente cuando se ingerían crudos, y los síntomas suelen ser los de una gastroenteritis sin mayor gravedad.
Sin embargo, el cambio climático está favoreciendo "en los últimos años otra forma más preocupante de infección". Son aquellas que suceden cuando una persona con una herida acude a la playa y esta entra en contacto con el agua. "Si la bacteria entra por la herida, esta puede producir una necrosis, normalmente localizada".
La condición que, por ahora, juega a favor de España
Pero para que las bacterias Vibrio proliferen en nuestras playas se necesitan dos condiciones muy concretas: temperaturas elevadas y aguas con baja salinidad. La primera se está cumpliendo cada vez con más frecuencia como consecuencia del cambio climático. La segunda, sin embargo, sigue siendo poco habitual en el litoral español.
"En el Mediterráneo y en la mayor parte del Atlántico la temperatura está aumentando, pero la salinidad también es alta. Por lo que este tipo de infección, que es más preocupante, es difícil que se de en España", tranquiliza Martínez-Urtaza.
La mayor parte de los casos europeos se concentran durante el verano en el mar Báltico, cuyas aguas presentan una salinidad mucho menor y reúnen las condiciones ideales para su proliferación. "Algo parecido ocurre en determinadas zonas de Estados Unidos", indica el experto.
Cuándo sí podría aumentar el riesgo
Entonces, ¿nunca puedan darse las condiciones adecuadas para Vibrio en España? De momento, puede suceder, pero en "en casos muy concretos y extraños", subraya. Como son las desembocaduras de los ríos, donde el agua dulce reduce la salinidad.
Otra son los episodios de lluvias torrenciales. "Cuando hay lluvias intensas baja la salinidad y Vibrio puede crecer. Si alguien entra entonces al mar con una herida podría infectarse, pero es muy poco probable que, justo después de unas inundaciones, la gente vaya a bañarse".
"Hasta ahora las infecciones estaban asociadas sobre todo al consumo de productos marinos, pero está surgiendo otra forma más preocupante: a través de una herida"
Además, la bacteria por sí sola no suele ser suficiente para provocar una infección grave. "La mayor parte de los casos descritos afectan a personas mayores, normalmente de más de 80 años, con problemas circulatorios, enfermedades hepáticas u otras patologías que facilitan el trabajo a la bacteria. En una persona sana lo habitual es que no ocurra".
Uno de los ejemplos más recientes en Europa se produjo tras las graves inundaciones de la región italiana de Romaña en 2023. Semanas después se notificaron cinco infecciones por Vibrio en personas de edad avanzada, todas con enfermedades previas, heridas abiertas y exposición al agua. Dos fallecieron y otras dos necesitaron cirugía.
Los pocos casos registrados en España de infección cutánea
En España los casos documentados son muy escasos. Uno de los primeros descritos fue en el 2002 por el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza en un paciente cuya herida entró en contacto con agua de mar y desarrolló una infección por Vibrio vulnificus que evolucionó hasta provocar una septicemia mortal.
También, sobre esas fechas, se notificó otro caso en un hombre que sufrió una herida en una playa del Cantábrico y desarrolló una celulitis grave con shock séptico, aunque consiguió recuperarse tras el tratamiento.
Más recientemente, un estudio realizado en Andalucía en el que participó Martínez-Urtaza, recopiló 167 infecciones por distintas especies de Vibrio entre 2010 y 2023, incluyendo infecciones de heridas y casos de sepsis.
Para poder estimar el riesgo de Vibrio en las zonas costeras, el investigador también ha participado en el desarrollo de una herramienta para el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) que permite conocer su presencia a diario.
Las infecciones por los alimentos
Aunque las infecciones cutáneas son las que más preocupan por su gravedad, continúan siendo poco frecuentes. La vía de transmisión más habitual hasta ahora ha sido el consumo de marisco o pescado crudo.
Según explica el investigador, para que se produzcan también deben coincidir varias circunstancias: que los moluscos procedan de zonas con una elevada presencia de cepas patógenas y que, además, se consuman crudos porque "estas bacterias no resisten ni las temperaturas muy altas ni las bajas". De hecho, "cocinar el alimento o mantenerlo refrigerado reduce enormemente el riesgo".
"En estos momentos no hay motivos para una preocupación excesiva"
Los síntomas por ingestión suelen ser diarrea, dolor abdominal, náuseas y/o fiebre, por lo que "muchas de estas infecciones nunca llegan a notificarse porque suele ser poco habitual acudir al médico o realizarse un análisis microbiológico".
Paradójicamente, añade, algunos de los brotes más importantes a nivel mundial no se han debido al consumo de producto crudo, sino a errores durante su manipulación (contaminación cruzada). "Uno de los mayores brotes registrados en Estados Unidos se produjo porque, después de cocer unas gambas, volvieron a utilizar el mismo embalaje en el que habían llegado crudas y se contaminaron otra vez".
Los brotes alimentarios documentados en España también han sido muy escasos. En Galicia se han descrito tres brotes relevantes durante las últimas décadas: uno en 1999 asociado al consumo de ostras crudas, otro en 2004 y un tercero en 2012 tras consumir gambas contaminadas. "Desde entonces no tenemos constancia de nuevos brotes", subraya.
¿Qué puede ocurrir en el futuro?
El investigador no duda de que el cambio climático seguirá favoreciendo la expansión de estas bacterias, especialmente en aquellas zonas donde coincidan temperaturas más elevadas y una menor salinidad.
Entre otros factores del aumento de infecciones, además del cambio climático, cita el envejecimiento de la ciudadanía o los cambios en los hábitos. "Europa tiene una población más susceptible a las infecciones de Vibrio que cualquier otra región del mundo, porque es más envejecida. Además, nuestros hábitos han cambiado: consumimos más pescado crudo como sushi y cada vez más personas practican deportes acuáticos, donde es más fácil sufrir pequeñas heridas".
"Puede haber más Vibrio, pero para infectarse hay que exponerse. Hay que bañarse en determinadas condiciones o consumir determinados alimentos crudos. Además, cuando la salinidad vuelve a sus niveles normales, la abundancia de la bacteria disminuye rápidamente", insiste.
Más investigación para adelantarse a los cambios
A día de hoy, recuerda, las autoridades sanitarias no consideran que Vibrio represente un problema de salud pública y desmiente que "se puedan cerrar playas por ello", ya que "no está regulado". Asegura que actualmente el riesgo en la península ibérica es prácticamente nulo, salvo en momentos y lugares muy concretos.
Lo que sí considera necesario es reforzar la vigilancia ambiental. "Actualmente casi nadie la investiga en España (a excepción de un grupo Hospital Puerta del Mar de Cádiz). Y esa falta de datos es una limitación enorme porque no sabemos exactamente en qué contexto nos movemos para establecer los riesgos futuros".
"Hay que reforzar la vigilancia del mar y apoyar la investigación. Los estudios ambientales son los que nos permitirán saber cómo están evolucionando estas bacterias y anticiparnos a posibles cambios. En estos momentos no hay motivos para una preocupación excesiva, pero sí para seguir vigilando", concluye.