Entrevistas

Antonio Domingo Soto, psicólogo experto en TOC: "Hay ciertos patrones que pueden repetirse en alguien que sufre estos trastornos"

Antonio Domingo Soto rompe lanzas y mitos sobre el TOC.. Vergara
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Cada historia detrás de un Trastorno Obsesivo Compulsivo es única, porque no hay un trastorno igual. Por ejemplo, la que ahora nos ocupa, la del mismo Antonio David Soto, que es psicólogo cognitivo-conductual, divulgador y miembro de la International OCD Foundation. En su libro, 'Sal del laberinTOC' (Vergara, 2026) habla de su historia de cómo surgió su propio TOC ya en su infancia y cómo tuvo que lidiar con él. "Durante años, yo viví con el singular temor de creer que algo extraño habitaba en mi mente, una especie de monstruo durmiente que podía despertar en cualquier momento. Las ideas raras me acechaban especialmente cuando me acostaba y tenía que buscar estrategias para mantenerlas fuera de mi foco de atención, una lucha agotadora y frenética que solía acabar más mal que bien. De hecho, aún me quedan algunas "malas manías" de aquella época, como, por ejemplo, escuchar la radio (o algún pódcast) por las noches. Aunque, ahora mismo, es un disfrute ponerme un programa antes de dormir, antes, cuando era más joven, era una necesidad imperiosa (inventada, por supuesto), pues sin mi querida radio, los pensamientos me asaltaban como fieras acechando tras las sombras".

El Trastorno Obsesivo Compulsivo implica tener pensamientos y miedos no deseados, u obsesiones, y afecta aproximadamente a entre el 1,1% y el 3% de la población española. No estamos hablando, por lo tanto, de manías sino que se trata de un trastorno incapacitante que requiere de ayuda profesional. A menudo ha sido poco entendido, mal diagnosticado y muchas veces peor abordado en consulta, de ahí que Antonio haya querido dedicarle un libro para hablar de la cantidad de mitos que lo rodean. Charlamos con él para que nos cuente más sobre este trastorno tan desconocido y olvidado.

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Pregunta: Hemos visto películas o series en los que alguno de los personajes tenían trastornos obsesivo-compulsivos, pero lejos de acercarlo, muchas veces lo que ocurre, es que se ridiculiza. ¿Qué es este trastorno desde la psicología? 

Respuesta: Por norma general, el trastorno obsesivo-compulsivo ha sido muy maltratado por parte del cine y la televisión. No es un maltrato deliberado ni malintencionado, para nada, pero sí muy focalizado en clichés que creo que, sinceramente, no han ayudado en nada a la hora de conocer la realidad del TOC. Tomemos, por ejemplo, la película 'Mejor Imposible' de Jack Nicholson. El protagonista es una persona muy excéntrica, avara y huraña, con serios problemas de relación con su entorno social y luego, sí, también presenta compulsiones motoras asociadas a un TOC de comprobaciones y de repetición. Esto puede llevarnos a pensar que las personas con TOC son así, cosa que no puede estar más alejada de la realidad. El afectado de TOC es una persona 100% normal, puede ser tu vecino o tu mismo. Eso de las excentricidad no representa para nada la normalidad del afectado ¡Además, piensa que la gran mayoría de compulsiones son mentales! Y estas apenas se notan vistas desde fuera. Y, sin embargo, ¿en qué momento el cine o las series han hecho eco de la realidad de esos TOC más mentales? En el cine me arriesgo a decir que no se ha hablado del tema nunca. El TOC Puro, aquel en el que las compulsiones no se ven, es el gran olvidado incluso en el mundo de la psicología y la psiquiatría. La mayoría de personas imaginan el TOC como alguien lavándose las manos o colocando objetos perfectamente. Pero hoy vemos muchísimos pacientes cuyo sufrimiento ocurre completamente por dentro, creo que esto hay que decirlo más.   

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P: ¿Es muy variable o cómo lo experimentamos las personas que lo padecen?

R: ¡Es tremendamente variable! Hay innumerables tipos de TOC, casi tantos como personas podamos encontrar. Aun así, podemos catalogarlos en diferentes subtipos entre los que podemos encontrar el TOC de daño, donde la persona experimenta pensamientos o imágenes mentales agresivas y de perdida de control, TOC sexuales que implican imágenes sexuales desagradables o dudas sobre la propia sexualidad, TOC relacional donde se duda sobre si se está donde se debería estar, si se quiere a la pareja o si se siente suficiente amor por un ser querido, etc., a parte de los más conocidos TOC de contaminación o comprobación. Como puedes ver, el “catálogo” es muy amplio. 

"El TOC es el hermano feo de la psicología"

P: ¿Cuáles suelen ser los más comunes? ¿Cuesta detectarlos en consulta?

R: Los más comunes podrían ser los TOC de daño, sexuales, de contaminación, etc. Aun así, no está del todo claro porque muchos afectados por este trastorno a veces sienten una terrible culpa por presentar pensamientos o imágenes tan desagradables y no se lo cuentan ni a sus psicólogos. Esa es una de las grandes desgracias… Y entiendo muchas veces el por qué pasa. El temor a ser juzgado hace que muchas personas tengan serios problemas para verse capacitados para abrirse. Pero es que también te diré que entre los psicólogos aún hay algunos que pueden soltar lindezas del tipo “pues si lo sientes o lo piensas será por algo”, con lo cual, poca ayuda ofrecen a aquellas personas que deciden abrirse. Por eso, en mi libro cito que el TOC es el hermano feo de la psicología, porque incluso entre los profesionales que deberían conocerlo y no juzgarlo, nos encontramos que muchos no tienen demasiada idea. Aun así, para el ojo experto, es fácil ver los mecanismos detrás de tanto ruido mental y sabemos detectar con cierta velocidad cuando nos encontramos ante una persona que lo esté padeciendo. 

