Enfermedades

Vivir en ciudades muy ruidosas se asocia con un mayor riesgo de padecer Parkinson, según una nueva investigación

Una imagen de la Gran Vía de Madrid llena de coches
Una imagen de la Gran Vía de Madrid llena de coches. Yente Van Eynde/Pexels
Compartir

Aunque se trata de una enfermedad degenerativa, el Parkinson cuenta con factores de riesgo ambientales para que la dolencia se desarrolle. Sin embargo, a la lista de metales pesados, disolventes o pesticidas, se le ha de sumar el ruido, de acuerdo con un nuevo estudio elaborado por el Danish Cancer Institute.

La hipótesis planteada en la investigación era la siguiente: ¿Estar constantemente expuestos al ruido del tráfico -en grandes ciudades- aumenta el riesgo de Parkinson? La respuesta corta es que sí. Sin embargo, hay varios elementos a tener en cuenta por los cuales se ha llevado a cabo a esta asociación.

PUEDE INTERESARTE

Por el momento, el Parkinson continúa siendo una enfermedad sin cura y sin una causa clara. Sin embargo, esta nueva investigación arroja nuevas cuestiones sobre componentes del entorno que nos pueden afectar de determinada forma (y que también podemos modificar).

El estudio observó a tres millones de personas durante 17 años

Para poder observar la incidencia de Parkinson en personas expuestas al ruido, los investigadores siguieron a un total de 3,1 millones de participantes en Dinamarca, de 40 años de edad en adelante y lo hicieron entre los años 2000 y 2017. Al inicio del seguimiento, nadie tenía Párkinson diagnosticado.

PUEDE INTERESARTE

En ese marco se diagnosticaron 20.587 casos, además de que se llevó a cabo la reconstrucción del historial de viviendas de cada persona desde 1990. La finalidad era estimar la cantidad de ruido a la que cada persona había sido expuesta en su casa y lo que hallaron de cara al ruido fue que por cada incremento de 11,5 decibelios de exposición, aumentaba un 3% la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

No sólo el tráfico, sino todo el ruido de la ciudad

Aunque la hipótesis partía del ruido del tráfico, el equipo de investigación tuvo en cuenta otros elementos de exposición al ruido en grandes ciudades. También, sus efectos colaterales.

El estrés crónico asociado al bullicio de la ciudad, por una parte. Las alteraciones del sueño, por otra: sueño fragmentado, de peor calidad a la hora de descansar, despertarse frecuentemente... En el caso de las grandes ciudades, asociado también al estrés y a la exposición constante de ruido.

Todo esto desemboca en estados de estrés oxidativo e inflamaciones en el cerebro. A su vez, esto contribuye a una degeneración del estado de la salud.

Así podemos protegernos de este ruido

El equipo de investigación ha propuesto un primer remedio para paliar esta situación: el disponer de fachadas aislantes del ruido de la ciudad. No solamente del tráfico, sino de todo el bullicio en general.

¿El por qué? Porque han determinado que las personas que cuentan con una vivienda expuesta al ruido (en todas las estancias) tienen más riesgos para la salud, debido a los efectos colaterales antes mencionados. Sin embargo, una de las limitaciones que han puesto encima de la mesa, es que quizás no todo el mundo tiene una casa más silenciosa u otra estancia a la que poder escapar del ruido.

Todo ello, con un nuevo camino por delante: dilucidar más en profundidad la relación de causalidad entre Párkinson y exposición al ruido. Aunque con un nuevo posible favor de riesgo modificable de la enfermedad.