P: En esos casos que comentas, ¿cómo se puede saber que alguien tiene un TOC? ¿Hay indicios muy claros?

R: ¡Por supuesto, hay un montón de indicios! El problema es que normalmente son muy sutiles. Salvando las distancias con aquellos TOC de tipo motor, como pueden ser el de contaminación o comprobación, donde las compulsiones son evidentes y fáciles de detectar desde fuera, la mayoría de personas con TOC sufren en silencio y hacia dentro. 

Muchas veces hablamos de personas completamente funcionales que trabajan, tienen pareja, hijos, amigos… y nadie sospecha el infierno mental que están viviendo. Porque, como decíamos antes, el TOC rara vez se parece al cliché cinematográfico de alguien lavándose las manos constantemente o colocando bolígrafos en fila. Hoy vemos muchísimos casos donde el sufrimiento ocurre casi exclusivamente en la mente. Por ejemplo, alguien que puede pasarse horas analizando si realmente ama a su pareja, revisando mentalmente si podría hacer daño a alguien, comprobando si una sensación corporal significa que está enfermo o intentando asegurarse de que un pensamiento horrible “no significa nada”.

Aun así, sí hay ciertos patrones que pueden repetirse: necesidad de certeza o dudas imposibles de resolver que se traducen en preguntas constantes, búsqueda constante de tranquilidad o una tendencia a analizarlo todo hasta el agotamiento. ¿Sabes esa persona que te pregunta lo mismo todo el tiempo? Le das tu mejor consejo, parece que se calma, pero al rato está absolutamente igual o esa persona que parece abstraída de la realidad, que le estás hablando y no te escucha, pues posiblemente está analizando un síntoma o intentando descifrar si el pensamiento que acaba de tener indica algo. El TOC es muy engañoso porque utiliza precisamente aquello que más le importa a la persona. Por eso, muchas veces los afectados tardan años en pedir ayuda: no creen tener un trastorno, creen que el problema son ellos.

P: ¿Qué lo suele provocar? 

R: No hay una respuesta clara en este punto, como muchas cosas en psicología, la causa real es multifactorial. Esto quiere decir que dependerá de diferentes factores. Los principales son los factores biológicos, que implican la genética y su expresión; y los psicológicos, que implican aprendizajes tempranos, historia vital, acontecimientos estresores o traumáticos. Es como si tuviéramos todos esos elementos en una coctelera y al menearlos, puede facilitar que acabemos desarrollando una conducta compatible con esto que llamamos Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

En unas personas verás claramente la importancia de los factores genéticos, en otras un acontecimiento traumático es el que inicia todo el proceso; pero lo más común es observar cuadros mixtos donde vemos un poquito de todo. La persona que lo sufre empieza en un momento dado a protegerse de sus pensamientos o imágenes mentales y va entrando en el bucle poco a poco. Cuando se da cuenta, ya está en el ajo.

"Ser ordenado, perfeccionista o maniático con la limpieza no significa automáticamente tener un trastorno obsesivo-compulsivo"

P: Supongo que una vez la persona sabe que lo tiene o tiene sospechas, aparece el miedo a ser diferente. ¿Cómo se trabaja en consulta? ¿Qué tratamientos o enfoques suelen ser los más beneficiosos para la persona?

R: El tratamiento que más buenos resultados, y en el que yo me he especializado, es una técnica que llamamos 'Exposición con Prevención de Respuesta' o 'EPR'. Pese al nombre, que puede ser un poco confuso, esto podría traducirse como: acércate a las cosas que te dan miedo y cada vez haz menos cosas para protegerte. ¡Las personas con TOC suelen hacer justo lo contrario! Evitan y se protegen constantemente y eso es lo que no les permiten aprender que lo malo que ellos creen que va a pasar, no pasa tanto y cuando pasa, no es para tanto. Esto es un aprendizaje correctivo muy liberador y sólo a través de esta EPR lo podemos conseguir. Al principio, esto es una realidad, cuesta. Pero con dedicación y constancia se logran resultados increíbles. En el libro dedico bastantes páginas a explicar cómo diferentes afectados han logrado recuperar el control en sus vidas a través de aplicar esta técnica.  

P: Existen también falsos positivos en este trastorno, como sugieres. ¿Cuándo sucede esto?

R: Entendemos el falso positivo como aquello que parece que es TOC pero en verdad no lo es. En este caso te diré que, realmente, lo normal es lo contrario. En el TOC lo que solemos ver son personas que les han dicho de todo: “tu lo que tienes es ansiedad, no no, lo que a ti te pasa es un trauma, o es que estás depre". Y la realidad es que era TOC, por eso ningún tratamiento funcionaba, porque el TOC es extremadamente resistente a cualquier otro tipo de terapia.

Ahora bien, también existen falsos positivos de verdad ya que hoy en día se utiliza la palabra “TOC” con demasiada ligereza. Ser ordenado, perfeccionista o maniático con la limpieza no significa automáticamente tener un trastorno obsesivo-compulsivo. El TOC no consiste en “gustarte las cosas bien hechas”; consiste en quedar atrapado en una dinámica de miedo y compulsiones que acaba secuestrando tu vida. Por otro lado, entendemos el fenómeno del falso positivo como una tendencia que tiene el cerebro de los humanos a “sesgar por lo peligroso” para ahorrarse problemas. Nuestro cerebro prefiere pensar que algo sospechoso es peligroso y luego que no lo sea que al revés. De una forma lo pasas un poco mal, de la otra se acabó la historia y 'game over'. Este sesgo catastrofista está en la base del TOC y de otros trastornos de ansiedad, ya que facilita que las personas empecemos a protegernos en exceso por cosas que en realidad no lo merecen.